San Juan Bautista

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sábado, 22 de febrero de 2014

Prueba de fuego para la Iglesia – Por J.C. García de Polavieja P

  
 La Iglesia atravesará una frontera crítica el  próximo mes de octubre, con ocasión del sínodo sobre la familia (9-15 de octubre).

  La maquinaria anómala -del ánomos de 2 Ts 2, 4- que ha triturado la estructura social en todo el planeta, se ha fijado ese acontecimiento como punto de inflexión, para empujar con malas artes a la pastoral católica a someterse a sus diseños. Y la Iglesia verá  comprometidas en esas fechas sus enseñanzas y la propia praxis sacramental, debido a su situación interna más que delicada. Determinadas ambigüedades han alimentado expectativas en lo que Stanislaw Grygiel llama “iglesia de opinión”, que no abarca solamente los segmentos centroeuropeos -que ya desobedecen abiertamente a Jesucristo -sino, además, otros elementos que invocan necesidades evangelizadoras mientras proclaman abiertamente la “necesidad” de reducir la exigencia del Evangelio.

  Las imprudentes consultas populares en terrenos donde las pautas del Evangelio son irreductibles, tanto a opiniones, por mayoritarias que sean, como a hechos, por consumados que estén,  han alimentado en Europa central una inercia que, en las fechas previstas, cuestionará cualquier posicionamiento sinodal que trate de salvar los principios. Por ello, el otoño próximo traerá consigo, guste o no, el final de las ambigüedades y, con ello, probablemente, una tensión que va a sorprender a muchos.
La consideración de los divorciados emparejados respecto a la Eucaristía va a ser una auténtica prueba de fuego: pondrá a prueba la adhesión de numerosas jerarquías a Jesucristo. Porque no se discutirá exclusivamente el carácter indisoluble del matrimonio -que ya sería razón suficiente para la firmeza- sino, sobre todo, la obediencia del Cuerpo místico a su Cabeza.

  El texto evangélico más definitivo no es, por ello, el que generalmente se aduce (Mc 10, 8-9) aunque sea muy importante; sino otros que se mantienen en un olvido sintomático (Mt 5, 32; 19, 8-9 y, sobre todo Mc 10, 11-12) donde el Señor ha dejado establecida para siempre la situación adúltera de las personas que, tras abandonar a su cónyuge, se emparejan de nuevo:  

Él les dijo: Quien repudie a su mujer y se case con otra,
comete adulterio contra aquella;
y si ella repudia a su marido y se casa con otro, comete adulterio”.

  Este juicio taxativo sale al paso de las expectativas de la “iglesia de opinión” para el próximo sínodo sobre la familia: Aquí Jesús no establece excepciones de ningún tipo (ni “por fornicación”) porque esta advertencia no se dirige sólo a los repudios de su tiempo, sino, sobre todo y directamente contra la suficiencia del divorcio postmoderno y de los “nuevos modelos de familia”.

  Por ello la apelación a nuevas “praxis de perdón”, cuando aduce la práctica de las iglesias orientales separadas de Roma, o cuando explora el elenco de situaciones excepcionales -que, obviamente, son infinitas -tratando de modificar la regla desde la excepción,  corre el riesgo de ignorar el verdadero marco socio-cultural y moral que rodea al debate. Ninguno de los exploradores del cambio- citados por S. Magister (Mounier, Nautin, Moingt y John T. Noonan)- ha demostrado, ni podrá hacerlo nunca, que este mandato evangélico rotundo  deje abierta la menor posibilidad de acomodar la administración de la Eucaristía a los cambios culturales o a las modas.

  La conducta pastoral respecto a los católicos que se encuentran en estas situaciones y buscan sinceramente el seguimiento de Cristo tiene que ser, obviamente, acogedora y misericordiosa. Ello ha sido suficientemente aclarado en varios documentos del magisterio, especialmente en la Familiaris consortio de Juan Pablo II y en la carta de la Congregación para la Doctrina de septiembre de 1994. Por eso precisamente, sería aciago engañarles abriéndoles el acceso a la Eucaristía mientras persisten en situaciones objetivamente irregulares. La acogida misericordiosa nunca podrá ocultarles las exigencias concretas, humanamente sacrificadas, necesarias para acercarse a la Eucaristía.

  Porque cualquier recepción del Cuerpo de Cristo en estado de pecado mortal, como es el caso, acarrea peligro de condenación eterna. Y esto no es autoritarismo ni moralismo, sino simple coherencia con el Evangelio.
La advertencia del Apóstol sobre el riesgo de “comer y beber la propia condenación” ( ) no es anacrónica, propia de culturas primitivas, sino un aviso de valor perenne para salvaguardar la comunión con la divinidad. Esta comunión no es, ciertamente, para los perfectos, sino para los conscientes de su imperfección: Precisamente por eso sería engañoso  alimentar en ellos la falta de conciencia.  

  Ciertamente, cada situación concreta es un mundo y admite distintas consideraciones; pero finalmente todas ellas se reducen a una lógica sencilla: el estado pecaminoso grave no es compatible con la Eucaristía, porque implica su profanación sacrílega. Esa es la regla que nadie, ni el Papa ni la jerarquía eclesiástica, ni ningún sínodo, puede cambiar… Y es la norma que precisamente se cuestiona allí  donde se han perdido las nociones elementales de la Fe y contaminado sus vivencias centrales.
En realidad, determinados sectores eclesiásticos, comprometiendo al Papa al ampararse en expresiones suyas pendientes de concreción definitiva (Evangelii  gaudium, 47) están intentando hacer pasar como misericordiosa la aceptación de un sacrilegio normalizado por la vía de los hechos y de inspiración satánica. El desprecio de lo sagrado y la increencia en lo preternatural, reinantes en estos sectores, hacen que la mera palabra sacrilegio les resulte escandalosa.  Pero el escándalo que verdaderamente clama al cielo es la profanación sistemática del Cuerpo de Cristo en esas comunidades pretendidamente católicas.

  La situación moral de nuestro tiempo es la que es: Hegemonía del hedonismo, convertido por la autosuficiencia humana en subordinante de toda otra realidad, incluyendo la norma divina: La normalización de divorcios y “matrimonios” sucesivos no es más que la implantación institucional y social del Hombre impío que proclama que él mismo es Dios (2 Ts 2, 4). Se distorsiona pues gravemente la realidad cuando se pide la adaptación de la praxis sacramental a estas costumbres dominantes como un imperativo de misericordia. En realidad, estamos ante una perversión de la caridad que llegaría más lejos de lo que las miras convencionales, o bien pensantes, carentes de discernimiento, quieren imaginar.

  El pretendido acceso a la Eucaristía de los divorciados nuevamente emparejados no abre un debate para profundas disquisiciones pastorales, ni para retorcer los conceptos e inventar soluciones mágicas; porque sobre este tema está todo dicho, y dicho por el propio Jesucristo. Lo que verdaderamente desafía es la resistencia de la Iglesia en la salvaguardia de la moral revelada. Y lo que realmente busca -y así lo reconocen abiertamente sus impulsores- es una homologación con las normas del mundo, de espaldas a lo sagrado.

  Por cariño y lealtad al Papa conviene avisarle, cuando aún queda tiempo, de la encerrona que se perfila en el horizonte. La fractura en un tema absolutamente vital como la Eucaristía ya se ha producido en extensas zonas de Alemania, Austria, y otras naciones europeas. Las soluciones fáciles no solucionarán nada y podrían, por el contrario, tener consecuencias desastrosas. Porque aunque la Iglesia “no es una aduana” puede equivocarse si abre puertas que su Fundador y Maestro ha dejado definitivamente cerradas: La Iglesia de nuestro tiempo ha sido específicamente advertida de que, por encima de ella,  es Jesucristo quien tiene la llave de David: si Él abre nadie puede cerrar, si el cierra nadie puede abrir (cf. Ap 3, 7).

J.C. García de Polavieja P


Agradecemos a nuestra amiga Maite C. por acercarnos el artículo.



Nacionalismo Católico San Juan Bautista

11 comentarios:

  1. "determinados sectores eclesiásticos, comprometiendo al Papa al ampararse en expresiones suyas pendientes de concreción definitiva (Evangelii gaudium, 47) están intentando hacer pasar como misericordiosa la aceptación de un sacrilegio normalizado por la vía de los hechos y de inspiración satánica."


    ¿"determinados sectores eclesiásticos"?..., Cómo si a Bergoglio le hiciera falta un empujoncito por parte de los demás para lanzarse definitivamente a la charca putrefacta en la que andan metidos. Qué maldita manía con culpar siempre al mensajero y perdonar al ejecutor. A ver si nos enteramos, el malo de la película es Jorge Mario, por consentir, por aplaudir, por proponer, por confundir, por presionar, por chantajear. Por incitar a la apostasía!!!


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  2. "Por cariño y lealtad al Papa conviene avisarle, cuando aún queda tiempo, (...) "

    Por cariño y compasión, alguien debería explicarle detalladamente al señor Polavieja qué clase de sujeto es Bergoglio. Más que nada para que deje de hacer el ridículo con sus pronósticos. Y me duele escribir esto, pero es la verdad. Usted podría documentarle bastante bien, Don Augusto.

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    1. Estimado amigo, entiendo y comparto lo que dices, pero entiendo que tenemos que contextualizar muchas cosas.
      Entiendo que mucha gente nunca se plantee que algo que no salga en las noticias pueda ser cierto. Los sacerdotes, en su inmensa mayoría, solamente leen noticias de fuentes oficialistas (para distinguir lo oficial de lo oficialista), y siempre interpretan las mismas de forma "católica", es decir justificando o buscando la ortodoxia aún a las más terribles y heterodoxas atrocidades.
      Las intenciones no podemos juzgarlas pero si podemos contextualizar algunas circunstancias en las que se manifiestan estas cosas. En ese sentido, lo que me pareció muy bueno es la forma en la que se planteó la primacía de los mandatos de Cristo por encima de los de cualquier hombre.
      Hoy en la imbecilidad que se vive se cree que Cristo le dio la potestad al Papa hasta para abolir al mismo Cristo.
      También me pareció adecuado la mención a la sentencia de San Pablo respecto a comer y beber de la propia condenación al acceder a la Eucaristía en pecado mortal, aunque lo mande el Papa.
      Pero para ir al centro de la cuestión, sin hacer mención explícita a la ilicitud de la elección de Bergoglio, lo deje entrever claramente en muchísimos de los artículos de este blog: la renuncia de Benedicto fue inválida por lo tanto eso de dos papas es algo que no tiene ni pies ni cabeza. Y con esto no estoy tampoco justificando ese terrible acto de Benedicto que tanto daño le hizo a la Iglesia.
      Entonces, como fue en el caso de la carta de Lucrecia Rego de Planas, sin coincidir en muchas cuestiones importantes, consideré que ese cachetazo, duele más que el nuestro, de hecho nosotros no existimos, somos solo unos loquitos inmisericordes y con celo amargo.
      Por eso, muchas manifestaciones que hasta puedan parecer tibias, tal vez son de gente que todavía no puede digerir las cosas como son, pero que tienen una intención recta.
      Personalmente creo y rezo para que Bergoglio tome todas estas medidas con las que coquetéa o que anuncia descaradamente, porque de esa manera las aguas van a estar divididas definitivamente, o con Cristo, con contra Cristo con sus enemigos, así sea la más alta jerarquía eclesiástica.
      Hay que releer el mensaje de la Virgen en La Salette.

      Un abrazo grande y gracias por acompañarnos es esta heroica batalla desde esta inhóspita trinchera.

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    2. Le honra su comentario. Lo que escribí esta mañana en una revista, se lo pregunto también a usted; ¿Cómo es posible que un tipo como yo, con antecedentes poco religiosos, alejado de Cristo y una mala vida antes de llegar a la Iglesia, vea y tenga absolutamente claro lo que está ocurriendo con el catolicismo y otra gente mejor formada teológicamente y en – supuesta- comunión con la Iglesia estén cegadas? No me creo que esa fidelidad al “obispo de Roma” se deba solamente a la obediencia debida, y mas cuando éste, objetivamente y por sus obras, conduce al error y la confusión. Hay algo mas, y ese algo huele a podrido.

      Y por último, no me sale pensar bien de los que no ven lo que tienen de frente y les va dar un bocado. Lo siento. Soy poco caritativo o, mejor dicho, poco compresible cuando hablamos de salvar almas. Y Bergoglio, repito, lleva las almas a la perdición. Y esto es lo que incansablemente debemos señalar.

      Bueno, por hoy, querido compañero de trincheras, dejo de darle la paliza.

      Un abrazo en Cristo

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    3. Tus comentarios son comprensibles y razonables. No creo que le falten misericordia, pero si me parece que el hartazgo nos producen frecuentemente estas reacciones.
      No creo que falte mucho para que nadie pueda excusarse en la ignorancia o en cuestiones opinables.
      Yo también estaba completamente alejado de Cristo hasta hace unos 15 años, pero eso precisamente hizo que al confrontarnos con nuestro pasado, optemos por la radicalidad del Evangelio, en cambio quienes se educaron en ambientes religiosos, mayormente, se fueron de a poco relajando. Esto teniendo en cuenta que la educación religiosa desde hace mucho tiempo que esta impregnada de liberalismo.
      Falta menos, las cosas están siendo más claras.
      En un par de meses puedo darte la razón completamente en lo que aquí sostienes. Hoy doy un apretado margen a la duda.
      Un abrazo

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  3. No me imagino yo al inefable Bergoglio siendo apuntado con una pistola para que escribiese estas palabras: "Todos pueden participar de alguna manera en la vida eclesial, todos pueden integrar la comunidad, y tampoco las puertas de los sacramentos deberían cerrarse por una razón cualquiera."

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    1. Más bien, puede ser el que sostenga la pistola.

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  4. Por mucho que se quiera justificar a Franciscus no tiene justificacion. Nosotros ya estamos pagando sus imprudencias. Esto ya no tiene vuelta atras. Me parece muy acertado el comentario de Augusto. Gracias

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    1. Cada vez es más difícil intentar justificarlo. Pero el tema es ¿Cómo vamos a justificarnos nosotros ante Dios al justificar el error y el pecado apoyándonos en la "obediencia"?
      En fin...
      Saludos en Cristo Rey y María Capitana de las Milicias Celestiales

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  5. esta claro que si estamos sufriendo es porque vemos que la doctrina de Cristo está siendo atropellada y el mismo Señor arrinconado. Estamos viviendo la pasión de la Iglesia y los que la amamos tambien la sufriremos. Yo ya no me siento dentro de la Iglesia de Roma porque desde alli se esta dando una Iglesia horizontal, de hombres, sin Cristo. Asi que mi salida desde el corazon hácia esa Iglesia es mi justificación ante el Señor.

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  6. El gran problema de los Católicos de siempre, es que han tomado ya la Religión como Cultura, como una costumbre y conducta social mecánica y de fachada, que da color y cierto orden a sus relaciones sociales, pero nada mas. Los que viven en Andalucía, España, saben que el capillismo, las cofradias, los clubs religiosos, los boys scauts, las comuniones, las bodas, los bautizos, los funerales, son meros actos culturales de "Yo mas que tú"... por eso divorciados presdiden hermandades, pederastas y homosex de los dos sexos, gustan de los clulbs infantiles y juveniles, meten a los padres en asilos y residencias de mayores, el aborto lo ven como una infeccion, la eutanasia avanza tras él...los templos son centros culturales que se llenan mas con un concierto que en los actos liturgicos...los curas hablan de cosas mundanas y no resuelven las dudas trascendentes de sus "ovejas"...Muchos se dedican a la politica social y al caritatismo solo material por los pobres... No hay valentía en los sacerdotes, que con tal de vivir bien no quieren molestar...Los católicos votan a partidos ateistas, proabortistas. Y observando bien todo, siento que la gran mayoría han vendido su primogenitura por el plato de lentejas... y el consumo...este es su nuevo diios quitador de penas... Pero en fin, no me dejo llevar por el desánimo, ni la desesperanza. Esta época es la prueba de toque por la cual estamos todos siendo probados...si Servir a Dios o Servir al NOM ... Y es verdad, si no tenemos de vez en cuando un toque de Arriba, las dudas ante el acoso del Nomicos nos pueden hacer flojear... Y es cierto, cada vez hay una mayor acción contra los Católicos, pues no veo el mismo ataque contra los Protestantes o los Ortodoxos... Y tal vez esto sea bueno, sea el tamiz por el cual se apartará la buena de la mala hierba... Y estoy viendo venir, que por mantenernos fijos en nuestra Fe, hasta parte de nuestra familia nos tendrá por loco... Pero sea todo por la Verdad y por la Razón de Dios.

    Manuel R.L. /Desde la Vieja Hispania. Beturia/
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