San Juan Bautista

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domingo, 1 de septiembre de 2024

A 85 años del inicio de la II Guerra Mundial - Bruno Acosta

 


 

“Chamberlain dijo que América y el mundo judío habían forzado a Inglaterra a la guerra” (The Forrestal Diaries, New York, 1951, pág. 121)

“¿Es el mío un grito de guerra? Yo declaro que es la única garantía para la paz” ( Winston Churchill, octubre de 1938)

“De no mediar Gran Bretaña entre Alemania y Polonia sin duda se hubiese encontrado una solución justa y razonable” (Del gobierno alemán al inglés, 3 de setiembre de 1939)

El primero de septiembre se cumplen 85 años del inicio de la Segunda Guerra Mundial. Este hecho y su desenlace -la victoria de los aliados- marcó un derrotero religioso, cultural, político, social y económico que el mundo padece hasta nuestros días. Fue el triunfo de las democracias liberales, masónicas y relativistas; fue el triunfo del comunismo ateo. Fue la “Derrota Mundial”, según trillada y plástica expresión de Don Salvador Borrego. Los perdidosos nacionalismos fueron la expresión de vida postrera, las últimas bocanadas de aire, de Occidente. Tras su hundimiento, éste quedóse sin defensas. Al poco tiempo, infiltrada ya desde hace décadas, la Iglesia Católica coronaría su eclipse con el Concilio Vaticano Segundo (1962-1965). Los principios masónicos y liberales penetraron, ya abiertamente, en el propio seno eclesial.

Desde tiempos aún pre bélicos, la propaganda aliada, en manos de judíos, hizo una intensa tarea para presentar a los jefes nacionales como el culmen de la maldad. El oriental Adolfo Agorio, verbigracia, en su libro “Roma y el Espíritu de Occidente”, ya en 1934 advertía esta maniobra contra Hitler, cuando éste solamente llevaba meses en el poder:

“Cualquiera que hubiese leído los dos tomos macizos que Hitler consagró a su experiencia personal a través de las ásperas vicisitudes de su vida, habría podido extraer enseñanzas completamente contrarias a las que, más tarde, hubieron de atribuirle los enemigos. Sus ideas como director de una nueva orientación del Estado llegaban al mundo deformadas por los intereses contrarios a la nueva Alemania”.

“Ya que las palabras de Hitler no podían franquear sin adulteraciones los confines del Reich, se reclamaba desde hacía tiempo una edición de sus discursos, oficialmente autorizada, con el fin de conocer la realidad de su pensamiento. Bajo el lema ‘La joven Alemania quiere trabajo y paz’ la casa editorial berlinesa Liebheit y Thiesen ha querido publicar en varios idiomas las proclamas de esta vigorosa representación de individualidad entre los pueblos germánicos. Un Hitler desconocido, casi imprevisto, aparece en esas páginas. El mundo occidental ignoraba, en efecto, a este pacificador al modo secular […]”

El efecto de la propaganda aliada se comprende fácilmente si se tiene en cuenta que los medios de comunicación de masas estaban en manos hebreas, naturales enemigos de Hitler, ora por su concepción racial, ora por su concepción política o económica. Respecto de los Estados Unidos, escribe Don Salvador Borrego en su “Derrota Mundial”:

“Los aislacionistas -según reconoce Sherwood en ‘Roosevelt y Hopkins’- decían claramente que ‘el país se enfrenta a una maquinación de judíos para hacernos entrar en la guerra’, pero esas denuncias se apagaban ante la gigantesca propaganda que había monopolizado el cable internacional, los estudios de cine y las principales radiodifusoras”.

“En el cine, la Metro Goldwyn Mayer es obra de los israelitas Marcus Loew y Samuel Goldwyn; la Fox Film, del judío William Fuchs; la Warner Bross, de los hermanos Warner; la Universal Film, del también judío Julio Baruch. En cadenas radiodifusoras, las prominentes Radio Corporation of American y Columbia Broadcasting System están controladas por los israelitas David Sarnoff y William Paley. Tres de las cuatro grandes redes de televisión también las manejan ellos, encabezados por Irving Kahn. En la prensa son famosos Adolph Oachs, dueño del ‘New York Times’; Joseph Pulitzer, del ‘New York Word’ y los que controlan la información internacional.”

Mas vuélvase a lo expresado por el oriental Adolfo Agorio; nótese que él denomina a Hitler un “pacificador al modo secular”. ¿No ha hecho, al contrario, la propaganda aliada y la historiografía oficial, a Hitler el culpable de la guerra, fruto de su “ambición”? ¿No ha inventado aquello de la “política de apaciguamiento”, cual dando a entender que los mansos corderitos demócratas, procuraron sosegar al bravo león germánico?

Ciclópea mentira. Y sorprende comprobar cómo, en rigor, Hitler jamás quiso la guerra con Francia y Gran Bretaña -a la cual admiraba-; y que, al contrario, quienes la estimularon fueron sus enemigos judíos, masones y demócratas -entre éstos, principalmente, aquellos cerdos llamados Winston Churchill y Franklin Delano Roosevelt, ambos laderos de la judería o judíos ellos mismos-. 

 

La guerra del judaísmo contra Alemania

Joachim Von Ribbentrop, Ministro de Relaciones Exteriores del Tercer Reich, da cuenta de lo siguiente en sus memorias:

“El ministro de Guerra americano Forrestal anota lo siguiente en su diario sobre una conversación con el embajador Kennedy el 27 de diciembre de 1945 […]: ‘Hoy jugué al golf con Joe Kennedy (embajador de Roosevelt en Londres durante los años de la pre guerra). Le pregunté sobre mi conversación con Roosevelt y Chamberlain en 1938. Él me dijo: […] Ni los franceses ni los británicos hubiesen hecho de Polonia un motivo de guerra si no hubiese sido por la constante insistencia de Washington. Chamberlain dijo que América y el mundo judío habían forzado a Inglaterra a la guerra.’

La raza hebrea -como quedó probado con el testimonio de Agorio- desde la primera hora apuntó contra Hitler. En ese sentido, es conocido el boicot propuesto por la comunidad judía a la Alemania nacionalsocialista. Don Salvador Borrego escribe que “así se explica por qué el 7 de agosto de 1933 -seis años antes de que se iniciara la guerra- Samuel Untermeyer, presidente de la Federación Mundial Económica Judía, había dicho en Nueva York durante un discurso: ‘Agradezco vuestra entusiasta recepción, aunque entiendo que no me corresponde a mí personalmente sino a la Guerra Santa por la humanidad que estamos llevando a cabo. Se trata de una guerra que debe pelearse sin descanso ni cuartel, hasta que se dispersen las nubes de intolerancia, de odio racial y fanatismo que cubren lo que fuera Alemania y ahora Hitlerlandia. Nuestra campaña consiste, en uno de sus aspectos, en el boicot contra todas sus mercancías, buques y demás servicios alemanes […] El primer Presidente Roosevelt, cuya visión y dotes de gobierno constituyen la maravilla del mundo civilizado, lo está invocando para la realización de su noble concepto sobre el reajuste entre el capital y el trabajo [cita de Carlos Roel, ‘Hitler y el Nazismo’]”.

“Es importante observar cómo seis años antes de la que se encontrara el falso pretexto de Polonia para lanzar al Occidente contra Alemania, ya la Federación Mundial Económica Judía le había declarado la guerra de boicot. La lucha armada fue posteriormente una ampliación de la guerra económica.”

“Carlos Roel añade en su obra citada: ‘La judería se alarmó, pues siendo el acaparamiento del oro y el dominio de la banca sus medios de dominación mundial, significaba un grave peligro para ello el triunfo de un Estado que podía pasarse sin oro, y, además, desvincular sus instituciones de crédito de la red internacional israelita, ya que muchos se apresurarían a imitarlo. ¿Cómo evitar ese peligro? No habría sino una forma: aniquilar a Alemania”.

Es que no sólo desde el punto de vista racial -como fue dicho- había una oposición entre el nacionalsocialismo y el judaísmo; sino también desde el económico.

Es interesante notar cómo el judío  Samuel Untermeyer invoca favorablemente al Presidente norteamericano Roosevelt, considerando que su “visión y dotes de gobierno constituyen la maravilla del mundo civilizado”. Esa exageración y esa mentira no son casuales. El propio Roosevelt, uno de los grandes artífices de la Segunda Guerra Mundial, era judío y masón. Así lo demuestra -de nuevo- Don Salvador Borrego:

“Ahora bien, según el árbol genealógico investigado por el Dr. H. Laughlin, del Instituto Carnegie, Franklin D. Roosevelt pertenecía a la séptima generación del israelita Claes Martensen van Rosenvelt, emigrado de España a Holanda en 1620, como consecuencia de la expulsión de los judíos. Este informe fue publicado en 1933 en el ‘Daily Citizen’, de Tucson, Arizona. Posteriormente el ‘Washington Star’ dio una información parecida al morir la madre de Roosevelt, Sarah Delano. Y el israelita A. Slomovitz publicó en el ‘Detroit Jewish Chronicle’ que los antepasados judíos de Roosevelt en el siglo XVI residían en España y se apellidaban Rosa Campo”.

Y respecto de su pertenencia a la masonería, el historiador mexicano acredita que Roosevelt era masón grado 33, “Gran Cerdo” de la Logia 81 “Los Grandes Cerdos de Líbano”, de Warwick, Nueva York. Tenía, pues, este puerco que fue Roosevelt, motivos raciales y masónicos para estar contra Hitler. Recuérdese que el austríaco había abolido a la masonería en Alemania, puesto que había un “antagonismo insoslayable entre la ideología francmasónica y el nacionalsocialismo”; dado que esa secta presentaba un “peligro”, según declaraban las autoridades germanas en el opúsculo “La Francmasonería”, de Dieter Schwarz.

Franklin Delano Roosevelt (“cada quien tiene el segundo nombre que se merece” – Ignacio Braulio Anzoátegui-)

 

La masonería estadounidense, en general, quiso la guerra contra Alemania. En ese sentido, Salvador Borrego da cuenta de que el consejo supremo del Rito Escocés se reunió en Washington el 31 de mayo de 1940 y acordó que el país debía intervenir cuanto antes en la guerra.

 

Ese otro “cerdo”, Winston Churchill

Al puerco Delano Roosevelt, “Gran Cerdo” de la Logia 81 “Los Grandes Cerdos de Líbano”, lo acompañó como instigador de la guerra otro chancho, éste por su fisionomía rolliza y rojiza: Winston Churchill, el alcohólico consuetudinario. Éste, correveidile de los circuncisos, siempre tuvo a Hitler en el blanco.  

Conocida es la admiración del Führer, públicamente manifestada, por el Imperio Británico. Jamás quiso la guerra contra Inglaterra y, una vez ésta en curso, varias veces ofreció la paz. Como acredita Don Salvador Borrego, “Hitler quiso ganarse la amistad de Inglaterra y de Churchill aún antes de que llegara a la Cancillería del Reich. Así lo reconoce el propio Churchill en sus memorias: ‘El verano de 1932 -un año antes de que Hitler asumiera el poder y siete años antes de la guerra- estuve en Munich. Fui visitado por Herr Hanfstaengl, enviado de Hitler. Trataba de hacerse el simpático. Después de la comida tocó todos los aires musicales de mi predilección. Me dijo que debería conocer al Fuehrer. Hitler venía al hotel todas las tardes y tenía seguridad de que me vería con agrado. En el curso de la conversación se me ocurrió preguntar: ¿por qué el jefe de ustedes se muestra tan violento con los judíos? Más tarde, cuando se había vuelto omnipotente, habría yo de recibir varias invitaciones de Hitler. Pero ya entonces habían ocurrido muchas cosas y tuve que excusarme […]”

“Fueron entonces las primeras veces que Churchill dejó a Hitler con la mano tendida. Y no habrían de ser las últimas”.

Y sigue más adelante el escritor mexicano: “El capitán Russell Grenfell, historiador inglés, considera nefasta para el mundo la obstinación con que Churchill se negó a recibir la amistad que Hitler le brindaba a Inglaterra. Y también juzga absurda la indignación con que Churchill se refería a la ‘tiranía nazi’, al mismo tiempo que cortejaba a la tiranía bolchevique, mil veces peor (‘Odio Incondicional’, Cap. R. Grenfell).”

Es increíble comprobar cómo la historiografía oficial ha montado el relato de la “política de apaciguamiento” para frenar a Alemania y pone como ejemplo el Pacto de Munich. Ahora bien: ese acuerdo se logró gracias a los buenos oficios de Mussolini, de un lado; y, de otro, Bruno Spampanato prueba que, dos semanas luego de su firma, Churchill le dijo a los norteamericanos: “debemos rearmar”, “el pueblo británico aguardará bien despierto cualquier eventualidad”, “existe ya una oposición entre nazismo y democracia”, “nos defenderemos contra la barbarie”, etc. “Esto y algo más dijo Churchill a América” -continúa Spampanato- “¿Es el mío un grito de guerra? Yo declaro que es la única garantía para la paz”.

Winston Churchill. Sólo le faltaba decir “oinc, oinc”

 

La propuesta alemana y su rechazo

Hasta este punto, se ha probado sumariamente de qué manera el judaísmo, la masonería y los demócratas deseaban la guerra contra Alemania. Ahora bien: ¿qué fue lo que encendió el conflicto?

El Reich quería llegar a un acuerdo diplomático con Polonia para solucionar el álgido tema del “Corredor Polaco”. El Tratado de Versalles había hecho un desastre en ese punto, al separar Prusia Oriental del resto de Alemania y al darle a Danzig el estatuto de “ciudad libre” bajo tutela polaca, cuando era una ciudad alemana. ¿Cuál fue su propuesta? ¿Fue acaso salvaje, desmedida, inaceptable? De ninguna manera. Así la refiere primariamente Von Ribbentrop, Canciller alemán, en sus memorias:

“1. Reincorporación a Alemania de la ciudad libre de Danzig. Danzig es una ciudad alemana, lo fue siempre y seguirá siéndolo.

2. Alemania tendrá a través del Corredor una autopista y una línea férrea, que pertenecerán al Reich y tendrán carácter extraterritorial.

3. Por su parte, Polonia tendrá asimismo una carretera o una autopista y un ferrocarril, que conduzcan a Danzig y un puerto.

4. Polonia garantizará la celebración de unas elecciones libres en el territorio de Danzig.

5. Las dos naciones reconocen sus fronteras comunes y están dispuestas, además, a suscribir una mutua garantía territorial.

6. El tratado germano-polaco será renovado por un plazo de 25 años.

7. Los dos países se someten a la cláusula consultiva del tratado.”


El “Corredor Polaco”, artificio de Versalles

 

El hecho de que Polonia no haya aceptado esta razonable proposición y que, instigada por Francia y Gran Bretaña, haya movilizado sus tropas y motivado las “operaciones” alemanas en Polonia (que tal acotado carácter tenían prístinamente), evidencia cómo las “fuerzas ocultas”, por medio de la crisis polaca, estaban buscando el casus belli contra Hitler que finalmente encontraron. 

Según informa Spampanato, el 3 de septiembre de 1939, el gobierno alemán, en comunicación con el británico, resumía su parecer: “desde hace muchos meses reina prácticamente en las fronteras orientales un estado de guerra […] de no mediar Gran Bretaña entre Alemania y Polonia sin duda se hubiese encontrado una solución justa y razonable […] El Reich sólo ha pedido una revisión de los artículos del tratado de Versalles que ya en la época de la conclusión del diktat fueron considerados, por estadistas razonables de todos los pueblos, como imposibles e insostenibles para una gran nación”.

“Recapitulando sobre el ‘ahogo’ militar, económico y aduanero perpetrado por los polacos contra el Danzig, opuesto a su estatuto de ciudad libre, y la situación insoportable del Corredor y las trágicas condiciones de las minorías -escribe Spampanato- la respuesta del Reich insiste en que Alemania sólo quería alcanzar una solución equitativa; y que Inglaterra pudiera haber convencido a Polonia en vez de ‘alentarla en su actitud delictiva y amenazadora para la paz de Europa’”.

“La contestación alemana recuerda: ‘en semejante estado de espíritu, el gobierno británico ha llegado a rechazar las proposiciones de Mussolini que aún podían salvar la paz de Europa, pese a que el gobierno alemán se declaró dispuesto a aceptar. El gobierno británico asume, por consiguiente, la responsabilidad de todas las desgracias y sufrimientos que han de caer sobre muchos pueblos’”.

Joachim Von Ribbentrop, Canciller del Tercer Reich. Propuso una salida pacífica. Fue democráticamente ahorcado.

 

Palabras finales

Es manida la frase según la cual “los vencedores escriben la Historia”. En el caso de la Segunda Guerra Mundial, se verifica plenamente. Tarea es de quienes aman la Verdad y tienen Coraje, develar lo que realmente ocurrió en esos años decisivos. La Providencia Divina permitió la “Derrota Mundial”, quedó dicho. Mas pronto será la hora del Triunfo, y aplastadas serán las fuerzas del Mal. Que así sea.

 

BRUNO ACOSTA

San Felipe y Santiago de Montevideo, treinta de agosto de dos mil veinticuatro


Fuente: Revista Verdad



jueves, 29 de agosto de 2024

In Memoriam: Juan Luis de la Cruz Gallardo - Antonio Caponnetto

 

In Memoriam

Juan Luis de la Cruz Gallardo

Por Antonio Caponnetto


Este 29 de agosto, me desperté con la noticia de que había muerto Juan Luis Gallardo. Recordé agradecido y melancólico tantos bienes recibidos de su vida y de sus innúmeros escritos; y casi como un acto reflejo fui a buscar aquellas líneas que tuve la oportunidad de escribirle en “Cabildo”, cuando en el año 2011, la UCALP, le publicó sus Memorias, en dos volúmenes, bajo el título “De memoria nomás”. Van las mentadas líneas:

<Por lo menos desde cuatro puntos de vista es aprovechable esta valiosa obra. Llamaremos pedagógico al primero. En efecto; quienes estudian y analizan con cuidado el papel protagónico que desempeña la familia en la formación de la personalidad, hallarán en las presentes páginas una prueba contundente del valor de la crianza hogareña. Juan Luis no es ni quiere ser un self made man. No es ni quiere ser un nómade brotado de las piedras. Es un heredero,un legatario y continuador ,un gajo nuevo de una rama antigua. A cada paso de su libro, y a cada hoja que da lugar a otra y a otra más en este libro, asoman sus padres, sus abuelos, sus antepasados, su rico entorno parental y amical, signado enbuenahora por una fortísima fidelidad a Dios y a la Patria. Aparece la casa solariega, el paisaje nativo, el arraigo a la tierra. Y hay para todas sus raíces un párrafo de gracias, explícito o implícito, según cuadre. En tiempos de familias deshechas o construidas contra natura, sirva el testimonio de una casa edificada sobre piedra.

En segundo lugar, cabe un aprovechamiento literario de estas Memorias. Juan Luis ha desempeñado una diversidad de tareas en su vida, hasta la abogacía –si alguien le anda buscando defectos- pero bien sabemos que la centralidad de su temperamento y de su obra, es la propia de un hombre de letras. Leídos con apacible detenimiento estos recuerdos, podemos inteligir mejor, por un lado, el nacimiento de algunos de sus títulos, como Operación Algeciras o Canto a la patria argentina. Pero, por otro, podemos alborozarnos con poemas virtualmente inhallables o desconocidos, como “El sueño de una noche de verano” (p.101), el “Adiós al General Lonardi”(p.108),“Verano campero”(p.297-298),o las divertidísimas cuartetas dedicadas a Máximo Gainza, en una cena en su homenaje(p.314-315). Quienes rumbeen para la literatura, el periodismo, la historia o el ensayo, encontrarán en “De memoria nomás”, no pocas claves para consagrarse al apostolado intelectual, que bien supo llamarse así, antes de que se inventara la philosophie dans le boudoir.

Un tercer servicio prestan estas páginas, y no se ubica el mismo en el terreno pedagógico o artístico, sino eminentemente en el político. Gallardo ha sido y es un patriota formidable, que no dudó en tomar partido por las sucesivas causas justas que se le fueron presentando en su ya larga vida. Causas justas desplegadas dentro y fuera de las fronteras patrias, pero que en razón de su universalidad merecían una adhesión tajante, una disposición a jugarse, más allá del triunfo o del fracaso. No en balde estas Memorias se subtitulan “Recuerdos políticamente incorrectos”. Debemos dejar constancia empero –y es ésta una cordial discrepancia personal- que no todas las tomas de posición política del autor coinciden con las nuestras. Como no es la oportunidad de ahondar en detalles, sólo diremos que son aquellas que no nos parecen, paradójicamente, tan políticamente incorrectas. A salvo siempre las intenciones, que sabemos las mejores en un hombre de la talla de Juan Luis, hemos de tener, como simples lectores, la recta libertad para juzgar prudencialmente algunas de sus opciones eclesiales o políticas. Nada que no se solucione (o se empeore) con un café de por medio.

Al fin, el cuarto aporte de estos dos volúmenes atrapantes es el que, tal vez, nos llegue más de cerca. Gallardo –se lo haya propuesto o no- ha trazado en gran parte la biografía del Nacionalismo Argentino, al menos en su último y largo medio siglo de vida. El anecdotario, la crónica, la reminiscencia,los apuntes personales, la rica experiencia, la inclaudicable militancia, todo se conjuga aquí para probar la fecundidad de nuestro entrañable nacionalismo, que si errores tuvo o tiene, puede exhibir también un sorprendente caudal de aciertos, de actos corajudos, de lúcidas anticipaciones, de intervenciones generosas, de hombres singulares, de escritos que ya han pasado a la historia, e incluso de mártires en el sentido cabal de la palabra. En tiempos de “construcción de la memoria” –eufemismo para designar al macaneo más craso y horripilante- es para dar gracias que alguien se haya decidido, no a “construirla” sino a relatarla con veracidad y

fundamentos. Es para dar gracias que alguien no tenga temor mundano, pero sí timor Domini.

La obra se completa con dos regalos. Un prólogo del inolvidable Tito Guevara –digno anfitrión para libro tan hidalgo- y una galería de fotos, sobre una de las cuales (con un “pachístico” figurón) cabría un piadoso manchón de tinta. Recurso que sugerimos amablemente a los editores, cuando estas páginas se reediten para provecho de un mayor número de lectores>.

Juan Luis acusó recibo de estos párrafos con generosidad, sentido del humor y buen talante. Y en amable esquela del 5 de marzo de 2012, me decía: “Una de las contingencias favorables que se me han dado en la vida es haber contado con amigos benévolos, que han escrito benévolamente sobre libros míos. Tu caso es una de esas contingencias. Dado su carácter no me es fácil referirme al tenor de tus juicios, ya que, al hacerlo, debería estar formulando continuas salvedades y aclaraciones. Pero, pidiéndote que las des por formuladas, debo decirte que me gustó la manera cómo encaraste la cosa, estableciendo los cuatro ángulos desde los cuales abordaste el análisis de la obra. Respecto a las disidencias (cuya naturaleza intuyo), bienvenidas sean. Pues sería muy aburrido que el nacionalismo, que se ha caracterizado por abundar en ellas, se hubiera venido a transformar en una corriente de pensamiento monocorde, regida por cánones inflexibles”.

Tuvo antes y después de estas Memorias, la inusual caridad de remitirme, en formato pdf, libros suyos en ciernes, con proyectos firmes de publicarlos y –¡mal de muchos!- con no siempre recursos adecuados para poder hacerlo. Recuerdo ahora “Aromas y Fragancias”, “Dichos argentinos”, “Sonetos sevillanos”, “Temas argentinos”, y uno muy particular, curioso y atractivo al que tituló “Gentes”. Me gustaría saber –y mucho más me tranquilizaría enterarme- que este caudal de inspiración y de gracia, como diría Ernesto Palacio, ya tiene cristiana edición o editores cristianos que asuman la tarea pendiente, si es que aún no se ha hecho.

Estoy escribiendo la noche del 29 de agosto, en vísperas de Santa Rosa de Lima. Ignoro si mañana habrá lugar para la más popular y sacra de las tormentas. Sólo tengo la certeza moral y la esperanza del espíritu, de que a Juan Luis de la Cruz Gallardo ya no lo alcanzan los chubascos ni los aguaceros de la tierra. Antes bien, debe andar mereciéndose la presencia irrefragable del Sol Invicto.

 

Nos enseñó a gustar de aquellas cosas,

domésticas o magnas, tornadizas,

gratas como el murmullo de las risas,

y otras graves, de luces asombrosas.

Las palabras sonaban melodiosas,

entre el cielo y la tierra, fronterizas,

épicas unas y eran sus divisas,

orantes otras y eran dadivosas.

Te extrañarán los trenes de la infancia,

por Falucho hay ombuses que hacen duelo,

se resiste a apagarse aquel farol

que en Malvinas es luz de comandancia.

Pero ahora al combate en otro Suelo,

¡Vamos, “de pie, que ya despunta el Sol”!



domingo, 25 de agosto de 2024

Prisionero de Guerra - Antonio Caponnetto

 


     Hace bastante más de diez años escribí estos versos, dedicados a los soldados argentinos que padecen injusta prisión, como consecuencia de la vileza marxista constituida en poder. Los hago circular ahora, nuevamente, en una versión más amplia, para que quede el registro de la culpa del actual gobierno anarco libertario, al que muchos cristianos insensatos y miopes contribuyeron a instalar en el supremo mando político. Les advertimos de muchas formas en qué terminaría este inmoral maridaje. No fuimos escuchados sino injuriados. Ellos –constituídos en neoderecha rampante- eran “los que la vieron venir”. Nosotros, los “principistas” incurables. Ahora (agosto de 2024), a la vista de todos están las pruebas de que, en comunión con las izquierdas, empezando por las que regentean el Vaticano y las miserables cúpulas eclesiales nativas, esta nueva gestión gubernativa, supuestamente contraria a su predecesora, no es sino la otra cara de la misma calderilla emponzoñada, prostibularia y farisea. Es que los prisioneros de guerra, no son sólo cautivos de la Revolución Marxista, sino rehenes capturados para asegurar el funcionamiento de la Democracia Liberal.


Por Antonio Caponnetto


“Preocupáos de los presos, como si vosotros estuviérais prisioneros con

ellos”

San Pablo, Hebreos, 13, 3.


Yo que icé la bandera hasta el vértice altivo,

en una plaza de armas soleada de heroísmo,

cuando todo era joven: el casco, las jinetas,

los sables aguzados y el viejo patriotismo.


Yo que domé un desfile en el frío de julio,

desbravando los vientos o refrenando escarchas,

como cimbra el jinete sobre un lomo tobiano,

a grupas del orgullo, osando contramarchas.


Yo que monté las guardias parapetado en lunas,

al acecho de sombras homicidas y rojas,

para que un sueño en calma tuvieran los que nunca

conocen del peligro su acero y sus congojas.


Yo que dejé mi lecho y a su vera una cuna,

combatiendo la senda del terror clandestino,

mientras casa por casa se encendían los leños,

mansamente alejados del fuego mortecino.


Yo convertido en rama, en fantasma o en muro,

en soldado del Cuerpo de Invisibles Patriotas,

patrullando amenazas más cruentas que una herida,

más dolientes que un día bruñido de derrotas.


Yo que estuve en Potrero de las Tablas, en Lules,

en Tucumán, la tierra de la caña cetrina,

en Manchalá, Simoca o en Quebrada de Artaza,

donde cayeron juntos Maldonado y Berdina.


Yo que anudé un rosario a mi fusil baqueano,

impetrando el auxilio del Arcángel Custodio,

por cumplir el mandato del hermano que dijo:

“camaradas tirad, pero tirad sin odio”.


Yo que usé de coraza el pellejo curtido,

cuerpeando una emboscada de negritud moruna,

me olvidé de mi nombre para llamarme sangre ,

y en formoseña tarde me llamé Hermindo Luna.


Yo que no supe darle resuello a la osamenta,

cada vez que la patria alistó centuriones,

era la paz de abril, la cuaresma, el sosiego:

me volví malvinero con el alma hecha horcones.


Yo prolongué en el Sur mi baquía en el monte,

o adiestrada en la selva de ciudades arteras,

bajé un Harrier intruso fusilando injusticias,

asalté casamatas, comulgué en las trincheras.


Yo aquí estoy, prisionero de furentes rencores,

de infernales venganzas sin bozal ni tabique,

de olvidos, desmemorias, fingimientos, agravios,

la juntura execrable del lodo bolchevique.


Yo aquí estoy, asimismo, prisionero de aquellos

que claman libertades, antojos irrestrictos,

y son sólo sirvientes, recaderos sumisos

de semitas logiados, confesos y convictos.


Yo advertí la encerrona de aliarse con sus bandas,

de la patria enemigas aunque el guión enarbolen,

nuestra causa guerrera nunca fue registrada

en la agenda sombría de un truculento gólem.


Sin embargo esta celda no atenaza la Historia,

no aprisiona las gestas, no aherroja el estandarte,

ni esclaviza los frutos del amor a la tierra,

pródigo en las batallas de las que fui baluarte.


No se arrestan recuerdos, pendones victoriosos,

van francas las hazañas, de dolores cauterios.

Somos libres nosotros, prisioneros de guerra,

porque honor y deberes no sufren cautiverios.


Somos libres en sueños que fueron realidades,

en vigilias castrenses de amores escoltados,

el calabozo tiene un horizonte inmenso,

que no tienen los ruines, los sepulcros blanqueados.


Al paso de los años, las nobles soledades,

se vuelven compañías como la lluvia leve,

no somos invisibles a la luz de la Historia,

que no alumbra ni premia el rencor de la plebe.


Nadie pone cerrojos al cielo en el que habitan

aquellos que partieron integrando un comando,

su triunfo será el nuestro, acaso en los confines,

cuando vuelva un criollo a dar la voz de mando.



lunes, 19 de agosto de 2024

El arcón de los recuerdos - Alejandro Sosa Laprida


Nota introductoria: Compuse este documento durante el año 2015. Originalmente, la información recabada estaba destinada a constituir una base de datos a partir de la cual emprender la redacción de un libro, lo que, por diversos motivos, finalmente no pude concretar. Lo tenía completamente olvidado cuando, hace unos días, lo encontré de casualidad, en una de las numerosas carpetas de viejos archivos que tengo en un disco duro exterior. He decidido hacerlo público -sin efectuar ninguna modificación de edición-, pues estimo que podría ser de alguna utilidad para los “nostálgicos”, a causa de su eventual interés como testimonio histórico sobre el actual “pontificado”, tanto por su antigüedad como por su lamentable actualidad…

DESCARGAR EL PDF:

https://drive.google.com/file/d/16UulTip_Rq4qXXmTE_OUSq4GYuokg21P/view

Nada detiene a Francisco - 01/09/2015

Francisco bendice a lesbiana promotora del homosexualismo infantil

               

              ¿Por qué tienes dos madres? : lectura infantil bendecida por Francisco

« La divulgación este viernes 28 de agosto de 2015 de la carta que el papa Francisco envió con la bendición apostólica a la escritora Francesca Pardi, autora de cuentos infantiles sobre familias formadas por parejas gays, suscitó polémica en Italia. La misiva de Francisco fue enviada como respuesta al pedido de la escritora de que leyera sus numerosos libros, censurados en Italia por sectores conservadores católicos por defender la llamada ideología de género. La escritora, autora de cuentos y fábulas en los que describe historias de familias homoparentales, vencedora del premio internacional Anderson en 2012 por su libro Pequeño huevo, divulgó la carta papal, marcada por el tono tolerante del pontífice argentino. En la misiva, el papa le desea que “continúe con su provechosa actividad”, y se despide con la bendición apostólica “para toda la familia” de la escritora. Pardi, fundadora con su pareja de la editorial Lo Stampatello, autora también del libro Pequeña historia de una familia. ¿Por qué tienes dos madres?, aseguró que “no quiere convertirse en un modelo”. »

« La escritora envió en junio a Francisco un paquete con todos los libros de su editorial, fotos de su familia y panfletos insultantes contra ella después de que el nuevo alcalde de Venecia anunciara que algunos de sus libros formaban parte de la lista de textos que serán retirados de las bibliotecas públicas. En la carta, Francisco, apasionado lector, le agradeció también por su “delicado gesto” y la invitó a seguir su actividad al servicio de las jóvenes generaciones y de la difusión de los auténticos valores humanos y cristianos”. » (
https://eccechristianus.wordpress.com/2015/08/29/siga-su-proficua-actividad-francisco-a-escritora-de-cuentos-infantiles-gay/)

Las Escuelas para el Encuentro de Francisco promueven la homosexualidad infantil

Clarín en Argentina y El Mundo en España publican una colección de cuentos infantiles titulada “Con Francisco a mi lado” y con el sello de Scholas Occurrentes en los que se enseña a aceptar la homosexualidad e incluso la transexualidad, sin que Scholas Occurrentes haya podido vetar la publicación. [¡Oh, pobrecitos! ¡Que “no han podido vetarlo”, nos quieren hacer creer!]

“Hay niños que tienen padre y madre. Uno de cada. Otros, dos de cada. Otros, uno y dos. O dos y uno. O solo uno. O una. O ninguno”. Este es el mensaje dirigido a los más pequeños a través de un cuento infantil de la colección “Con Francisco a mi lado”, intitulado « Diversidad », que vende cada domingo el diario El Mundo: hay distintos tipos de familias y todas son igual de aceptables. La frase mencionada, en la que se induce al lector a pensar que pertenece al Papa, está acompañada por el dibujo de unas niñas de la mano de sus “dos madres”. (http://www.infovaticana.com/2015/05/04/la-fundacion-del-papa-promueve-la-ideologia-de-genero-entre-los-ninos/)

                     

                La « diversidad » de Francisco llega a las familias

«Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces. Por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos, o higos de los abrojos?  Así, todo buen árbol da buenos frutos, pero el árbol malo da frutos malos. No puede el buen árbol dar malos frutos, ni el árbol malo dar frutos buenos.  Todo árbol que no da buen fruto, es cortado y echado en el fuego.» (Mt. 7, 15-29)

«Te conjuro delante de Dios y de Cristo Jesús, que juzgará a los vivos y a los muertos en su manifestación y en su reino, que prediques la palabra; que instes a tiempo y a destiempo; arguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina. Porque vendrá un tiempo en el que los hombres no soportarán la sana doctrina, sino que, guiados por sus pasiones, escogerán maestros que halaguen sus oídos, y se apartarán de la verdad para entregarse a las fábulas.»  (2 Tim. 4, 1-4)

 

PARA MÁS INFORMACIÓN

“Diez años con Francisco”

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“Apostasía vaticana”

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