San Juan Bautista

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sábado, 1 de noviembre de 2025

Presentación del libro "Esencia de la Democracia", por Bruno Acosta Pastore

 

Compartimos la exposición del Prof. Bruno Acosta en la presentación de su libro, el cual puede ser adquirido siguiendo las especificaciones detalladas en el correspondiente link de youtube.


https://www.youtube.com/watch?v=qamZQ9TvNig&t=624s



sábado, 12 de julio de 2025

Novedad Editorial: "Agustín" por Bruno Acosta Pastore



 Estimados amigos:

 

Les cuento que he publicado mi segundo libro, una novelita titulada "Agustín".

 

Se encuentra a la venta en Montevideo en la librería "Diomedes", sita en Bulevar España y Salterain (barrio Cordón) y en Buenos Aires en la librería "Don Quijote- Centro Guadalupano", sita en Bartolomé Mitre y Callao (zona Congreso).

 

Desde ya, agradezco su atención.

 

Fuerte abrazo.









miércoles, 6 de noviembre de 2024

El Espíritu de José Antonio y la Falange y el Nacionalismo de Hoy (Video)- Prof. Esc. Bruno Acosta Pastore

Charla dada en Montevideo, el 29 de octubre de 2024, por el Prof. Esc. Bruno Acosta Pastore.

Conmemoración de la fundación de la Falange Española por José Antonio Primo de Rivera.

¿Quién fue José Antonio Primo de Rivera?

¿En qué consistió su doctrina? ¿Es aplicable hoy?

¿Cuál fue el espíritu de José Antonio y de su Falange? ¿Por qué importa tenerlo presente?



domingo, 1 de septiembre de 2024

A 85 años del inicio de la II Guerra Mundial - Bruno Acosta

 


 

“Chamberlain dijo que América y el mundo judío habían forzado a Inglaterra a la guerra” (The Forrestal Diaries, New York, 1951, pág. 121)

“¿Es el mío un grito de guerra? Yo declaro que es la única garantía para la paz” ( Winston Churchill, octubre de 1938)

“De no mediar Gran Bretaña entre Alemania y Polonia sin duda se hubiese encontrado una solución justa y razonable” (Del gobierno alemán al inglés, 3 de setiembre de 1939)

El primero de septiembre se cumplen 85 años del inicio de la Segunda Guerra Mundial. Este hecho y su desenlace -la victoria de los aliados- marcó un derrotero religioso, cultural, político, social y económico que el mundo padece hasta nuestros días. Fue el triunfo de las democracias liberales, masónicas y relativistas; fue el triunfo del comunismo ateo. Fue la “Derrota Mundial”, según trillada y plástica expresión de Don Salvador Borrego. Los perdidosos nacionalismos fueron la expresión de vida postrera, las últimas bocanadas de aire, de Occidente. Tras su hundimiento, éste quedóse sin defensas. Al poco tiempo, infiltrada ya desde hace décadas, la Iglesia Católica coronaría su eclipse con el Concilio Vaticano Segundo (1962-1965). Los principios masónicos y liberales penetraron, ya abiertamente, en el propio seno eclesial.

Desde tiempos aún pre bélicos, la propaganda aliada, en manos de judíos, hizo una intensa tarea para presentar a los jefes nacionales como el culmen de la maldad. El oriental Adolfo Agorio, verbigracia, en su libro “Roma y el Espíritu de Occidente”, ya en 1934 advertía esta maniobra contra Hitler, cuando éste solamente llevaba meses en el poder:

“Cualquiera que hubiese leído los dos tomos macizos que Hitler consagró a su experiencia personal a través de las ásperas vicisitudes de su vida, habría podido extraer enseñanzas completamente contrarias a las que, más tarde, hubieron de atribuirle los enemigos. Sus ideas como director de una nueva orientación del Estado llegaban al mundo deformadas por los intereses contrarios a la nueva Alemania”.

“Ya que las palabras de Hitler no podían franquear sin adulteraciones los confines del Reich, se reclamaba desde hacía tiempo una edición de sus discursos, oficialmente autorizada, con el fin de conocer la realidad de su pensamiento. Bajo el lema ‘La joven Alemania quiere trabajo y paz’ la casa editorial berlinesa Liebheit y Thiesen ha querido publicar en varios idiomas las proclamas de esta vigorosa representación de individualidad entre los pueblos germánicos. Un Hitler desconocido, casi imprevisto, aparece en esas páginas. El mundo occidental ignoraba, en efecto, a este pacificador al modo secular […]”

El efecto de la propaganda aliada se comprende fácilmente si se tiene en cuenta que los medios de comunicación de masas estaban en manos hebreas, naturales enemigos de Hitler, ora por su concepción racial, ora por su concepción política o económica. Respecto de los Estados Unidos, escribe Don Salvador Borrego en su “Derrota Mundial”:

“Los aislacionistas -según reconoce Sherwood en ‘Roosevelt y Hopkins’- decían claramente que ‘el país se enfrenta a una maquinación de judíos para hacernos entrar en la guerra’, pero esas denuncias se apagaban ante la gigantesca propaganda que había monopolizado el cable internacional, los estudios de cine y las principales radiodifusoras”.

“En el cine, la Metro Goldwyn Mayer es obra de los israelitas Marcus Loew y Samuel Goldwyn; la Fox Film, del judío William Fuchs; la Warner Bross, de los hermanos Warner; la Universal Film, del también judío Julio Baruch. En cadenas radiodifusoras, las prominentes Radio Corporation of American y Columbia Broadcasting System están controladas por los israelitas David Sarnoff y William Paley. Tres de las cuatro grandes redes de televisión también las manejan ellos, encabezados por Irving Kahn. En la prensa son famosos Adolph Oachs, dueño del ‘New York Times’; Joseph Pulitzer, del ‘New York Word’ y los que controlan la información internacional.”

Mas vuélvase a lo expresado por el oriental Adolfo Agorio; nótese que él denomina a Hitler un “pacificador al modo secular”. ¿No ha hecho, al contrario, la propaganda aliada y la historiografía oficial, a Hitler el culpable de la guerra, fruto de su “ambición”? ¿No ha inventado aquello de la “política de apaciguamiento”, cual dando a entender que los mansos corderitos demócratas, procuraron sosegar al bravo león germánico?

Ciclópea mentira. Y sorprende comprobar cómo, en rigor, Hitler jamás quiso la guerra con Francia y Gran Bretaña -a la cual admiraba-; y que, al contrario, quienes la estimularon fueron sus enemigos judíos, masones y demócratas -entre éstos, principalmente, aquellos cerdos llamados Winston Churchill y Franklin Delano Roosevelt, ambos laderos de la judería o judíos ellos mismos-. 

 

La guerra del judaísmo contra Alemania

Joachim Von Ribbentrop, Ministro de Relaciones Exteriores del Tercer Reich, da cuenta de lo siguiente en sus memorias:

“El ministro de Guerra americano Forrestal anota lo siguiente en su diario sobre una conversación con el embajador Kennedy el 27 de diciembre de 1945 […]: ‘Hoy jugué al golf con Joe Kennedy (embajador de Roosevelt en Londres durante los años de la pre guerra). Le pregunté sobre mi conversación con Roosevelt y Chamberlain en 1938. Él me dijo: […] Ni los franceses ni los británicos hubiesen hecho de Polonia un motivo de guerra si no hubiese sido por la constante insistencia de Washington. Chamberlain dijo que América y el mundo judío habían forzado a Inglaterra a la guerra.’

La raza hebrea -como quedó probado con el testimonio de Agorio- desde la primera hora apuntó contra Hitler. En ese sentido, es conocido el boicot propuesto por la comunidad judía a la Alemania nacionalsocialista. Don Salvador Borrego escribe que “así se explica por qué el 7 de agosto de 1933 -seis años antes de que se iniciara la guerra- Samuel Untermeyer, presidente de la Federación Mundial Económica Judía, había dicho en Nueva York durante un discurso: ‘Agradezco vuestra entusiasta recepción, aunque entiendo que no me corresponde a mí personalmente sino a la Guerra Santa por la humanidad que estamos llevando a cabo. Se trata de una guerra que debe pelearse sin descanso ni cuartel, hasta que se dispersen las nubes de intolerancia, de odio racial y fanatismo que cubren lo que fuera Alemania y ahora Hitlerlandia. Nuestra campaña consiste, en uno de sus aspectos, en el boicot contra todas sus mercancías, buques y demás servicios alemanes […] El primer Presidente Roosevelt, cuya visión y dotes de gobierno constituyen la maravilla del mundo civilizado, lo está invocando para la realización de su noble concepto sobre el reajuste entre el capital y el trabajo [cita de Carlos Roel, ‘Hitler y el Nazismo’]”.

“Es importante observar cómo seis años antes de la que se encontrara el falso pretexto de Polonia para lanzar al Occidente contra Alemania, ya la Federación Mundial Económica Judía le había declarado la guerra de boicot. La lucha armada fue posteriormente una ampliación de la guerra económica.”

“Carlos Roel añade en su obra citada: ‘La judería se alarmó, pues siendo el acaparamiento del oro y el dominio de la banca sus medios de dominación mundial, significaba un grave peligro para ello el triunfo de un Estado que podía pasarse sin oro, y, además, desvincular sus instituciones de crédito de la red internacional israelita, ya que muchos se apresurarían a imitarlo. ¿Cómo evitar ese peligro? No habría sino una forma: aniquilar a Alemania”.

Es que no sólo desde el punto de vista racial -como fue dicho- había una oposición entre el nacionalsocialismo y el judaísmo; sino también desde el económico.

Es interesante notar cómo el judío  Samuel Untermeyer invoca favorablemente al Presidente norteamericano Roosevelt, considerando que su “visión y dotes de gobierno constituyen la maravilla del mundo civilizado”. Esa exageración y esa mentira no son casuales. El propio Roosevelt, uno de los grandes artífices de la Segunda Guerra Mundial, era judío y masón. Así lo demuestra -de nuevo- Don Salvador Borrego:

“Ahora bien, según el árbol genealógico investigado por el Dr. H. Laughlin, del Instituto Carnegie, Franklin D. Roosevelt pertenecía a la séptima generación del israelita Claes Martensen van Rosenvelt, emigrado de España a Holanda en 1620, como consecuencia de la expulsión de los judíos. Este informe fue publicado en 1933 en el ‘Daily Citizen’, de Tucson, Arizona. Posteriormente el ‘Washington Star’ dio una información parecida al morir la madre de Roosevelt, Sarah Delano. Y el israelita A. Slomovitz publicó en el ‘Detroit Jewish Chronicle’ que los antepasados judíos de Roosevelt en el siglo XVI residían en España y se apellidaban Rosa Campo”.

Y respecto de su pertenencia a la masonería, el historiador mexicano acredita que Roosevelt era masón grado 33, “Gran Cerdo” de la Logia 81 “Los Grandes Cerdos de Líbano”, de Warwick, Nueva York. Tenía, pues, este puerco que fue Roosevelt, motivos raciales y masónicos para estar contra Hitler. Recuérdese que el austríaco había abolido a la masonería en Alemania, puesto que había un “antagonismo insoslayable entre la ideología francmasónica y el nacionalsocialismo”; dado que esa secta presentaba un “peligro”, según declaraban las autoridades germanas en el opúsculo “La Francmasonería”, de Dieter Schwarz.

Franklin Delano Roosevelt (“cada quien tiene el segundo nombre que se merece” – Ignacio Braulio Anzoátegui-)

 

La masonería estadounidense, en general, quiso la guerra contra Alemania. En ese sentido, Salvador Borrego da cuenta de que el consejo supremo del Rito Escocés se reunió en Washington el 31 de mayo de 1940 y acordó que el país debía intervenir cuanto antes en la guerra.

 

Ese otro “cerdo”, Winston Churchill

Al puerco Delano Roosevelt, “Gran Cerdo” de la Logia 81 “Los Grandes Cerdos de Líbano”, lo acompañó como instigador de la guerra otro chancho, éste por su fisionomía rolliza y rojiza: Winston Churchill, el alcohólico consuetudinario. Éste, correveidile de los circuncisos, siempre tuvo a Hitler en el blanco.  

Conocida es la admiración del Führer, públicamente manifestada, por el Imperio Británico. Jamás quiso la guerra contra Inglaterra y, una vez ésta en curso, varias veces ofreció la paz. Como acredita Don Salvador Borrego, “Hitler quiso ganarse la amistad de Inglaterra y de Churchill aún antes de que llegara a la Cancillería del Reich. Así lo reconoce el propio Churchill en sus memorias: ‘El verano de 1932 -un año antes de que Hitler asumiera el poder y siete años antes de la guerra- estuve en Munich. Fui visitado por Herr Hanfstaengl, enviado de Hitler. Trataba de hacerse el simpático. Después de la comida tocó todos los aires musicales de mi predilección. Me dijo que debería conocer al Fuehrer. Hitler venía al hotel todas las tardes y tenía seguridad de que me vería con agrado. En el curso de la conversación se me ocurrió preguntar: ¿por qué el jefe de ustedes se muestra tan violento con los judíos? Más tarde, cuando se había vuelto omnipotente, habría yo de recibir varias invitaciones de Hitler. Pero ya entonces habían ocurrido muchas cosas y tuve que excusarme […]”

“Fueron entonces las primeras veces que Churchill dejó a Hitler con la mano tendida. Y no habrían de ser las últimas”.

Y sigue más adelante el escritor mexicano: “El capitán Russell Grenfell, historiador inglés, considera nefasta para el mundo la obstinación con que Churchill se negó a recibir la amistad que Hitler le brindaba a Inglaterra. Y también juzga absurda la indignación con que Churchill se refería a la ‘tiranía nazi’, al mismo tiempo que cortejaba a la tiranía bolchevique, mil veces peor (‘Odio Incondicional’, Cap. R. Grenfell).”

Es increíble comprobar cómo la historiografía oficial ha montado el relato de la “política de apaciguamiento” para frenar a Alemania y pone como ejemplo el Pacto de Munich. Ahora bien: ese acuerdo se logró gracias a los buenos oficios de Mussolini, de un lado; y, de otro, Bruno Spampanato prueba que, dos semanas luego de su firma, Churchill le dijo a los norteamericanos: “debemos rearmar”, “el pueblo británico aguardará bien despierto cualquier eventualidad”, “existe ya una oposición entre nazismo y democracia”, “nos defenderemos contra la barbarie”, etc. “Esto y algo más dijo Churchill a América” -continúa Spampanato- “¿Es el mío un grito de guerra? Yo declaro que es la única garantía para la paz”.

Winston Churchill. Sólo le faltaba decir “oinc, oinc”

 

La propuesta alemana y su rechazo

Hasta este punto, se ha probado sumariamente de qué manera el judaísmo, la masonería y los demócratas deseaban la guerra contra Alemania. Ahora bien: ¿qué fue lo que encendió el conflicto?

El Reich quería llegar a un acuerdo diplomático con Polonia para solucionar el álgido tema del “Corredor Polaco”. El Tratado de Versalles había hecho un desastre en ese punto, al separar Prusia Oriental del resto de Alemania y al darle a Danzig el estatuto de “ciudad libre” bajo tutela polaca, cuando era una ciudad alemana. ¿Cuál fue su propuesta? ¿Fue acaso salvaje, desmedida, inaceptable? De ninguna manera. Así la refiere primariamente Von Ribbentrop, Canciller alemán, en sus memorias:

“1. Reincorporación a Alemania de la ciudad libre de Danzig. Danzig es una ciudad alemana, lo fue siempre y seguirá siéndolo.

2. Alemania tendrá a través del Corredor una autopista y una línea férrea, que pertenecerán al Reich y tendrán carácter extraterritorial.

3. Por su parte, Polonia tendrá asimismo una carretera o una autopista y un ferrocarril, que conduzcan a Danzig y un puerto.

4. Polonia garantizará la celebración de unas elecciones libres en el territorio de Danzig.

5. Las dos naciones reconocen sus fronteras comunes y están dispuestas, además, a suscribir una mutua garantía territorial.

6. El tratado germano-polaco será renovado por un plazo de 25 años.

7. Los dos países se someten a la cláusula consultiva del tratado.”


El “Corredor Polaco”, artificio de Versalles

 

El hecho de que Polonia no haya aceptado esta razonable proposición y que, instigada por Francia y Gran Bretaña, haya movilizado sus tropas y motivado las “operaciones” alemanas en Polonia (que tal acotado carácter tenían prístinamente), evidencia cómo las “fuerzas ocultas”, por medio de la crisis polaca, estaban buscando el casus belli contra Hitler que finalmente encontraron. 

Según informa Spampanato, el 3 de septiembre de 1939, el gobierno alemán, en comunicación con el británico, resumía su parecer: “desde hace muchos meses reina prácticamente en las fronteras orientales un estado de guerra […] de no mediar Gran Bretaña entre Alemania y Polonia sin duda se hubiese encontrado una solución justa y razonable […] El Reich sólo ha pedido una revisión de los artículos del tratado de Versalles que ya en la época de la conclusión del diktat fueron considerados, por estadistas razonables de todos los pueblos, como imposibles e insostenibles para una gran nación”.

“Recapitulando sobre el ‘ahogo’ militar, económico y aduanero perpetrado por los polacos contra el Danzig, opuesto a su estatuto de ciudad libre, y la situación insoportable del Corredor y las trágicas condiciones de las minorías -escribe Spampanato- la respuesta del Reich insiste en que Alemania sólo quería alcanzar una solución equitativa; y que Inglaterra pudiera haber convencido a Polonia en vez de ‘alentarla en su actitud delictiva y amenazadora para la paz de Europa’”.

“La contestación alemana recuerda: ‘en semejante estado de espíritu, el gobierno británico ha llegado a rechazar las proposiciones de Mussolini que aún podían salvar la paz de Europa, pese a que el gobierno alemán se declaró dispuesto a aceptar. El gobierno británico asume, por consiguiente, la responsabilidad de todas las desgracias y sufrimientos que han de caer sobre muchos pueblos’”.

Joachim Von Ribbentrop, Canciller del Tercer Reich. Propuso una salida pacífica. Fue democráticamente ahorcado.

 

Palabras finales

Es manida la frase según la cual “los vencedores escriben la Historia”. En el caso de la Segunda Guerra Mundial, se verifica plenamente. Tarea es de quienes aman la Verdad y tienen Coraje, develar lo que realmente ocurrió en esos años decisivos. La Providencia Divina permitió la “Derrota Mundial”, quedó dicho. Mas pronto será la hora del Triunfo, y aplastadas serán las fuerzas del Mal. Que así sea.

 

BRUNO ACOSTA

San Felipe y Santiago de Montevideo, treinta de agosto de dos mil veinticuatro


Fuente: Revista Verdad



sábado, 6 de julio de 2024

"Esencia de la Democracia" ya está a la venta

 


DIFUSIÓN DEL LIBRO

Estimados amigos:

Mi opúsculo “Esencia de la Democracia” ya está en venta.

Para comprarlo en Uruguay, comunicarse al mail escbrunoacostapastore@gmail.com o dirigirse a la librería Diomedes, sita en Blvr. España 2129, Montevideo. Contacto: 2 403 47 13 o diomedeslibros@gmail.com

En la Argentina se consigue en las siguientes librerías:

Santiago Apóstol. La Plata 1721- Bella Vista. Contacto: 11 3782 8582 o 11 5016 9712

Centro Guadalupano- Don Quijote. Bartolomé Mitre 1721- Ciudad de Buenos Aires. Contacto: 11 2536 7640

Club del Libro Cívico. Marcelo Torcuato de Alvear 1348- Ciudad de Buenos Aires. Contacto: 11 4813 6780

Finalmente, aclarar que cabe la posibilidad de hacer envíos internacionales.

Muchas gracias.

Abrazo en Cristo y María.







martes, 18 de junio de 2024

Novedad Editorial: Esencia de la Democracia de Bruno Acosta Pastore

 


Estimados amigos argentinos:

Me es grato comentarles que mi opúsculo “Esencia de la Democracia: y cómo es contraria a la sana filosofía política y el catolicismo” ya está en la imprenta. Ha sido confeccionado por una fina y distinguida editorial de Buenos Aires.

La primera semana de julio estará en venta en Buenos Aires y en Uruguay.



Por más información: escbrunoacostapastore@gmail.com

Cordial saludo en Cristo y María.

BRUNO ACOSTA



domingo, 21 de enero de 2024

"Wanderer" y un nuevo ataque al Nacionalismo Católico - Bruno Acosta

 

El burgués y solterón “Wanderer” es Rubén Peretó Rivas, si bien ha intentado ocultarlo, mentiras mediante:

 https://lapulperiaerrante.blogspot.com/2017/06/el-ocaso-de-un-cobarde-la-era-de-la.html

 Este ataque al hombre se justifica, plenamente, porque desde su bitácora ha ofendido al nacionalismo católico de la manera más sofística y vil.

 Ya he dado cuenta desde aquí cómo su blog ha destruido, a lo largo de años, las defensas de los católicos argentinos, infectándolos de liberalismo y de aburguesamiento amariconado -que se manifiesta, verbigracia, en el anonimato que cunde en la página-:

 https://reverdad.blogspot.com/2023/09/el-liberalismo-del-blog-wanderer-y-la.html

 ¿Qué ocurre ahora? Se ha puesto del lado de Milei y del libertarianismo. Y ha acusado al nacionalismo con estos términos:

 “ […] resulta desconcertante la crítica que también proviene de ciertos grupos residuales del catolicismo conservador y nacionalista de Argentina, que terminan adoptando el discurso progresista.”

 https://caminante-wanderer.blogspot.com/2024/01/bergoglio-no-vendra-argentina.html

 Grupos “residuales”, dice; como dando a entender: los pocos numantinos que quedan en defensa de la Verdad Redondeada; los que no se han dado cuenta, todavía, que tienen que plegarse al mundo. Hay que adaptarse al progreso y al liberalismo, dice Peretó; no me vengan con el número 80 del Syllabus.

 “Residuales”, como diciendo: son poquitos. A Peretó le interesa el número. Como a todo liberal y demócrata.

 Le faltó decir (digámoslo paladinamente) grupos “caponnettistas”, imitando a Márquez. A esos se refiere: está claro.

 “Que terminan adoptando el discurso progresista”. Esto sí que es de órdago. ¡Así que el nacionalismo católico es progresista! De la catarata de denuestos al nacionalismo, creo que jamás escuché el de “progresista”. Milei y Peretó -ambos, a la par, hacen gala de un insondable desconocimiento en materia política- lo pueden todo: pueden llamar al nacionalismo católico de progresista. Aquí hay una falsa disyuntiva, que le hace llegar al “Wanderer” a una falsa conclusión: porque si lo contrario al capitalismo es el progresismo, claro que el nacionalismo católico, al ser contrario al capitalismo, es progresista; mas eso, a las claras, es una falsa disyuntiva: no por no ser capitalista, eres progresista. Toda la rica doctrina social de la Iglesia, queda de lado. ¡Terrible!

 Llamamos, con rabia y desde esta humilde bitácora, a no leer más al blog Wanderer. Con este despropósito, nos ha hecho salir de nuestro retiro y escribir estas líneas. Pero contra malicia, milicia.


Bruno Acosta


Fuente: Revista Verdad



miércoles, 20 de diciembre de 2023

El liberalismo del blog "Wanderer" y la democracia - Bruno Acosta

 


El blog “Wanderer” podría definirse como una página dedicada al chimento eclesial y al divague filosófico- cristiano, con marcado acento liberal, anglófilo y burgués. Su influencia ha sido nefasta para el conservadurismo o tradicionalismo católico argentino, y, también, para el de otras regiones hispanoamericanas. Puesto que, de ese modo edulcorado, informal, zigzagueante, biempensante, ha infectado, de a poco, inadvertidamente, las conciencias cristianas de liberalismo, de anglofilia y de aburguesamiento. Hace un tiempo, se lo hizo saber otro blog argentino, “Los Cocodrilos del Foso”, dirigido por Dardo Juan Calderón, hijo del insigne historiador Rubén Calderón Bouchet. Lastimosamente, los artículos –jamás contestados- de esa página han desaparecido.

Quisiéramos hoy nosotros, humildemente, ocuparnos de este blog, con ocasión de las elecciones en la Argentina.  Cada vez que hay comicios allí, entre los más formados católicos se suscita la disputatio acerca de la participación en el sistema democrático y el voto al “mal menor”. Discusión que ni siquiera debería darse, si los principios estuviesen claros: la democracia liberal partidocrática es, en esencia, una perversión. ¿Cuál es la postura del sitio “Wanderer”? Una postura, por supuesto, ni fría ni caliente: tibia. Hasta podríamos decir candorosa e inocente. Pueden leerla AQUÍ y AQUÍ. Mas, de todo el palabrerío del anónimo escriba -¿por qué se oculta?- rescataremos, para nuestro análisis, una oración. Es esta:

“[…] a fin de evitar equívocos, comienzo con una aclaración. Votar o no votar es una decisión de cada uno, y si vota, es su decisión a quién vota.

Haciendo una chanza de mal gusto –pero no inconsecuente en cuanto a los fundamentos- esto de la “decisión” nos trae a la memoria aquél macabro mantra de las aborteras: “mi cuerpo, mi decisión”. Y sí: sobre mi decisión no hay nada, ni nadie. Hago absolutamente lo que quiero. Del liberalismo al planteo de las infanticidas hay un paso; o ni siquiera un paso.

Pero yendo al punto, esta sola frase del “caminante” demuestra lo que sosteníamos: su pensamiento es liberal. E infecta de liberalismo, entre dos vasos de whisky, sentados en cómodas poltronas -tal la “canchera” imagen que quiere dar- a sus incautos lectores.

Porque, primero: “¿votar o no votar es decisión de cada uno?”. Es decir: participar o no en un sistema condenado por la Iglesia, ¿es decisión de cada uno? Recuérdese que la Iglesia ha condenado todas las dimensiones del inicuo régimen: el sufragio universal, la soberanía popular, el liberalismo, los partidos políticos. No obstante ello, ¿está en mí elegir, con mi voto, participar o no del sistema?

En segundo lugar: “si voto, ¿es mí decisión a quién voto?” Entonces: ¿está en mí decidir autónomamente a quién votar? ¿No debo, llegado el caso, regirme por principios heterónomos que me indiquen a quien debo elegir?

De este planteo se desprende paladinamente un pensamiento liberal y –consecuentemente- erróneo del responsable del blog “Wanderer”. Pensamiento que ha contaminado –como decíamos- durante años a sus seguidores.

Para terminar, su filosofía nos recuerda las palabras de León XIII en su trascendental encíclica “Libertas”. Leámoslo:

“Esta es la pretensión de los referidos seguidores del liberalismo; según ellos, no hay en la vida práctica autoridad divina alguna a la que haya que obedecer; cada ciudadano es ley de sí mismo. De aquí nace esa denominada moral independiente, que, apartando a la voluntad, bajo pretexto de libertad, de la observancia de los mandamientos divinos, concede al hombre una licencia ilimitada”.

Para el articulista, “no hay en la vida práctica autoridad divina alguna a la que haya que obedecer; cada ciudadano es ley en sí mismo”. En sus palabras: Votar o no votar es una decisión de cada uno, y si vota, es su decisión a quién vota. Es la consagración de la “moral independiente” propia del liberalismo –tal como denunciaba León XIII-, por más que esté adornada de perendengues cristianos.

 

Fuente: Revista Verdad

 

 

 

 

jueves, 14 de diciembre de 2023

Javier Milei Presidente: En mi sed me dieron Vinagre - Bruno Acosta

 

Existen ciertos errores filosóficos -o, más pedestremente, de sentido común- que se suelen olvidar en nuestra época. Y que, particularmente, muchos suelen olvidar en nuestras filas. Uno de ellos es que las causas de los problemas no pueden solucionar esos mismos problemas; justamente, porque son sus CAUSAS.

Imagine, caritativo lector, que Ud. tiene sed. Si decide saciar su sed bebiendo, por ejemplo, vinagre, su sed no se saciará. Para colmar su sed deberá beber agua.

Ocurre algo parecido en la política: para resolver un problema político, debo apuntar a algo que realmente lo solucione, y no a un remedo que no lo hará y que me intoxicará.

Apliquemos ahora la metáfora:

El problema es el progresismo; el problema es la profunda degeneración y crisis de la sociedad occidental que padecemos. Yendo a un caso concreto, la solución que propone nuestra hermana República Argentina es el liberalismo. ¡No, no y no! El liberalismo es la causa del problema; jamás la causa de un problema puede ser su solución. Jamás se colmará mi sed con vinagre.

Al ser liberal, Milei parte de una filosofía errónea, condenada por la sana filosofía y por el magisterio de la Iglesia. Para bajar esto al llano, pongamos, al menos, un ejemplo:

El lema de Milei es el “don’t tread on me”; que en la lengua de Castilla significa “no me molestes”, “no te metas conmigo”. Fiel reflejo del rapaz individualismo liberal. Para el liberal, el otro, el prójimo, es alguien que molesta, que estorba, que resta. La ley universal del liberalismo es el egoísmo animal. Contrariamente, para la filosofía cristiana, el prójimo es alguien que aporta, que potencia, que suma. La ley universal del cristianismo es el amor. Su lema es: “amarás al prójimo como a ti mismo”. La diferencia es radical.

Este egoísmo hecho ley universal permitió los abusos cometidos durante el siglo XIX contra los obreros. Y esa explotación -provocada, insistimos, en aplicación de los principios liberales- provocó la reacción comunista. ¿Cómo puede creerse, entonces, que el liberalismo puede combatir al marxismo, cuando es el que lo provocó histórica y filosóficamente?

Globalmente, nada bueno puede salir de algo malo. Las causas de los problemas no pueden ser su solución. El vinagre no puede colmar mi sed.

Bebamos, para colmar nuestra Sed, el Agua Verdadera que da la Vida.


                                                                                       Bruno Acosta

Fuente: Revista Verdad



sábado, 11 de diciembre de 2021

La inquietud de esta hora: La religión del covid - Bruno Acosta

 


En la década del treinta del siglo pasado el eminente intelectual argentino Carlos Ibarguren escribió un ensayo titulado “La Inquietud de Esta Hora”. Trataba acerca de la crisis espiritual y política que vivía Occidente tras la Gran Guerra, considerando el cuestionamiento por el que pasaba la democracia liberal y el auge de los movimientos fascistas, que prometían una revolución. “La inquietud de esa hora” estaba dada por esa mezcla de sensación de crisis, de caos, de crítica, con la esperanza de un cambio para mejor, que prometía el fascismo.

Hoy, casi un siglo después, también vivimos una hora inquietante. “La inquietud de nuestra hora” está dada por la guerra psicológica que ha sido declarada por la élite plutocrática contra la humanidad. “Hay un guerra de clases –ha dicho el magnate Warren Buffet- pero es mi clase, la de los ricos, la que está haciendo la guerra, y la estamos ganando”. Esta guerra particular, que es una guerra propagandística, moderna, de última generación –no hay que confundir guerra con “ruido de armas”, enseñan los manuales de psicopolítica- tiene como objetivo realizar cambios estructurales a todo nivel –político, económico, religioso, cultural, educativo, sanitario, laboral, tecnológico, industrial, alimentario, etc.- con la excusa de una “pandemia”. Siempre las guerras se han hecho con alguna causa final, utilizando falsas banderas como excusa. Esta no es la excepción.

El clima de miedo, de terror, de pánico y de incertidumbre se ve renovado sistemáticamente en esta hora inquietante, por la aparición de supuestas “variantes” o cepas nuevas de un virus ficticio: el “covid”. Y lo más perturbador es que la inmensa mayoría de las personas y de las instituciones no se han enterado de que estamos  en guerra, puesto que han creído –acto de fe- el discurso propalado por las élites y magnificado por los medios de propaganda tal como hemos denominado, con justeza, a los medios de comunicación-

“La inquietud de esta hora” radica, para la mayoría, en el miedo que le produce un inexistente virus supuestamente peligroso –aunque las propias cifras oficiales lo desmienten- y en las conductas que, a causa de ello, han sido obligados a desplegar, distintas a las habituales, y que amenazan ser permanentes –distanciamientos, mascarillas, inoculaciones, etc.- Por su parte, para la minoría que sí ha captado la guerra, es inquietante la soledad, el ostracismo, la incomprensión, la falta de empatía… y la acusación de herejía.

Puesto que si algo ha traído esta plandemia es una radicalización y una cosmovisión religiosa del mundo como hace tiempo no se veía en Occidente. La creencia en la plandemia, nuevo Credo apocalíptico y posmoderno, es una hecho: cuenta con sus nuevos dogmas –la existencia no demostrada científicamente del virus-, sus nuevos rituales –el bozal, el saludo- y sus nuevos sacerdotes –los “expertos”-. Es un hecho, repetimos, incuestionable, como antes lo era la existencia de Dios; quien se atreva a negarlo, será considerado orate, raro, extraño, peligroso; será apostrofado, ad hominem, como “antivacunas”, “terraplanista” o “negacionista”. Muchas personas se han vuelto feligreses de esta nueva religión, la del “covid”; substituyendo, subversivamente, a la verdadera religión católica.

Corolario de lo anterior es la implacable política de censura que se ha efectuado contra lo que la élite considera “desinformación” acerca de la plandemia. Contrariando, de ese modo, el hasta hace meses sagrado derecho a la “libertad de expresión”, legado de las revoluciones modernas –como desarrolláramos en artículo pasado- Nosotros mismos hemos sufrido la censura del artículo “Plandemia y Educación Virtual”. Los “verificadores de datos” (fact checkers) son los inquisidores modernos de la nueva religión del “covid”; con la importante diferencia de que no sirven a la Verdad, como la Santa Inquisición, sino a la Mentira.

La religión del “covid” representa, en conclusión –y por lo que hemos explicado- un claro signo de apostasía y esjatológico: constituye la sustitución de la verdadera religión por un torpe remedo. La criba de los últimos tiempos se está dando gracias a esta ciclópea farsa: entre los propios católicos -como dijimos en el escrito pasado- hay confusión, y hay quienes han adherido, renegando en la práctica de su fe, a este nuevo credo. Tiempos finales, tiempos de confusión, tiempos que recuerdan aquello del Evangelio: “el reino de los cielos es semejante a un red que se echó en el mar y que recogió peces de toda clase. Una vez llena, la tiraron a la orilla, y sentándose juntaron los buenos en canastos, y tiraron los malos”

Bruno Acosta

 

Fuente: Revista Verdad