San Juan Bautista

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martes, 17 de diciembre de 2013

Mensajes de la Virgen en Garabandal y los 3 Papas - (Lumen Mariae)

Primer Mensaje
  En otoño de 1961, las videntes dieron a conocer al mundo el 1er mensaje y que a la letra dice:
  “Hay que hacer mucho sacrificios y mucha penitencia, y tenemos que visitar mucho al Santísimo, pero antes tenemos que ser muy buenos. Y si no lo hacemos vendrá un castigo. Ya se está llenando la copa, y si no cambiamos vendrá un castigo”.

Segundo Mensaje
  La Santísima Virgen comunicó su “segundo mensaje” cuatro años después, hacia el final de las apariciones. Nuestra Señora le dijo a Conchita el 1ro de enero, de 1965 que el Arcángel San Miguel se aparecería el 18 de junio y le daría un mensaje en su nombre, a todo el mundo. Dijo la Virgen:
  “Como no se ha cumplido y no se ha hecho conocer al mundo mi mensaje del 18 de octubre de 1961, os diré que éste es el último; antes la copa se estaba llenando ahora está rebosando. Los sacerdotes van muchos por el camino de la perdición, y con ellos llevan a muchas más almas. A la Eucaristía cada vez se le da menos importancia. Debéis evitar la ira de Dios sobre vosotros con vuestros esfuerzos. Si le pedís perdón con vuestras almas sinceras El os perdonará. Yo, vuestra Madre, por intercesión del Ángel San Miguel, os quiero decir que os enmendéis. Ya estáis en los últimos avisos. Os quiero mucho y no quiero vuestra condenación; pedidnos sinceramente y nosotros os lo daremos, debéis sacrificaros más; pensad en la pasión de Jesús”.

El Aviso
  El 1 de enero, del año 1965, Conchita tuvo una nueva aparición de la Señora quién habló del “aviso” para que el mundo se enmiende.

  Conchita nos dice: “No puedo decir en qué va a consistir, pues Ella no me ha ordenado decirlo. Y ¿cuándo será?, no me lo ha dicho, así que no lo sé. Si sé que será visible para todo el mundo; será obra directa de Dios y tendrá lugar antes del milagro. Yo no sé si morirán personas. Únicamente pueden morir, al verlo, de impresión.”

En una de sus cartas habla así sobre el aviso:
  “Ese aviso es como un castigo, para los buenos y los malos: para los buenos, para acercarlos más a Dios y para los malos, para anunciarles que viene el fin de los tiempos y que estos son los últimos avisos.”

  El aviso será fruto de la justicia de Dios y de Su misericordia. De Su justicia, porque nos va a purificar de nuestros pecados; de Su misericordia, porque nos dará la oportunidad de una mayor conversión en nuestra vida espiritual. Este aviso será obra de la intervención directa de Dios. El aviso que vendrá al mundo será algo externo a nosotros que sucederá en el firmamento; será vista una luminosidad acompañada de un fuego ardiente que se sentirá en toda la tierra. Internamente, y esto es lo más importante, veremos nuestra conciencia ante la justicia de Dios; lo que hemos hecho mal y lo que hemos dejado de hacer; en una palabra: una especie de juicio particular en vida. También será la corrección de la conciencia del mundo, una purificación antes del Milagro para ver si con el Aviso y el Milagro nos convertimos.

El Milagro
  Las niñas han pedido insistentemente un milagro y la Virgen, como en Fátima, les ha dicho: “haré un milagro para que todos crean”.

En una nota Conchita escribe:
  “Lo del milagro me lo ha dicho, la Virgen, a mí sola. Ella me ha prohibido decir en qué consistirá. Tampoco puedo decir la fecha hasta ocho días antes. Lo que sí puedo decir es que coincidirá con un acontecimiento de la Iglesia y con la festividad de un Santo mártir de la Eucaristía; será a la ocho y media de la tarde de un jueves; será visible para todos los que estén en el pueblo y en las montañas de los alrededores: los enfermos que asistan sanarán y los incrédulos creerán. Será el milagro mayor que Jesús ha hecho para el mundo. No quedará la menor duda de que es de Dios y para bien de la humanidad. Quedará una señal del milagro, para siempre, en los pinos. Podrá ser filmado y televisado.

  Después del Milagro, si el mundo no se convierte, Dios enviará un Gran Castigo sobre la humanidad endurecida e incrédula, salvo, consiguientemente, un pequeño resto que será preservado.

Continúa Conchita:
  Como el castigo es muy, muy grande, como lo merecemos, el milagro también es inmensamente grande, como el mundo lo necesita. A mi me ha dicho la Virgen la fecha del milagro y en qué va a consistir y ocho días antes tengo que decirlo a la gente para que venga. El Papa lo verá desde donde esté y el Padre Pío. Los enfermos que asistan a él sanarán, los pecadores se convertirán, y no quedará duda a quien vea este gran milagro que Dios Nuestro Señor por intercesión de la Virgen hará. Y ahora todos esperando ese gran día del milagro a ver si el mundo cambia y el castigo no viene.

Tres Papas
  Cuando la noticia de la muerte del Papa Juan XXIII llegó al pueblo, las pequeñas campanas de la Iglesia anunciaron la muerte del Papa con un tono fúnebre.

  Conchita fue con su madre Aniceta y la Sra. Ortiz de camino a la Iglesia. Surgió la siguiente conversación:

El Papa ha muerto.
Dijo su madre.

Contestó Conchita:
Ah, que el Papa murió. Entonces quedan TRES papas.

  Hasta aquí todo muy bien. Sin embargo, una vez de vuelta a casa, Aniceta no estaba tranquila y quiso conocer más profundamente los pensamientos de su hija que parecía reservarse en presencia de la Sra. Ortiz.

  En casa, a solas, temiendo un posible error de su hija, le pregunta su madre:
¿De dónde sabes que solamente quedan TRES papas?

Conchita respondió:
De la Santísima Virgen. En realidad me dijo que aún vendrían CUATRO papas pero que Ella no contaba uno de ellos.

Dice Aniceta:
Pero entonces, ¿por qué no tener en cuenta UNO?

Responde Conchita:
Ella no lo dijo, solo me dijo que UNO no le tenía en cuenta. Sin embargo me dijo que gobernaría la Iglesia por muy poco tiempo.

A la pregunta:
¿Quizás por eso no lo cuenta?

Conchita dice:
No lo sé.

Su madre:
Y qué viene después.

Ella no lo dijo.

El Castigo
  El castigo fue anunciado por las niñas en el primer mensaje el 18 de octubre, de 1961. Las niñas relataron que el castigo, según pudieron “verlo” la noche del 19 y 20 de junio, de 1962:
  Era similar a ríos transformados en sangre, fuego que baja del cielo y cosas peores; gran calor, sed abrasadora y el agua que se evaporará; todos los hombres presos de la desesperación buscando matarse unos a otros, pero al faltar las fuerzas, caerán: unos en las llamas y otros lanzándose al mar, pero el agua parecerá hervir y activar las llamas”

Nos cuenta Conchita en uno de sus escritos.
  “El castigo está condicionado a que la humanidad haga caso o no de los mensajes de la Virgen y al milagro. En caso de que suceda, yo sé en qué va a consistir, porque yo he visto el castigo; si puedo asegurar que si viene es peor que si estuviéramos envueltos en fuego; peor que si tuviéramos lumbre por arriba y lumbre por abajo. No sé el tiempo que pasará para que Dios lo envíe, después de hecho el milagro”.


Visto en: LUMEN MARIAE http://josephmaryam.wordpress.com


  NCSJB: Agregamos dos videos documentales para mayor conocimiento de la historia de las apariciones. 
  Recomendamos dedicarle tiempo a los mismos, para poder sacar sus propias conclusiones, sobre la que consideramos una de las más importantes apariciones marianas del pasado siglo.



Nacionalismo Católico San Juan Bautista

lunes, 16 de diciembre de 2013

Volver al Principio – Por Antonio Caponnetto

Cuando la naturaleza humana por el Misterio de la Encarnación se unió a Dios, todos los ríos de los bienes naturales volvieron a su principio. ‘Los ríos retornan al lugar del que salieron para volver a fluir’ (Ecle.,1,7)”

Santo Tomás,In Sententiarum III, proemio



Sedientos de sustancia en la planicie seca,
ajados por el fuego  que no calma los fríos,
marchitos o dolientes de afogarar memorias,
las cosas y los hombres se han quedado sin ríos.


Es un crujir de cueros, un escaldar de pastos
la tierra traicionera, del alba desertora.
Por atezar los nombres han pecado los labios,
por renunciar al Agua han quemado a la aurora.


Tráenos en tu Noche la torrentera clara
que funde los hogares sobre el hombro paterno,
sobre el mantel, la mesa, el trajín de la madre,
las cuentas del rosario pronunciando lo eterno.


Tráenos los afluentes que regaron la patria:
la proeza española, los criollos legendarios,
tu Palabra convoque las palabras dormidas,
desfile la victoria en los viejos estuarios.


Tráenos los raudales, el caudal de la gracia
del pozo de Sicar tras la sombra de un cedro,
dí a la Barca en el Tíber que ice al aire sus velas
mar adentro, Dios mío, como ordenaste a Pedro.


Tráenos la bandera de la que habla Isaías
porque el monte se anega, se acallan los redobles,
del Pastor que sabía proferir tu alabanza:
hay que abrir tenazmente la puerta de los nobles.


Tráenos los regatos, arroyos sin mareas,
el manso regajal de las almas absueltas,
mas si fueran preciso el escudo y la espada,
haznos donar la sangre, por tu cruz, en los deltas.


Trae, al fin, la esperanza de los Últimos Días,
la desembocadura del lecho de la historia,
retornen nuevamente los ríos a  sus mares,
se alce un himno de oleajes proclamando tu gloria.


ANTONIO CAPONNETTO




domingo, 15 de diciembre de 2013

Nuevo varapalo a los cristianos “tristes” – Por Fray Gerundio

  Nunca me he considerado un fraile triste. Pero he de reconocer que en los últimos meses, la tristeza ha llamado a mi puerta en muchísimas ocasiones. Y hoy especialmente, tras leer la homilía de este viernes en Casa Santa Marta, me he visto reflejado en las palabras del Papa. Efectivamente, me siento muy triste. Claro que no resulta tan fácil de explicar como él lo ha hecho, porque me da la impresión de que la mía, es una tristeza provocada por otras causas muy diferentes.

  Quisiera explicarme con claridad, aunque para ello tengo que transcribir todas las palabras del sermón, de tal manera que mis comprensivos lectores entiendan mis sentimientos. Las pondré aquí tal como las ha comunicado la página de noticias del Vaticano.

La libertad que viene de la predicación hace crecer a la Iglesia, el Papa el viernes en Santa Marta.

  Los cristianos alérgicos a los predicadores siempre tienen algo que criticar, pero en realidad tienen miedo de abrir la puerta al Espíritu Santo y se vuelven tristes: lo afirmó el Papa Francisco este viernes en la Misa presidida en la Casa de Santa Marta.

  En el Evangelio del día, Jesús compara la generación de su tiempo con aquellos muchachos siempre descontentos “que no saben jugar con felicidad, que rechazan siempre la invitación de los otros: si hay música, no bailan; si se canta un canto de lamento, no lloran … ninguna cosa les está bien”. El Santo Padre explicó que aquella gente “no estaba abierta a la Palabra de Dios”. Su rechazo “no es al mensaje, es al mensajero”. Rechazan a Juan el Bautista, que “no come y no bebe” pero dicen que “¡es un endemoniado!”. Rechazan a Jesús, porque dicen que “es un glotón, un borracho, amigo de publicanos y pecadores”. Siempre tienen un motivo para criticar al predicador:

  “Y ellos, la gente de aquel tiempo, preferían refugiarse en una religión más elaborada: en los preceptos morales, como aquel grupo de fariseos; en el compromiso político, como los saduceos; en la revolución social, como los zelotas; en la espiritualidad gnóstica, como los esenios. Con su sistema bien limpio, bien hecho. Pero al predicador, no. También Jesús les hace recordar: ‘Sus padres han hecho lo mismo con los profetas’. El pueblo de Dios tiene una cierta alergia por los predicadores de la Palabra: a los profetas, los ha perseguido, los ha asesinado”.

  Estas personas – prosiguió el Obispo de Roma- dicen aceptar la verdad de la revelación, “pero al predicador, la predicación, no. Prefieren una vida enjaulada en su preceptos, en sus compromisos, en sus planes revolucionarios o en su espiritualidad” desencarnada. Son aquellos cristianos siempre descontentos de lo que dicen los predicadores:

  “Estos cristianos que son cerrados, que están enjaulados, estos cristianos tristes … no son libres. ¿Por qué? Porque tienen miedo de la libertad del Espíritu Santo, que viene a través de la predicación. Y este es el escándalo de la predicación, del que hablaba San Pablo: el escándalo de la predicación que termina en el escándalo de la Cruz. Escandaliza el hecho que Dios nos hable a través de hombres con límites, hombres pecadores: ¡escandaliza! Y escandaliza más que Dios nos hable y nos salve a través de un hombre que dice que es el Hijo de Dios y que termina como un criminal.Eso,escandaliza”.

  “Estos cristianos tristes – afirmó Francisco – no creen en el Espíritu Santo, no creen en aquella libertad que viene de la predicación, que te advierte, te enseña, te abofetea, también; pero que es precisamente la libertad que hace crecer a la Iglesia”:

  “Viendo a esos muchachos que tienen miedo de bailar, de llorar, miedo de todo, que en todo piden seguridad, pienso en esos cristianos tristes que siempre critican a los predicadores de la Verdad, porque tienen miedo de abrir la puerta al Espíritu Santo. Recemos por ellos, y recemos también por nosotros, para que no nos convirtamos en cristianos tristes, quitando al Espíritu Santo la libertad de venir a nosotros a través del escándalo de la predicación”.

Hasta aquí la transcripción.

  No cabe duda de que se trata de un nuevo mensaje (esta vez más intenso y violento en el fondo), transmitido a los de siempre: a los que se “aferran a sus tradiciones” y “se refugian en los preceptos morales, en su espiritualidad desencarnada”, a los que están “enjaulados en sus compromisos” y por tanto “no creen en el Espíritu Santo” y “siempre critican a los predicadores”.

  Me parece que, una  vez más, los textos de la Sagrada Escritura se cogen por los pelos, en un deseo insaciable de machacar a los que todos conocemos. Es increíble que mientras se aconseja la misericordina con los de fuera (judíos, protestantes, anglicanos, musulmanes, ateos y agnósticos….) no quede ni una sola pastilla para administrarla a los que creen en la Iglesia y a los que pretenden mantenerse fieles al depósito recibido. Sí, porque no hay que olvidar que lo que hemos recibido es el depósito de la fe, el cual tiene que preservar incólume el Vicario de Cristo.

  Cuando el Señor hablaba de los que se quejaban de unos y de otros, estaba hablando justamente de los fariseos que se habían cerrado a la recepción del Mesías y de su Precursor. Tanto es así, que criticaban a uno y a otro. No les parecía bien salir de sus tradiciones (que según el Señor eran preceptos humanos), a las que se aferraban para no dejar paso a la Nueva Alianza, en la que jamás han creído los judíos, (incluídos los amiguetes rabinos del Papa). Pero en nuestro caso, los cristianos tristes de los que tanto se ocupa el Santo Padre, no han rechazado al Mesías (como el rabino Skorka o el rabino Bergmann), sino que se aferran a esa Iglesia que durante 20 siglos ha explicado el Mensaje de Jesucristo en verdades inmutables, que expresan la fe católica. No son preceptos humanos. Nada de eso. Si el Señor quiso que su Iglesia fuera la Roca en la que se sostuviera todo, no veo la razón para demoler en cuatro días el legado de la misma, rompiendo con una tradición de siglos y todavía más, derrumbando las verdades que hasta ahora eran objetivamente verdad, sin dejarlas a la interpretación de las culturas contemporáneas, o al albur de las religiones fraternales de la Tierra.

  Somos precisamente los cristianos tristes que el Papa señala con el dedo, los que hemos tenido que tragarnos con desesperanza humana y con mucha esperanza sobrenatural, las herejías vomitadas por cardenales que ya no creen en la Sagrada Escritura, que ya no creen en la Divinidad de Jesús, que ya no creen en la Virginidad de María, que ya no creen en la Resurrección del Señor, que ya no creen en la multiplicación de los panes y de los peces –porque ya no creen en los milagros–, y que ya no creen en el Sacrificio de la Misa. En los que no creen en el Primado de Pedro (y ya están hace años en convesaciones para poder “entenderlo mejor”). En los que no creen en la indisolubilidad del matrimonio cristiano y nos lo han trastocado con vergonzantes y habilidosos trucos, y en los que no creen en ninguna norma moral que pueda molestar o inquietar a nuestro mundo moderno.

  Pues claro que estamos tristes. ¿Y qué quiere usted que sintamos? Cuando ni siquiera hemos recibido una palabra de aliento, de solicitud del tan cacareado diálogo, de cariño paternal o de comprensión y misericordia, una mano amiga de quien se supone está ahí para confirmarnos en la fe, sino solamente un enfermizo y continuado ataque a todo lo que constituye nuestra fe, tachando de hipocresía y pelagianismo cualquier manifestación de preocupación por esta Iglesia que va a la deriva…

  Hay algo que es evidente. Ya no se guarda el Depósito de la Fe. No hay depósito, porque eso significaría que hay algo encerrado, estable, inmutable y eterno. Y parece que ya no se está por la labor. Sólo nos queda estar aferrados a la fraternidad universal, al amor al Dios de todas las religiones. Y al últimamente tan repetido Dios Tres veces Santo, que es una mentira maliciosamente elaborada, para hacer pensar que nos referimos a la Trinidad, y así los judíos no se sientan violentados en su conciencia.

  Hay algo que me intriga en todo este asunto tenebroso. Si la Iglesia está de maravilla, si no hay ningún problema y todo va super-bien. Si el Papa está en el top de los predilectos de la prensa de todos los colores, hombre del Año, comunicador del Año; si la Cristiandad está maravillada por el “efecto Francisco”, si no hay nada de qué preocuparse… ¿a qué viene esta obsesión con los cuatro gatos que son tradicionales y todavía sienten en sus almas esta profunda nostalgia de que nos están escondiendo y pisoteando la verdadera doctrina, la de siempre? ¿no sería mejor dejarlos en su jaula y no hacerles el menor caso? ¿porqué ese ensañamiento con los que han optado por una vía que al fin y al cabo es la de la Iglesia de siempre? ¿no será porque hay un odio a la Iglesia de siempre? ¿no será que estamos asistiendo a una auténtica demolición, ahora ya sin ambigüedades y disimulos, y con excesivas prisas?

  Muchas veces me he preguntado por qué la Oración que todos rezamos por el Santo Padre, solicita de Dios que “no permita que caiga en manos de sus enemigos”. Es una oración bien antigua y consagrada en la liturgia de la Iglesia, cuando esta situación de desamparo de las verdades de fe, ni siquiera se sospechaba. Pero ahí está, en boca de tantos católicos que piden por él. Probablemente los que más la utilicen en su oración a Dios sean los tristes, pelagianos, enjaulados y sin fe en el Espíritu Santo. Dios sabrá por qué. Probablemente, porque sean de los pocos que todavía creen en el Papa como Vicario de Cristo en la Tierra y sientan la responsabilidad de recordárselo.

  Así que ya ven ustedes. Sí que estoy muy triste. Sólo Dios puede socorrer este desamparo.

Fray Gerundio, 13 de Diciembre de 2013



Enviado a nuestra página por Maite C

 Nacionalismo Católico San Juan Bautista

jueves, 12 de diciembre de 2013

ARTÍCULO DE CESAR URIBARRI CENSURADO EN RELIGIÓN EN LIBERTAD

Nota de NCSJB: El artículo que reproducimos a continuación fue eliminado del portal Religión en Libertad por ser crítico de la heterodoxia de Bergoglio. La nueva idolatría, hace que la prensa “católica” claudique definitivamente a la verdad y a la fe en pos de la defensa, no ya del Papa, sino de sus puestos de trabajo.

  Nada sorprende que esta profesión sea paraíso de mercenarios, aunque no dejamos de reconocer que hay pocas y honrosas excepciones, que casi siempre son independientes.

Augusto TorchSon
Antes

 Después



El preocupante apartado 32 de la exhortación apostólica Evangelii Gaudium - Por Cesar Uribarri

  Quizá es más cómodo callar. Yo he estado en silencio voluntario casi 6 meses y uno acaba acostumbrándose a los placeres de lo oculto: ves, oyes, lees, interpretas… y no tienes que dar cuenta a nadie de tus silencios.

  Quizá no quería hablar o quizá, simplemente, no podía. Desde la elección del Papa Francisco un terrible nubarrón se cernió, a mi entender, sobre la realidad. Y preocupado por la tormenta futura veía como mi desasosiego era, por el contrario, gozo y alegría en casi todos. Pero no era un gozo normal, era casi enfermizo, avasallador, total. Si sobre y contra Benedicto XVI se pudo decir cualquier cosa, parecía que con el advenimiento de Francisco estuviera prohibido el disenso. Y así los medios, casi al unísono, se convertían en portavoces del Papa. Incluidos, claro está, los medios católicos, ortodoxos o heterodoxos: lo curioso es que en ellos cualquier opinión en contrario era silenciada, cuanto menos dificultada. Y eso, esa unanimidad en los aprecios, en el seguidismo, no era normal -basta recordar las campañas de acoso contra Benedicto XVI que empezaron en el mismo inicio de su pontificado, incluso desde dentro de la misma Iglesia, y que en absoluto han ocurrido con el papa Francisco-. Algo había cambiado en la percepción de ésta, tanto desde fuera como desde dentro de la Iglesia. No en vano el papa Francisco ha sido elegido personaje del año 2013 por la revista Time, en lo que es la conclusión, el súmmum, del aprecio que le tienen los medios tradicionalmente enemigos de la moral y del papado. Por contra, ¿acaso hemos de olvidar la persecución que sufriera el papa Benedicto XVI, dentro y fuera de la Iglesia? Cómo no recordar la terrible carta de 2009 en la que Benedicto XVI públicamente lloró por el abandono que había sufrido por parte de los obispos y de los católicos, reconociendo cómo unos y otros se habían lanzado a herirle “con una hostilidad dispuesta al ataque”, o usando calificativos tales cual “morder o devorar” referidos a su misma persona.

  Pero bastó que subiera Francisco a la silla de Pedro para que preclaras figuras de la Iglesia comentaran que con el nuevo papado se había abierto una ventana de aire fresco en la Iglesia queriendo indicar que con el nuevo Papa vendrían nuevos tiempos. Imagen de la ventana abierta que me desasosegaba, por cuanto me parecía que el tal aire más bien nos iba a constipar, amén de lo poco respetuoso que me parecía para con el papa emérito. Luego me contaron que algún otro, más malévolo, parafraseando a Pablo VI dijo que Satanás ya no tendría que esforzarse en entrar por los resquicios de la Iglesia, ya que ahora se le habían abierto las ventanas de par en par. Y es que algunos, pocos, mirábamos con preocupación la deriva que parecía tomar el rumbo de la Iglesia, mientras que una mayoría ingente gozaba el tal evento.

  Se dirá que nada cambiaba, pero la realidad nos mostraba, día a día incluso, que al menos el lenguaje sí había cambiado y con él muchos gestos. El problema es que tras el lenguaje se cambiara el contenido. Y esa era la preocupación, porque no se trataba simplemente de cambios menores como el coche papal, los apartamentos pontificios, o las diarias homilías en santa Marta. No era, simplemente, que el Papa día a día quisiera ser un pastor más, como párroco en su pequeña parroquia, permitiéndose ambiguas frases comprensibles por lo pastoral y coloquial del lugar y del discurso. No. Había una intención, una querencia que solo se vislumbraba en frases concretas, entrevistas desaparecidas o mensajes cara a cara. Y esa intención, lo que el Supremo Pontífice de la Iglesia entendía sobre cual habría de ser su misión y la misión de la misma Iglesia, se evidenciaba someramente a pesar de los ímprobos esfuerzos del voluntario equipo de traductores y comentadores que trataban día tras día de reconducir todo cuanto dijera a la ortodoxia. Pero era un reflejo, un brillo, que permanecía en un terreno fantasmagórico. Lo querías atrapar y se escapaba. Querías ampararte en esas frases para alertar y se escapaban en lo coloquial o interpretable de las mismas. Parecía una lluvia fina que empapa sin darse cuenta. Nada cambiaba, decían, mientras nos parecía que el barco de la Iglesia se adentraba en aguas pantanosas.

  Era necesario algo más, palabras firmes, no movibles por lo coloquial del lugar o del discurso. Con Lumen Fidei habló nuevamente Benedicto XVI, porque la encíclica que firmara Francisco nació de la mano y del corazón del papa anterior. Pero ahora, con la exhortación Evangelii Gaudium el Papa reinante ha expresado su programa, su parecer del mundo y de su misión. Y su contenido me preocupa porque la Iglesia parece que ha dejado de enfilar su mascarón de proa hacia Dios, para enfilarlo hacia el hombre. Y así, se dice en dicha exhortación apostólica que “el obispo siempre debe fomentar la comunión misionera en su Iglesia diocesana siguiendo el ideal de las primeras comunidades cristianas, donde los creyentes tenían un solo corazón y una sola alma (cf. Hch 4,32). Para eso, a veces estará delante para indicar el camino y cuidar la esperanza del pueblo, otras veces estará simplemente en medio de todos con su cercanía sencilla y misericordiosa, y en ocasiones deberá caminar detrás del pueblo para ayudar a los rezagados y, sobre todo, porque el rebaño mismo tiene su olfato para encontrar nuevos caminos” pero la sensación que tenemos es que sólo se permiten caminos escorados hacia las fronteras. Que no en
vano conviene recordar como en ese encuentro del Papa Francisco con la Presidencia de la CLAR el 16 de junio del 2013 les animaba a equivocarse (¿doctrinalmente?) y si les llegaba una carta de la Congregación para la doctrina de la fe (sí, era doctrinalmente) que no se preocuparan, que siguieran adelante. No parece que, por ejemplo, los Franciscanos de la Inmaculada puedan decir lo mismo. ¿Permitirá el Papa que el olfato del rebaño de los Franciscanos puedan fundar esa nueva congregación que pretenden y que así han solicitado a Roma, anclada en el rito litúrgico vetus ordo, ahora que se les ha impedido celebrarlo? Desgraciadamente percibimos ya con los hechos como esos “nuevos caminos” que se van a poder abrir son caminos concretos en las fronteras de la doctrina y muy alejados de la tradición de siempre. Los otros, los que libremente el rebaño quiera dirigir hacia aquellos otros pastos, quizá esos no sean permitidos.

  Pero no debo detenerme en esto. Otros serán los que vayan marcando y señalando esos aspectos. Yo, con todo, prefiero alertar de un riesgo que intuyo y que puede hacer entender unos de los aspectos más desconcertantes de Fátima.

  Volvamos a la frase más explosiva que nos legó Fátima. Es una sencilla frase, pero justo por ello tremendamente enigmática: “En Portugal se conservará siempre el dogma de la fe, etc”. Dejando el “etc” aparte –y que ya fue objeto de algún post anterior- ¿qué relación puede tener esta frase del segundo secreto de Fátima con la exhortación apostólica del Papa? Probablemente ninguna, pero la exhortación apostólica abre un panorama que podría hacerlo comprensible más adelante. Si la situación de la fe es igual ahora en Portugal que en cualquier otro lugar del mundo, ¿qué puede explicar que una nación llegue a conservar la fe globalmente? Al tiempo que implícitamente se nos indica que otras naciones, por el contrario, no lo harán. ¿Cómo es posible que naciones salven la fe o la perviertan? Hasta ahora era difícil comprender esto, sobre todo en una época donde ya no cabe aquel cuius regio eius religio, pero el Papa ha anticipado un proyecto que, de realizarse, podría explicarlo. Es el preocupante apartado 32: dotar a las Conferencias Episcopales de facultades doctrinales al tiempo que la figura del papa se reubique en la Iglesia. Así lo dirá el mismo Papa:

  “Dado que estoy llamado a vivir lo que pido a los demás, también debo pensar en una conversión del papado. Me corresponde, como Obispo de Roma, estar abierto a las sugerencias que se orienten a un ejercicio de mi ministerio que lo vuelva más fiel al sentido que Jesucristo quiso darle y a las necesidades actuales de la evangelización. El Papa Juan Pablo II pidió que se le ayudara a encontrar «una forma del ejercicio del primado que, sin renunciar de ningún modo a lo esencial de su misión, se abra a una situación nueva». Hemos avanzado poco en ese sentido. También el papado y las estructuras centrales de la Iglesia universal necesitan escuchar el llamado a una conversión pastoral. El Concilio Vaticano II expresó que, de modo análogo a las antiguas Iglesias patriarcales, las Conferencias episcopales pueden «desarrollar una obra múltiple y fecunda, a fin de que el afecto colegial tenga una aplicación concreta. Pero este deseo no se realizó plenamente, por cuanto todavía no se ha explicitado suficientemente un estatuto de las Conferencias episcopales que las conciba como sujetos de atribuciones concretas, incluyendo también alguna auténtica autoridad doctrinal. Una excesiva centralización, más que ayudar, complica la vida de la Iglesia y su dinámica misionera.”

  ¿Cómo será esto? Por ahora no es más que un anticipo de un proyecto, pero anticipo que da a entender que sobre ello ya se ha hablado en altos sectores de la Iglesia y en lo que estarían muy interesados en ver pronto realizado. Y así, unas conferencias episcopales con facultades doctrinales podrían explicar cómo naciones enteras puedan permanecer en la fe, en el dogma de la fe, mientras otras se perviertan. Porque algunas conferencias episcopales podrían decidir que la doctrina de la fe, que el dogma de la fe, ha cambiado. ¿Imposible? Conviene recordar algo muy reciente, donde la conferencia episcopal alemana ha aprobado, moralmente, el uso de la píldora del día después en determinados supuestos. ¿Acaso no podría ocurrir, entonces, que esas futuras conferencias episcopales, una vez tengan facultades doctrinales, marquen la fe, perdiéndola, en su territorio? ¿Acaso el papa, reubicado en un nuevo estatus en la Iglesia, no podría quedar atado de pies y manos para impedir ante tamaña perversión de la fe?

  Sería como la guerra moderna, guerra sin bombas. Así una nueva forma de cisma en la Iglesia. Cisma incoloro, sin desgarramiento aparente, sin levantamiento de polvo. Una nueva forma de romper la Iglesia sin romperla formalmente. Simplemente el dogma de la fe se pervertiría en el mismo nombre del Señor, bajo su misma Autoridad, bajo su mismo mandato de apacentar al pequeño rebaño. Por obra y gracia de una decisión colegiada en conferencias episcopales redivivas.

  Que este riesgo puede empezar a cobrar visos de realidad lo evidencia el mismo apartado 32 de la exhortación. Y que esta reforma de las estructuras del papado y de las conferencias episcopales puede ser una bomba de relojería parece alertarlo esa misteriosa frase del segundo secreto de Fátima -“en Portugal se conservará siempre el dogma de la fe, etc”-. Y quisiera no tener razón. Quisiera.

cesaruribarri@gmail.com

Visto antes de la censura en: http://www.religionenlibertad.com

Agradecemos a las lectoras Filomena de Pasamonte y Maite C que nos pasaron el artículo y nos advirtieron su censura

Nacionalismo Católico San Juan Bautista

miércoles, 11 de diciembre de 2013

Democracia y Nuevo Orden Mundial en Argentina - Causas de la Anarquía - Por Augusto TorchSon

  Estos últimos dos días, en mi provincia, Tucumán, como en varias provincias de la Argentina, se vivieron las jornadas más tristes de nuestra historia. En medio de una protesta policial, la masa democrática que siempre previa entrega de “incentivos” que consisten en mercaderías, dinero y planes sociales a cambio del voto al candidato otorgante; salieron a demostrar en su real dimensión, cuales son las consecuencias de la Diosa del Nuevo Orden Mundial, esto es la DEMOCRACIA.

  Se puede observar en las fotos que adjuntamos, como la gente cual mareas de zombies, se abalanzaban a saquear negocios y hasta domicilios particulares, llevándose principalmente, productos de “extrema necesidad” en este mundo globalizado, como televisores LED, computadoras, monitores, aires acondicionados y otros productos electrónicos, y muchas bebidas alcohólicas.

  Esta gente a las que acarrean como ganado a los actos políticos, también previo pago de su respectivo “incentivo”, salió a demostrar cuanto les gusta la democracia que no solo les permite cobrar sueldos (planes sociales) sin trabajar, sino que además les brinda maravillosas oportunidades como la que vivimos ayer en varias provincias de la Argentina, para hacerse de productos “tan indispensables” sin necesidad de utilizar dinero.

  Quienes sostienen que una protesta policial es motivo suficiente para que la gente salga a la calle a hacerse de todo cuanto encuentra en su camino, demuestran no solo una falta del más elemental sentido de moralidad y civismo, sino que además, según sus propios razonamientos de que la ocasión hace al ladrón, nos revelan que si no salieron a hacer lo mismo, es porque la oferta no era demasiado atractiva y cuentan con medios menos esforzados de conseguir más y mejores dividendos.

  Lo cierto es que en medio de la guerra civil que se estaba viviendo en nuestro país, con muchos más muertos de los que la prensa judeo-masónica informa, nuestra presidente junto con muchos artistas y otros marxistoides personajes, festejaban con inmensa alegría, la entronización de la Diosa democracia con 30 años de atrocidades indescriptibles en nombre de esta ingrata deidad.

  Haciendo un recuento del derrotero democrático de estas últimas 3 décadas, tenemos que mencionar que la llegada del masón Alfonsín a la presidencia, significó el génesis del cambio cultural más profundo y perverso en la vida de nuestra amada y ultrajada patria.

  Alfonsín abogado de guerrilleros, con sus ideas marxistas, promovió el cambio educativo introduciendo los perversos métodos freudianos del psicogénesis y lectoescritura, que llevaron a nuestro país a los peores resultados históricos en la evaluación internacional PISA que se llevaron a cabo recientemente (Ver aquí), sin mencionar la introducción de la perversa educación sexual en escuelas, donde a los niños de 3 años se les enseña que no son varones ni mujeres sino lo que ellos perciban, incitándolos a masturbarse y a experimentar con su sexualidad como método sano de autoconocimiento.

  Proponiendo su odio masónico a los límites y la autoridad, no solo se ensaño con las fuerzas armadas, contribuyendo a inventar el mito de30.000 desaparecidos, sino que creó el garantismo penal, que entre otras cosas reducían las penas para el infanticidio (preludio de la legalización del aborto), también para delitos fomentados por el comunismo como la ocupación de tierras, y en general la reducción la acción policial en nombre de los Derechos Humanos que hacen inútil la acción de los agentes tan cuestionados hoy por desproteger a la población, cuando sabemos que los delincuentes son los únicos que tienen derechos, y que aún siendo encontrados “in fraganti” poco y nada se puede hacer contra quien delinque ya que hoy al vicioso se lo considera víctima de la sociedad y el policía que ose reprimir al delincuente se expone a ser destituido, enjuiciado y encarcelado.

  Para no extenderme demasiado con este diabólico personaje, tenemos que recordar que el hoy homenajeado como “padre de la democracia”, justo título para nosotros, abandonó el gobierno en medio de una crisis institucional pocas veces antes vivida hasta este momento, que dejó entre otras cosas una inflación de 664.801 %.

  Posteriormente con la elección de Menen, tuvimos la bonanza económica de la ficción de una moneda en paridad con el dólar estadounidense con un presidente vinculado con innumerables hechos de corrupción. Procesado por la Justicia, en otro acto de ficción democrática, continúa libre y disfrutando de su cosecha.

  Al terminarse la ficción menemista, tuvimos como Presidente al inoperante De La Rúa, también procesado por la justicia, quién en medio de un gran caos, tuvo que abandonar la Casa de Gobierno huyendo en helicóptero, no sin antes promover varias leyes disolventes para la sociedad.

  Aunque parezca increíble, a continuación tuvimos en Argentina 5 presidentes en 1 año. Y como consecuencia lógica de la escalada de perversión democrática, llegaron los Kirchner, personajes que, teniendo las bases para la aniquilación definitiva de nuestra Patria, se dedicaron a completar esta obra tan anhelada por la masonería sionista que de hecho gobierna nuestro país.

  Este gobierno formado por terroristas de los años ’70, completaron la obra de reingeniería social anticristiana, siendo precursores en el mundo entero de la entronización de la sodomía al legalizar el mal llamado “matrimonio homosexual"; contribuyeron con un fallo, es decir sin ley, que aprobó de hecho el aborto; el garantismo penal llegó a límites insospechados haciendo de nuestra patria el paraíso de los delincuentes con el consecuente aumento del consumo de drogas y narcotráfico; hicieron que los planes sociales llegaran a casi la mitad de la población activa, disfrazando de empleo los subsidios al desempleo;  y como no mencionar el desproporcionado crecimiento económico de los gobernantes, que pasaron a ser los grandes empresarios de nuestro país. Esto sin olvidar que la perversión juvenil en las escuelas llegó hasta la propuesta de material pornográfico que incluye zoofilia y hasta violaciones como método educativo (aquí).

  Ante este panorama del que muchas veces este blog anunció como el buscado por el Nuevo Orden Mundial, con mucha tristeza, se puede observar que el pueblo en el más irrazonable de los requerimientos y cual adicto a la más dañina de las drogas, para solucionar los problemas que la democracia trajo, reclama a gritos: MÁS DEMOCRACIA

Augusto TorchSon

CON USTEDES LA DIOSA DEMOCRACIA

Tucumán, Argentina 10 y 11 de Diciembre de 2013
(Hacer click en las imágenes para ampliarlas)


MIENTRAS TANTO EN UNA DIMENSIÓN PARALELA

Nuestro Sionista Gobernador


"No es que la democracia esté enferma, la democracia es la enfermedad." 
Charles Maurras

Nacionalismo Católico San Juan Bautista