San Juan Bautista

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domingo, 17 de mayo de 2020

Crónicas de una invasión extralodestre – Augusto TorchSon


             
No hay tarea más difícil que la de explicar lo obvio,
ni necedad más grande que la de tratar de convencer al necio


Crónicas de una invasión extralodestre

Los habitantes del planeta “Avernum”, seres de una inteligencia solo equiparable a su malevolencia, habiendo desafiado al mando galáctico y confiando en su superioridad numérica, entraron en batalla con los habitantes del planeta “Fachonius”, y fueron derrotados contundentemente. Degradados y sin saber ya a quien tratar de someter, empezaron a tener desencuentros entre ellos; entonces reflexionaron considerando que si estaban divididos contra sí mismos ¿cómo podría entonces mantenrse en pie su reino?, por lo que decidieron partir a realizar conquistas en distantes sistemas planetarios.

Concluido su estudio intergaláctico de posibles blancos atacables, el planeta “Lodo” era el que menos riesgos presentaba ya que sus habitantes se caracterizaban por su permeabilidad a las “nuevas y foráneas ideas”, sumado a que los “lodestres” eran abúlicos seres en extremo sensibles y emocionales, que además se jactaban de su condición de tolerantes. Todo esto los convertía en apetecible presa para los “avernienses”. Otro dato que alentaba a los invasores, era el marcado descenso del coeficiente intelectual que se había producido paradójicamente, a medida que se incrementaba exponencialmente el desarrollo técnico en el planeta.

El sistema de gobierno imperante en el planeta era denominado “Idiocracia”, del cual surgía como jefe supremo, el idiota promedio, que era según el silogismo en boga, el que mejor podía representar los intereses de los “lodestres”.

Así fue como los idiócratas extendieron a todo el planeta dicha estructura política al considerar que la idiotez no requería mayores condiciones y podía abarcarlos sin mayores complicaciones ni esfuerzos a casi todos sus habitantes, ya que, habiendo probado otros sistemas establecidos en base a jerarquías y méritos, si bien les trajeron bienestar general y gloria en su momento, requerían un esfuerzo que los progresos de la época mostraban innecesariamente exagerados. Optaron así por la más actual lógica en la cual el valor por sobre todos los valores era la “igualdad” y el objetivo supremo era el “confort”.

Sin embargo, los gobernantes idiócratas ejercían solo el poder aparente, ya que estos le cedían el poder real a unos seres denominados “ácarus”, quienes facilitaban a aquellos el acceso al gobierno.

El informe recabado por los habitantes de Avernus mostraba que los “ácarus” también se caracterizaban por la pereza, incluso en un grado marcadamente superior al resto de los lodestres, pero sabían aprovechar la ingenuidad idiocrática para explotarla en su favor. Así le inculcaron a los lodestres un desmedido amor por los bienes materiales que ellos mismos habían acaparado sin compartirlos, a fin de sumirlos en una constante frustración. Así los ingenuos habitantes del planeta, dejaban la solución de sus problemas a sus gobernantes idiócratas, los cuales nunca lograban (ni intentaban) acabar con las miserias o satisfacer los materiales anhelos de sus gobernados.

Los avernienses concluyeron que debían dominar a los ácarus para así controlar al resto de los lodestres. Así fue como los invasores se presentaron primeramente a estos ofreciéndoles su tecnología avanzada para ser usada en el control absoluto del resto de los lodestres. Los ácarus interpretaron la llegada de los invasores como una señal divina de su primacía en el dominio del planeta “Lodo”.

Así, los alienígenas al presentarse públicamente a los lodestres, y luego del estupor causado por su aparición, anunciaron que venían a solucionar sus irresueltos problemas y a evitarles un mal inminente.

Los avernienses mostraron imágenes de los habitantes del planeta “Fachonious”, a los que acusaron de asolar galaxias enteras con sus tiranías absolutistas y sus fórmulas rígidas, proponiendo medidas para contrarrestarlos.

Anunciaron que los desconocidos invasores usaban técnicas audiovisuales para derretir los cerebros y propusieron el uso de unos anteojos y auriculares con filtros que distorsionaban lo que se veía y escuchaba para que pudieran evitar los ataques fachonienses.

Los lodestres, reunidos en sus parlamentos idiocráticos, y habiendo sido asesorados por el “Organismo monkey sapiencial” (OMS)[*], dispusieron en primer lugar, entregar un galardón a los avernienses como salvadores del planeta Lodo y abrieron la licitación para comprar los dispositivos que distorsionarían las imágenes y sonidos del ambiente para evitar que sus cerebros sean derretidos por los fachonienses.

La contienda licitatoria se dio entre los miembros de una secta empresarial llamada “Lupus day” y los ácarus, pero fue ganada por estos últimos como se había pactado en secreto previamente.

Víctimas de sus propias tretas idocráticas, los ácarus cayeron en la puerilidad de confiar en la honestidad de los deshonestos avernienses, y fue en ese momento cuando los astutos invasores decidieron exponer las ocultas maquinaciones de los primeros para poner a las masas lodestres en su contra, así como en contra de sus corruptos gobernantes. 

El planeta se sumió en un caos y descontrol. Los verdaderos invasores supieron que había llegado el momento de mostrarse tal cual eran y controlaron a “Lodo” brutalmente, pero al estar todo destruido, su despótico poder se ejerció sobre las ruinas remanentes.

Fue en ese momento, cuando todo parecía perdido, que arribaron al planeta los enviados de Fachonius y derrotaron a los avenienses que fueron apresados y conducidos a un planeta carcelario.

La primera medida de los libertadores extralodestres para con los habitantes del ultrajado planeta, fue obligarlos a deshacerse de los dispositivos que distorsionaban la realidad, y los instaron a hacerse cargo de sus propios destinos, con esfuerzo y constancia, cosa que lograron por primera vez después de casi seis siglos. Con dichas medidas consiguieron que se fuera recuperando el sentido común y con él, también se rehabilitó su coeficiente intelectual perdido. Así el planeta redefinió sus prioridades reemplazando la Idiocracia por un sistema basado en un liderazgo probado en la virtud y la sabiduría.

Todo fue brillo y esplendor para el planeta que dejó de llamarse Lodo, denominándose en adelante “Concordia”. Disfrutaron un considerable período de paz, hasta que después de mil años los avernienses fueron liberados y volvieron para el ataque final.

Augusto




[*] Organización científica planetaria denominada de esa forma por la creencia generalizada que los lodestres descendían de los primates y a modo de homenaje a quienes consideraban sus primigenios padres.




Nacionalismo Católico San Juan Bautista

4 comentarios:

  1. Dios le bendiga y premie.
    Grandioso.

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  2. Excelente !!!! No entendera..quien no quiera entender.....y hay muchos de estos..lamentablemente !!!!!

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  3. Inteligente, incisivo, ingenioso. Felicitaciones Augusto Maravilloso! ¡Nos encantó!

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    1. Muchas gracias estimados camaradas.
      En estos momentos me estoy enterando que fueron otra vez víctimas de la censura del sistema judaico. Vaya mi solidaridad y todo mi respeto por tan valiente trabajo.

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