San Juan Bautista

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sábado, 31 de agosto de 2013

Desintegración Social (Protocolos de los Sabios de Sión) - Por Ernesto Mendoza Gomez

  Los Protocolos de los Sabios de Sión son la reseña o acta de un Congreso Mundial Sionista o, Judío-masón, en apariencia secreto; es decir, para puros líderes sionistas, de 24 sesiones. Surgieron por el año de 1864 y después de ser traducidos del francés al ruso, su primera edición data del año de 1901, es decir, 37 años después. En ellos se plantea el ataque constante a la iglesia católica con el fin de destruirla, la dominación mundial y el control de todos los recursos. Además, dentro del mismo contexto, trata sobre la manera de esclavizar a los gentiles, programando la culminación del proyecto, con la llegada del anticristo o reino de Satanás; es decir, el líder judío que los congregará en uno, a todos ellos.

  La reseña consta de 24 sesiones, las que son retomadas en otro o quizás en muchos otros congresos secretos y modalidades de agrupación, pero particularmente se señala, el “Congreso Sionista de Basilia de 1987”. En los citados congresos se ajusta el plan para el dominio del mundo, el cual, ya es programado, señalado e iniciado desde los tiempos de la escritura de los libros que integran el Pentateuco de la Biblia con Moisés, el proceder de Abraham y retomado por los reyes judíos y todos los profetas del antiguo testamento, donde más sobresalieron David y Salomón, estableciendo indicaciones directivas y nuevas estrategias para poner en práctica los principios plasmados ahí, a través de las organizaciones masónicas y filiales; disimulando la existencia y el odio de los judíos, para con y, hacia los goim.

  Estos principios o protocolos donde se estatuye la base de la “alta política” de relativa actualidad, como ya se mencionó, se encuentran plasmados desde los tiempos bíblicos, en el antiguo testamento, entre otros libros sectarios, conocidos solo de nombre por los cristianos. De los escritos bíblicos sacan los masones (únicamente los gentiles iniciados), la mayoría de sus claves y palabras secretas para reconocerse como hermanos. En la hermandad masónica integran todas las razas, las más altas inteligencias de las personas y, a las de todas las religiones: Analice la siguiente afirmación:

“¿Qué son, pues, los Protocolos, sino un plan de envenenamiento de las naciones, tan sutil como Satánico, que consiste en excitar, hábilmente, es cierto, todas las pasiones humanas, para conseguir poner en oposición al hombre con Dios y por lo tanto al hombre consigo mismo?”

  Tome en cuenta y, observe que la mayor parte de referencias del presente, corresponde a esta publicación; la cual significa en la práctica un manual (conocido por pocos), judío-masónico de disolución social o, mejor dicho, es la puesta en acción de los principios de la “alta política”.

  Los formulismos satánicos, se plasman en el proyecto de los planes secretos de los masones, para posesionarse del poder del mundo, estos tomados en términos literales, no dejan de ser otra cosa que los principios de doctrina del designio judío. Se absorben por el pueblo a nivel subliminal y más tarde se introducen con descaro, a través de todos los medios masivos de comunicación y por todas las instituciones públicas y privadas de nuestro país. Se aceptan a ojos cerrados sin la menor duda por la sociedad, totalmente inconsciente y dormida a la política virtual; por lo tanto, no pueden detectar el logro de las metas judaicas alcanzadas.

  ¿Cómo es posible que suceda y se acepte esto? La respuesta es simple; es decir, porque viene siendo a través de los actos y acciones de las diversas formas o representaciones de la masonería. Estas organizaciones son el germen que va minando, debilitando y embruteciendo a los gentiles iniciados; lo grave, es que de alguna manera y por estar ellos, en contacto con la familia y la sociedad, las contaminan y corrompen con su forma de ser y actuar como masones, produciendo pseudo-ciudadanos o mejor dicho: deseosos, que no tienen mayor motivación en su vida que el dinero y las comodidades. Capaces de pasar sobre lo que sea para disfrutar de las mieles del bienestar que da el pequeñísimo nivel de “poder” que ejercen. Tan firme es esta condición, que se dan casos donde no necesariamente es así; es decir, podría ser el arribismo convenenciero del politicastro, como efecto de la inercia social, el que ansiosamente busca pertenecer a la masonería.

  En este apartado se abordan los modelos de organización gubernamental vigentes: capitalismo (súper), y socialismo (pro comunismo), porque ambos, permiten la concentración del poder, además del dinero; aspecto tan señalado en esta exposición, lo que necesariamente conduce a la desintegración de los pueblos.

  La promoción oficial del modelo es llevada a cabo por agentes inconsciente, que de alguna forma disfrutan de la libertad para pervertir públicamente los principios éticos y morales establecidos, en los pueblos de la humanidad por la doctrina cristiana.

  Se señala en el plan, el significado del símbolo de la estrella de cinco picos o, Estrella de Salomón, en el cual cada uno de los vértices señala un concepto como meta por alcanzar, para la culminación del control del poder totalitario por el judío internacional; el ícono no es más que, el preámbulo para la culminación de la obra, representada con la estrella de seis picos o, Estrella de David, ya para el control absoluto del mundo.




"INTRODUCCIÓN A LA POLÍTICA"
(La Organización Político Social Hebrea en la Política Mundial) - Ed. Consciencia 2007 - Pags.40-41.


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Veracidad - Por Alice y Dietrich Von Hildebrand

  La veracidad es otro de los presupuestos básicos de la vida moral. La persona falaz o mentirosa no solo encarna un gran disvalor moral, como la avariciosa o intemperante, sino que está mutilada en toda su personalidad, en toda su vida moral: todo cuanto hay en ella de moralmente positivo está amenazado por su falsedad y resulta incluso sospechoso; su postura hacia el mundo de los valores está afectada en su mismo centro.

  La persona falsa carece de la actitud de reverencia a los valores: asume una posición de dominio sobre los seres, los trata a su antojo, como si fueran una simple ilusión, un juguete de su capricho arbitrario; no percibe el valor inherente al simple hecho de ser ni la dignidad que el ser posee en cuanto opuesto a la nada; no respeta la obligación fundamental de reconocer todo lo que existe en su realidad, de no interpretar lo negro como blanco, de no contradecir los hechos; se comporta como si no existiera la realidad. Obviamente, esta actitud implica un elemento de arrogancia, de irreverencia, de impertinencia. Tratar a otra persona "como si fuera aire", actuar como si no existieran otras personas, es quizá la mayor evidencia de desdén y desprecio. La persona falsa adopta esta actitud con respecto a toda la realidad. El loco desprecia el ser en cuanto ser porque no lo capta. La persona falsa sí lo capta, pero rechaza dar la respuesta debida al valor y a la dignidad del ser simplemente porque le resulta inconveniente o desagradable. Su desprecio del ser es consciente y culpable.

  El mentiroso considera que todo el mundo es, hasta cierto punto, un instrumento para sus propios fines; todo lo que existe es solo un instrumento a su servicio: cuando no puede usar algo, entonces lo trata como si no existiera y lo coloca en esa categoría.

  Debemos distinguir tres tipos de falsedad. 

  En primer lugar, la del mentiroso experimentado que no ve nada malo en afirmar lo contrario de lo que es verdad cuando le conviene. Se trata de una persona que, claramente y conscientemente, engaña y traiciona a otras para conseguir sus objetivos...

  E1 segundo tipo es la de quien se miente a sí mismo y, en consecuencia, a los demás: con la mayor tranquilidad borra de su mente todo lo que le resulta difícil o desagradable, y no solo esconde su cabeza como un avestruz, sino que se convence a sí mismo de que va a hacer algo, cuando sabe perfectamente que no va a hacer nada; no quiere reconocer sus propias faltas y, ante cualquier situación que le resulta humillante o embarazosa, tergiversa enseguida su significado para disimularla. La diferencia entre este tipo de persona falsa y el hipócrita o mentiroso experimentado es evidente: aquella defrauda, sobre todo, a sí misma y solo indirectamente a las demás; se engaña primero a sí misma y, luego, a las demás, parcialmente de buena fe; no posee ni la intencionalidad del mentiroso ni su claridad de mente y, en general, le falta su malicia y su astuta mezquindad. En la mayoría de los casos, suscita nuestra compasión. Pero no deja de ser culpable porque rehúsa dar la respuesta debida a los valores y a la dignidad del ser, y tácitamente se arroga una soberanía injustificada sobre el mismo ser... No se atreve a asumir su responsabilidad, y carece de la valentía del hipócrita. Se autoengaña para eludir el conflicto entre sus inclinaciones y el respeto por la verdad. Hay algo específicamente cobarde e inconsistente en su naturaleza: un ingenio más instintivo sustituye a la astucia y a la sofisticación del mentiroso.

  ...A pesar de que este tipo de mentiroso es, generalmente, menos malvado (excepto en el caso del fariseo, que no ve la viga en su propio ojo, y es malvado en el más profundo sentido de la palabra) y habitualmente menos responsable, sin embargo, las consecuencias de su actitud insincera sobre toda su vida moral son inmensas: nunca podremos tomar en serio a este tipo de persona. Su acción moral puede ser correcta en casos concretos, cuando la respuesta al valor no implica ningún conflicto con su orgullo o su concupiscencia. Pero en cuanto se le pide algo que le resulta desagradable, tratará de eludirlo, aunque no sea consciente de hacer oídos sordos a la llamada de los valores; se refugiará en la ilusión de que, por una razón u otra, tal exigencia no va con él o es solo aparente o ya la ha satisfecho. El interior de tales personas es semejante a las arenas movedizas: no se puede hacer presa en ellas; siempre evitan encontrarse en un compromiso. Aunque el verdadero mentiroso, el que miente a sabiendas, es, desde el punto de vista moral, aún más reprensible que el otro, el que se engaña a sí mismo, es más fácil la conversión del primero que del segundo. El interior de este último está afectado por una gran enfermedad: el mal ha tomado posesión del nivel psicológico más profundo; vive en un mundo de ilusión. Sin embargo, su falsedad lleva su parte de culpa, ya que podría ser corregida por una conversión de la voluntad, por la aceptación del sacrificio, por la entrega incondicional al mundo de los valores.

  En el tercer tipo de falsedad, la ruptura con la verdad es aún menos reprensible, pero más profunda, y se refleja todavía más en el mismo ser de los mentirosos de este tipo: su personalidad es decepcionante; son incapaces de experimentar una alegría verdadera, un entusiasmo genuino, un amor auténtico; todas sus actitudes son fingidas y llevan el sello de la pura apariencia. Este tipo de personas no pretenden engañarse a sí mismas ni defraudar o embaucar a los demás, pero son incapaces de establecer un contacto verdadero y genuino con el mundo, porque están encerradas en sí mismas, siempre mirándose a sí mismas, con lo que destruyen la substancia interior de sus actitudes. La falta no reside en su distorsión del ser, en su falta de respuesta a la dignidad de este, sino en el hecho de estar centradas en sí mismas, con lo que sus respuestas resultan vacías y su personalidad fingida.

  Son como seres fantasmales, ficticios: aunque su intención es recta, sus alegrías y sus penas son artificiales. Su falta de autenticidad proviene de que todas sus actitudes no están realmente motivadas por el objeto y no surgen por el contacto con él, sino que son simuladas artificiosamente; aparentan conformarse con el objeto, pero en realidad son solo fantasmas sin substancia.

  Esta falta de autenticidad se puede manifestar de distintas maneras y, sobre todo, puede asumir diferentes dimensiones: en primer lugar, la encontramos en la persona amanerada, cuya conducta exterior, aunque no esté simulada a propósito, es artificial, ficticia, sin naturalidad; en segundo lugar, la encontramos en las personas fácilmente sugestionables, cuyas opiniones y convicciones les son impuestas por otros, y que solo repiten lo que han dicho los demás sin dejarse influenciar verdaderamente por el objeto en cuestión; en tercer lugar, la encontramos en la persona exagerada, que lo magnifica todo: las penas, las alegrías, el amor, el odio, el entusiasmo; fomenta artificialmente todas estas actitudes porque se complace en ellas.

  Semejante falta de autenticidad, tal como la acabamos de describir en sus tres tipos, es incluso menos mala que la del que se engaña a sí mismo, pero la vida moral no puede basarse en ella, porque tanto el bien como el mal resultan invalidados por esa actitud artificial, que todo lo convierte en irreal, ficticio, inexistente. Esta falsedad substancial se considera también culpable porque proviene del rechazo definitivo a entregarse a los valores, de una actitud fundamental de orgullo.

  La persona realmente veraz es lo opuesto a los tres tipos de falsedad que acabamos de exponer: es genuina, no se engaña ni a sí misma ni a nadie. A causa de su profunda reverencia por la majestuosidad del ser, comprende la exigencia básica del valor que es inherente en toda realidad, es decir, la obligación de pagar tributo a todo objeto que existe, de conformarnos a la verdad en todas nuestras afirmaciones, de abstenernos de construir un mundo de ficción y vaciedad. Toma en consideración la situación metafísica del hombre: no es omnipotente, por lo que el ser no tiene que rendirse ante él como si fuese una simple quimera; se toma en serio la verdad no solo con respecto a cada una de las cosas y circunstancias que se le presentan a su mente, sino también con respecto a su existencia en el mundo.

  Comprende el valor de la verdad y los valores negativos de la mentira, de la falsedad y de la rebelión interior contra el mundo de los valores, en última instancia, contra Dios, el Ser Absoluto, el Señor del ser. Comprende la responsabilidad que el hombre, por su dimensión espiritual, tiene respecto a la verdad, y que debe estar presente en su capacidad para poner de manifiesto el ser en toda afirmación que hace. Comprende la solemnidad inherente a toda afirmación, porque estamos siempre llamados a dar testimonio de la verdad. La persona veraz pone las exigencias de los valores por encima de cualquier deseo subjetivo de su egoísmo o su comodidad. En consecuencia, aborrece todo autoengaño; percibe todo el sentido negativo que hay en la huida cobarde de las exigencias objetivas de los valores; preferiría conocer la verdad más amarga que disfrutar de una felicidad imaginaria; ve con absoluta claridad todo el sinsentido de cualquier escapada a lo irreal, la completa inutilidad y futilidad de este tipo de conducta, la vaciedad y superficialidad de toda falacia.

  Además, la persona veraz tiene una relación “clásica” con el ser, es genuina y auténtica en todas sus actitudes y acciones: no está dispuesta a aparentar, no embellece ni adorna las experiencias que verdaderamente ha tenido, no se retuerce para mirarse a sí misma en lugar de mirar al objeto que le pide una respuesta. Es genuina y honesta, objetiva en el más alto sentido de la palabra; posee la actitud básica de verdadera entrega a los valores; se mantiene libre de orgullo, de manera que no se ve empujado a arrogarse otra posición en el mundo distinta de la que le corresponde. Así, no falsifica el alcance de ninguna experiencia, sino que reconoce el carácter de cada una tal como es en realidad.

  La persona veraz no busca compensación a sus complejos de inferioridad. La relación expresada con las palabras: “la humildad es la verdad”, se puede formular también al revés: “solo la persona humilde es realmente verdadera”

  La fuente de toda inautenticidad y de toda falsedad reside en el deseo orgulloso de ser algo diferente de lo que uno es. Por el contrario, la profunda aceptación del ser, de la verdad, es el fundamento de todo lo genuino y verdadero... 

  Hay varios elementos en el carácter específicamente negativo de la mentira, ejemplo clásico de falsedad. En primer lugar, constituye una rebelión contra la dignidad del ser en cuanto tal, una arrogancia irreverente, un desprecio de la obligación fundamental de conformarnos al ser. Mentir representa un mal uso de la cualidad confiada a nosotros como testigos del ser en la palabra hablada o escrita. En segundo lugar, debemos tener en cuenta el engaño a otra persona que supone toda mentira. Engañar a una persona implica una falta absoluta de respeto; no tomarla en serio; no reconocer el valor inherente a toda persona por su dimensión espiritual; despreciar su dignidad, su derecho fundamental a conocer la verdad; pero, sobre todo, pone al descubierto una profunda falta de caridad y un abuso de la confianza que la otra persona ha puesto en nosotros. Estos elementos están presentes en todo engaño deliberado a otra persona, especialmente en el caso de una falsa afirmación, de una mentira. La comunicación por medio de palabras, en sentido propio, implica una relación explícita “Yo Tú”; hace referencia de manera tan explícita a la confianza de una persona en otra, que la falta de caridad y la traición a otra persona resulta, en este caso, más sorprendente y más significativa que en el caso del engaño por medio de la ambigüedad o de una conducta equivocada.

  Ahora bien, hay casos en los que el engaño en cuanto tal está permitido, o incluso mandado. Por ejemplo, si un criminal nos persigue, es lícito engañarlo, de una manera u otra, acerca de nuestro domicilio. Es obligatorio cuando podemos causar un grave daño, físico o moral, a otra persona si decimos la verdad. En este caso, no es falta de caridad engañar; por el contrario, es una cariñosa amabilidad. Así pues, en algunos casos está permitido engañar a otras personas, y en otros estamos obligados. Pero esto lo podemos hacer solo por medio de nuestra interpretación de una determinada situación, pero no por medio de una mentira.

  La veracidad es, como la reverencia, la fidelidad o la constancia, básica para toda nuestra vida moral. Como las otras virtudes, es portadora de un alto valor y es presupuesto indispensable de toda personalidad para que los genuinos valores morales puedan florecer en su plenitud. Esto es así en todos los ámbitos de la vida: la veracidad es fundamental para una auténtica vida en comunidad, para toda relación interpersonal, para todo amor verdadero, para todo trabajo, para el verdadero conocimiento, para la auto educación y para la relación con Dios. En efecto, es un elemento esencial de la veracidad, en sentido propio, su relación con la Fuente absoluta de todo ser, Dios. En última instancia, toda falsedad significa una negación de Dios, una huida de Él. La educación que no pone énfasis en la autenticidad y en la veracidad está condenada al fracaso.


Alice y Dietrich Von Hildebrand – “Actitudes Morales Fundamentales” Ed. Palabra S.A.


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viernes, 30 de agosto de 2013

LA INTOLERANCIA DOCTRINAL - Cardenal Pie

"Unus Dominus, una fides, unum baptista”
"No hay más que un solo Señor, una sola fe,
un solo bautismo" (San Pablo-Ef. IV,5)

  Un sabio ha dicho que las acciones del hombre son las hijas de su pensamiento, y nosotros mismos hemos comprobado que tanto los bienes como los males de una sociedad son fruto de los principios buenos o malos que ella profesa.

  La verdad en el espíritu y la virtud en el corazón son dos cosas que se corresponden casi puntualmente: cuando el espíritu se ha entregado al demonio de la mentira, el corazón no obstante que el desorden no haya comenzado por él está muy cerca de abandonarse al demonio del vicio. La inteligencia y la voluntad son dos hermanas, entre las cuales la seducción es contagiosa: si ven que la primera se ha abandonado al error, corren un velo sobre la honra de la segunda.

  Y porque esto es así, mis hermanos, porque no existe ningún daño, ninguna lesión en el orden intelectual que no tenga consecuencias funestas en el orden moral y aún en el orden material, es que concedemos importancia a combatir el mal en su origen, a secarlo en su fuente, esto es, en sus ideas.

  Mil prejuicios se han popularizado entre nosotros: el sofisma, asombrado de sentirse atacar, invoca la prescripción; la paradoja se vanagloria de haber adquirido carta de nacionalidad y derechos de ciudadanía. Los mismos cristianos, viviendo en medio de esta atmósfera impura, no han evitado totalmente su contagio: aceptan demasiado fácilmente muchos de los errores. Fatigados de resistir en los puntos esenciales, a menudo cansados de luchar, ceden en otros puntos que les parecen menos importantes, y no advierten nunca a veces porque no quieren percatarse hasta dónde podrán ser llevados por su imprudente debilidad.

  Entre esta confusión de ideas y de falsas opiniones nos toca a nosotros, sacerdotes de la incorruptible verdad, salir al paso y censurar con la acción y la palabra, satisfechos si la rígida inflexibilidad de nuestra enseñanza puede detener el desborde de la mentira, destronar principios erróneos que reinan orgullosamente en las inteligencias, corregir axiomas funestos admitidos ya por la convalidación del tiempo, esclarecer finalmente y purificar una sociedad que amenaza hundirse, que envejece en un caos de tinieblas y de desórdenes, donde no será ya posible distinguir la índole y, menos aún, el remedio de sus males.

  Nuestra época grita: “¡Tolerancia! ¡Tolerancia!" Se admite que un sacerdote debe ser tolerante, que la religión debe ser tolerante. Mis hermanos: en primer lugar, nada iguala a la franqueza, y yo vengo a decirles sin rodeos que no existe en el mundo más que una sola sociedad que posee la verdad, y que esta sociedad debe ser necesariamente intolerante.

  Pero antes de entrar en materia, y para entendernos bien, distingamos las cosas, determinemos el sentido de las palabras y no confundamos nada.

  La tolerancia puede ser o civil o teológica. La primera no es de nuestra incumbencia, y yo me permito sólo una palabra al respecto: si la ley pretende decir que ella autoriza todas las religiones porque ante sus ojos todas ellas son igualmente buenas, o aun hasta porque el poder público es incompetente para tomar partido sobre este tema, la ley es impía y atea; ella profesa, no ya la tolerancia civil tal como vamos a definirla, sino la tolerancia dogmática, y por una neutralidad criminal ella justifica en los individuos la indiferencia religiosa más absoluta.

  Por el contrario, si, aunque reconociendo que una sola religión es buena, ella tolera y permite el libre ejercicio de las otras, la ley en cuestión como otros lo han observado antes que yo puede ser sabia y necesaria, según las circunstancias. Si hay tiempos en que es necesario decir, con el famoso condestable: "Una fe, una ley", habrá otros donde es preciso decir, como Fenelón a los hijos de Jacobo II:"Conceded a todos la tolerancia civil, aunque no aprobando todo como indiferente,sino sufriendo con paciencia lo que Dios sufre".

  Pero dejo de lado este campo erizado de dificultades y, ateniéndome a la cuestión propiamente religiosa y teológica, expondré estos dos principios:

1. La religión que viene del cielo es verdad, y ella es intolerante con las otras doctrinas.
2. La religión que viene del cielo es caridad, y ella está llena de tolerancia hacia las personas.

  Roguemos a María que venga en nuestra ayuda e implore para nosotros el Espíritu de verdad y caridad: Spiritum veritatis et pacis. Ave María.

“Obras Sacerdotales del Cardenal Pie” Ed. Río Reconquista (2006)

“La Iglesia es intolerante en las principios porque cree;
es tolerante en la práctica porque ama.
Los enemigos de la Iglesia son tolerantes en los principios porque no creen
y son intolerantes en la práctica porque no aman”.
Fr. Reginald Garrigou Lagrange O.P.


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jueves, 29 de agosto de 2013

DECAPITACIÓN DE SAN JUAN BAUTISTA - Visiones de Catalina Emmerick

Juan libre dentro del casillo
  Durante algún tiempo, habían permitido a Juan acudir a los alrededores del castillo, y sus discípulos también podían ir y venir como ellos quisiera. Un par de veces él dio un discurso público en el cual Herodes mismo estuvo presente. Habían prometido su liberación si él aprobaba el matrimonio de Herodes, o al menos, que nunca lo condenara de nuevo. Pero Juan lo denunciaba cada vez más enérgicamente. Herodes, sin embargo, pensaba en liberarlo durante su propio cumpleaños, pero su esposa en secreto alimentaba pensamientos muy diferentes. Herodes habría deseado que Juan circulara libremente durante las festividades, y que los invitados pudieran apreciar su indulgencia en el tratamiento del preso.

Juan se encierra en su celda en protesta contra Herodes
Recién se habían iniciado los juegos y el banquete cuando comenzaron el vicio y los disturbios en Maqueronte, entonces Juan por si mismo se encerró en su celda de la prisión y mandó a sus discípulos a que se retiraran de la ciudad. Ellos acataron y se fueron a la región de Hebrón, donde ya muchos estaban reunidos.

Naturaleza de las personalidades de Herodías y Salome
  La hija de Herodías había sido entrenada completamente por su madre, quien la había acompañado desde sus tiempos más tempranos. Ella estaba en la flor de su juventud, con su conducta audaz y su atavío desvergonzado. Por un largo tiempo Herodes la había mirado con ojos lascivos. Esto la madre lo veía con complacencia y elaboró sus proyectos en consecuencia. Herodías misma tenía un aspecto muy sorprendente, muy audaz, y ella usaba toda su habilidad para resaltar sus encantos. Ella ya no era tan joven, y había algo agudo, astuto, y diabólico en su semblante que a los hombres malos les gusta ver. En mí, sin embargo, ella provocaba repugnancia y aversión como la produce la belleza de una serpiente. No puedo encontrar ninguna comparación mejor que esta, ella me recordaba a las diosas paganas antiguas. Ella ocupaba un ala del castillo cerca del magnífico patio, que estaba algo más alta que el pasillo opuesto, donde se celebraría el banquete de cumpleaños. De la galería fuera de sus apartamentos, uno podía mirar abajo, al patio abierto de los pilares.

La danza de Salomé ante Herodes y el espectáculo de la fiesta
  Cuando Herodes encaminó sus pasos hacia el arco de triunfo, él fue recibido por un conjunto de muchachos y muchachas que bailaban, Salomé estaba al medio de ellos. Ella se presentó ante el con una corona, que descansaba sobre un cojín cubierto de brillante ornamentación y cubierta por un velo trasparente, llevada por niños de su cortejo. Estos niños estaban vestidos con prendas delgadas y ajustadas a sus cuerpos y sobre sus hombros llevaban imitaciones de alas. Salomé llevaba un largo traje transparente, abrochado en algunas partes sobre sus muslos con broches destellantes. Sus brazos estaban adornados con cintas de oro, pulseras con perlas, y anillos de diminutas plumas; su cuello y pecho estaban cubiertos con perlas y cadenas brillantes y delicadas. Ella bailó durante un rato ante Herodes; el que, muy deslumbrado y encantado, dio expresión a su admiración, a la que todos sus invitados se adhirieron con entusiasmo. Ella debía, le dijo él, repetir ese placer para él a la mañana siguiente. Y ahora el desfile entró por el pasillo, y el banquete comenzó... Mientras tanto, yo vi a Juan en su celda arrodillado en oración, con los brazos extendidos y sus ojos elevados al cielo. Todo el lugar alrededor de él estaba iluminado por una luz, pero era una luz muy diferente a la que brillaba en el salón de Herodes. Esta última comparada con la primera, parecía como una llama del Infierno. La ciudad entera de Maqueronte estaba iluminada por antorchas y por el fuego, y se reflejaba a lo lejos, en las montañas circundantes.

  …Cuando todos habían comido y el vino había fluido libremente, los invitados solicitaron a Herodes que permitiera a Salomé bailar otra vez, y por esta razón, ellos dejaron suficiente espacio para una pista de baile retirándose hacia las paredes…

  Salome pide a Herodes la cabeza de Juan luego de danzar por segunda vez 
  Salomé apareció con algunos de sus compañeros de baile rodeados de una luz y vestida con un traje trasparente. Su pelo estaba entretejido en parte con perlas y piedras preciosas, mientras la otra parte de sus rizos flotada alrededor de su cabeza. Llevaba una corona y era la figura central del grupo de bailarines. El baile consistía en un movimiento constante de inclinación, una suave oscilación y giro. Todo su cuerpo parecía no tener huesos. Apenas tomaba una posición cuando se deslizaba a otra. Los bailarines portaban coronas y llevaban pañuelos en sus manos, que agitaban suavemente tocándose unos a otros. Todo el movimiento expresaba las pasiones más vergonzosas, y en ello Salomé superaba a todas sus compañeros.

  Yo vi al diablo a su lado doblándose y torciéndose para producir este abominable efecto. Herodes estaba totalmente arrebatado y hechizado por estos movimientos. Al final de uno de los actos, Salomé se presentó ante el trono; mientras los otros bailarines siguieron concentrando la atención de los invitados, y sólo aquellos en la vecindad inmediata del trono oyeran decirle a Herodes a ella: "pídeme lo que quieras y yo te lo daré. Y le juró: Todo lo que me pidas te lo daré, aunque sea la mitad de mi reino "(Mc 6:22-23) Salomé dejó el salón y muy apresuradamente fue al lugar donde se encontraban las mujeres, y consultó a su madre. Ésta le ordenó directamente que ella pidiera la cabeza de Juan sobre una bandeja.

  Salomé volvió apresurada donde Herodes, y le dijo: " quiero que ahora mismo me des como única cosa la cabeza de Juan el Bautista sobre una bandeja” (Mc.6:25) Sólo algunos de los aliados más confidenciales de Herodes oyeron la petición. Herodes miraba como golpeado por una apoplejía, pero Salomé le recordó su juramento. El entonces ordenó a uno de sus guardias a llamar a su verdugo, a quien dio la orden de decapitar a Juan y dar la cabeza, sobre un plato, a Salomé. El verdugo se retiró, y en pocos segundos Salomé lo siguió. Herodes, súbitamente indispuesto, abandonó el salón con sus aliados. Él estaba muy triste. Yo oí a sus seguidores que le decían que él no estaba obligado a conceder tal petición; sin embargo ellos prometieron el mayor secreto, para no interrumpir las festividades. Herodes, sumamente preocupado, siguió caminando como un demente por las habitaciones más remotas de su palacio; pero el banquete siguió sin inconvenientes.

Decapitación y descripción de la muerte de Juan el Bautista
  Juan estaba en oración. El verdugo y sus criados ordenaron a los dos soldados de la guardia de la prisión de Juan a entrar a la celda junto con ellos. Los guardias llevaban antorchas; pero yo vi el espacio alrededor de Juan tan intensamente iluminado que la llama de las antorchas se opacó, como una luz durante la claridad del día.

  Salomé esperaba en la entrada de la enorme e intrincada prisión.

  Con ella estaba una criada quien entregó al verdugo un plato envuelto en un paño rojo. Este último se dirigió a Juan: "Herodes, el Rey, me envía para llevar tu cabeza sobre este plato a su hija Salomé. " Juan le permitió un poco de tiempo para explicarse. Él permaneció arrodillando, e inclinando su cabeza hacia él, le dijo: "Yo sé por qué has venido. Tú eres mi invitado, uno a quien he esperado mucho tiempo. Conozco el arte que tu sabes hacer, tu no quieres hacerlo. Estoy listo." Entonces el giró su cabeza y siguió su oración delante de la piedra del frente, donde siempre se arrodillaba a orar. El verdugo lo decapitó con una máquina que puedo compararla, nada más que con una trampa de zorro. Un anillo de hierro fue puesto sobre sus hombros. Este anillo estaba provisto de dos láminas afiladas, que, con una presión repentina dada por el verdugo, se cerró alrededor de su garganta y en un abrir y cerrar de ojos, separó la cabeza del tronco. Juan aún permanecía de rodillas.

  La cabeza cayó a tierra, y un chorro de tres corrientes de sangre salía del cuerpo rociando a su vez, la cabeza y cuerpo del santo, como si estuviera bautizándose con su propia sangre. El criado del verdugo levantó la cabeza por los cabellos; lo insultaron, y luego lo puso sobre el plato, que su maestro sostenía. Este posteriormente se lo presentó a la expectante Salomé. Ella lo recibió alegremente, a pesar de no poder ocultar su horror secreto y con el afeminado aborrecimiento hacia la sangre y las heridas, que tienen aquellos, que son dados a pecar. Ella llevó la cabeza santa cubierta por un paño rojo sobre el plato. La criada iba delante, llevando una antorcha encendida por los pasos subterráneos. Salomé sostuvo el plato tímidamente alargando sus brazos hacia delante, su cabeza aún cubierta por sus adornos, girada hacia el lado con repugnancia.

  Así ella atravesó los pasillos que conducían hasta una especie de cocina que estaba bajo el castillo de Herodías. Aquí fue encontrada por su madre, quien levantó la cubierta de la cabeza santa, y la cargó con insultos y despóticamente. Luego tomó una daga afilada de la pared, donde había herramientas enganchadas, y con ella perforó la lengua, las mejillas y los ojos de la cabeza. Después de esto, mirando más bien como un demonio, que un ser humano, ella lanzó la cabeza con un puntapié a través de una apertura redonda, hacia abajo por un hoyo por donde expulsada la basura de la cocina.
Entonces aquella mujer infame, junto a su hija, volvió a la juerga ruidosa y malvada del banquete, como si nada hubiese pasado. Yo vi el cuerpo sagrado del santo, cubierto con la piel que él habitualmente llevaba, colocado por los dos soldados sobre un sillón de piedra.

Ocultamiento de la verdad sobre el desaparición de Juan
  Los hombres quedaron muy preocupados de lo que fueron testigos.

  Ellos después fueron liberados de pagar impuestos y encarcelados, ya que no podían revelar lo que ellos sabían del asesinato de Juan.

  Todo lo qué tenía relación con ello, estaba destinado al más riguroso secreto. Los invitados, sin embargo, no pensaron en ningún momento en Juan. Así su muerte permaneció oculta por largo tiempo. Se informó que él había sido puesto en libertad. Las festividades continuaron. En cuanto a Herodes, dejó de tomar parte en ellas, y Herodías comenzó a divertirse. Cinco de aquellos que estaban enterados de la muerte de Juan fueron encerrados en mazmorras; los dos guardias, el verdugo, su criado, y la criada de Salomé quien había mostrado compasión por el santo. Otros guardias fueron puestos en la puerta de la prisión, ellos en turnos, a intervalos regulares fueron substituidos por otros. Uno de los seguidores secretos de Herodes, con regularidad llevaba alimento a la celda de Juan, por consiguiente no se tenía la menor idea de lo que había ocurrido.

 Visto en: www.visionesemmerick.net


Nacionalismo Católico San Juan Bautista

miércoles, 28 de agosto de 2013

¿Pueden existir varias religiones buenas? (I) - Por el Rev. P. P.A. Hillaire

  Respuesta: NO; pues no puede haber sino una sola religión verdadera. Así como no hay más que un solo Dios, no hay más que una sola verdadera manera de honrarle; y esta religión obliga a todos los hombres que la conocen.

1° Una religión, para ser buena, debe agradar a Dios. Pero como Dios es la verdad, y una religión falsa no podría agradarle, no puede aprobar una religión fundada sobre la mentira y el error.

2° No puede existir más que una sola religión verdadera, pues la religión es el conjunto de nuestros deberes para con Dios, y estos deberes son los mismos para todos los hombres. Y, a la verdad, estos deberes nacen de las relaciones existentes entre la naturaleza de Dios y la naturaleza del hombre. Pero como la naturaleza de Dios es una, y la naturaleza humana es la misma en todos los hombres, es evidente que los deberes tienen que ser los mismos para todos. Por consiguiente, la verdadera religión es una y no puede ser múltiple. Las formas sensibles del culto pueden variar; la esencia del culto, no.

3° Toda religión comprende tres cosas: dogmas que creer, una moral que practicar y un culto que rendir a Dios. Si dos religiones son igualmente verdaderas, tienen el mismo dogma, la misma moral, el mismo culto; y entonces ya no son distintas.

   Si son distintas, no pueden serlo sino por enseñar doctrinas diferentes acerca de una de estas materias y, en este caso, ya no son igualmente verdaderas. Por ejemplo, a esta pregunta: ¿Jesucristo es Dios? – Sí, dice un católico; – puede ser, dice un protestante racionalista: – no, contesta un judío; – es un profeta como Mahoma, añade un turco... Estos cuatro hombres no pueden tener razón a la vez; evidentemente uno solo dice la verdad. Luego las religiones que admiten, aunque sólo sea una sola verdad dogmática diferente, no pueden ser igualmente verdaderas.

  Lo que decimos del dogma, hay que afirmarlo también de la moral: no hay más que una sola moral, puesto que ha de fundarse en la misma naturaleza de Dios y del hombre, que no se mudan. Lo mismo debe decirse del culto, por lo menos en cuanto a sus prácticas esenciales.

  Cuando los protestantes dicen: – Nosotros servimos al mismo Dios que los católicos, luego nuestra religión es tan buena como la suya. – contestamos: – Ciertamente, ustedes sirven al mismo Dios, puesto que no hay más que uno, pero no le sirven de la misma manera, no le sirven de la forma con que quiere ser servido – Ahí está la diferencia... Dios es el Señor, y el hombre debe someterse a su voluntad.

  Los que dicen que todas las religiones son buenas, no ven en la religión más que un homenaje tributado a Dios, y piensan erróneamente que cualquier homenaje le es grato. Olvidan que la religión encierra verdades que creer, deberes que cumplir y un culto que hay que tributar. Y es claro que no pueden existir varias religiones de creencias contradictorias y de prácticas opuestas que sean igualmente verdaderas porque la verdad es una sola, y Dios no puede aprobar el error.

P.A. Hillaire - La Religión Demostrada. Los Fundamentos de la Fe Católica Ante la Razón y la Ciencia. 1900.


Nacionalismo Católico San Juan Bautista

martes, 27 de agosto de 2013

EL RECURSO A LA FUERZA – Por Jean Ousset

…la acción violenta, hasta militar, no se puede considerar ilegítima en sí misma.

  Aparte de las dificultades prudenciales temibles de su empleo, interesa, solamente percatarse bien que para que sea fecunda, rica en resultados duraderos, esta forma de acción precisa de un cuerpo social en un estado de salud suficiente. Porque la violencia, como tal no es curativa. Puede, ciertamente, librar de un parásito nocivo a un cuerpo social (recién amenazado o tocado superficialmente). Pero nunca ha bastado no bastará por sí SOLA para devolver la salud (entiéndase el orden, o mejor aún, la voluntad del verdadero orden) a una comunidad social profundamente contaminada por la Revolución.

  La España de 1936 pudo ser salvada por un golpe de fuerza gracias a que no estaba más que muy superficialmente fuerte. Plena y entera la conciencia de su vocación, de su “ser” histórico.

  Pero cuando, en sus capas profundas, un país ha tomado gusto a las mentiras de que muere, es vano imaginar que se le pueda salvar gracias a un golpe de fuerza, incluso triunfante.

  Es menester más que eso. Lo cual es, por desgracia más largo y más difícil.

  Como ha dicho Blanc de Saint.Bonnet: “¿Qué es lo que se espera restablecer políticamente, si previamente no se ha restablecido, por medio de la educación una idea justa del hombre? Una vez más se multiplicarán las bayonetas para reemplazar a la razón. Pero, ¿qué sucederá si los que hablan con las bayonetas no son razonables? La sociedad se hundirá a pesar de las bayonetas”

  ¡Lo cual no es una condenación de las bayonetas! Quiere decir que la fuerza sola no puede asegurar un éxito completo si no está envuelta, sostenida por una acción más amplia, más específicamente curativa!

  Esta acción solo puede ser obra de una minoría.

  Pues aunque la mayoría de los franceses, en 1789, continuaba siendo católica y monárquica, no por eso dejó de proscribirse la religión y derrocarse la monarquía, por causa de ser amorfa esa mayoría. El jefe, la aristocracia, el clero, el mundo de los salones, los que daban tono, los que dirigían los espíritus, habían sido si no ganados por las nuevas ideas, al menos muy quebrantados por ellas.

  Ahora bien, cuando, por haberlo perdido su elites, una sociedad pierde el sentido de lo que es, de lo que debiera defender, sus propias armas se le caen de las manos. Nadie se bate como es debido cuando no se está seguro de su derecho, o se está realmente demasiado solo  con su idea”.  Y si se combate en esas condiciones ya no es para vencer, es a la desesperada, para defenderse tratando de vender lo más caro posible su piel.

  En otras palabras, si no se ha hecho un determinado trabajo en los espíritus con el fin de ayudar, sostener, prolongar  el combate de las armas, es imposible un éxito pleno, suficiente y duradero. Se acaba perdiendo a las doce y cinco el poder que se había conquistado a las doce en punto. Porque solo le sostiene la fuerza bruta, y así es tan moralmente como psicológicamente imposible a un Poder sostenerse largo tiempo y solamente de esta forma. La misma Revolución, que por principio no tiene ningún escrúpulo en emplear el terror, sabe muy bien que este no puede ser un procedimiento normal de gobierno. Por ellos moviliza todos sus medios de formación para atraerse en su provecho al conjunto de las almas.

  Pero no se puede negar que el reclutamiento es más fácil para una acción violenta. Porque las energías están siempre puestas tan pronto como las pasiones hallan alimento en lo que se les ofrece. Mientras que para trabajar, estudiar, actuar en el silencio y la paciencia, humildemente, penosamente, el número de voluntarios es irrisorio.

  Son innumerables los casos de aquellos que han estado y estarían todavía prestos a dejarse matar por la patria en combates heroicos, pero no que llegan a mover un dedo para defenderla un poco cada día en el plano cívico contra las fuerzas internas de la disgregación.

Lo que le hacía decir a Bonald que “la firmeza que proviene de los principios es más firme que la que proviene del temperamento y del carácter”

JEAN OUSSET – “La Acción” Ed. Del Cruzamente Bs. As. 1979 Pags. 183,184 y 185.


Nacionalismo Católico San Juan Bautista

lunes, 26 de agosto de 2013

El Crimen del Aborto - "Réplica a Mariana Carbajal (Página /12)" - Por Juan Carlos Monedero (h)

A propósito de su artículo “Imágenes de un derecho”,
 donde justifica el aborto en el marco de una muestra en el Palais de Glace 

 http://www.pagina12.com.ar/diario/sociedad/3-226476-2013-08-11.html

“Poder abortar en mi casa, con pastillas,
me hizo sentir totalmente dueña de mí misma.
Una sensación de libertad muy similar
a la que viví cuando decidí ser madre”.

Por Juan Carlos Monedero (h)
 
  Da la casualidad de que las ideas no se sostienen por sí mismas en el aire, ni por sí mismas se difunden: son como flechas y balas que a nadie lastimarían si no hubiese quien las disparase. Es por eso que tanto esta justificación ideológica del aborto  –en manos de Mariana Carbajal, periodista de Página/12– como su correspondiente réplica, cobran un carácter personal. Necesariamente personal: se está metiendo con el más indefenso.

  Se está metiendo con el niño por nacer. Esa criatura frágil –pequeña pero maravillosa– que pretenden borrar. Símbolo de toda pureza, página en blanco de la existencia, pura posibilidad, sólo promesa: hoy estás en peligro de extinción.

  Este peligro no tiene relación con enfermedad alguna. No se trata de una peste o un virus. Es algo mucho peor: el egoísmo de tu propia madre. Un egoísmo que luego se disfraza de razones; que se cubre de eufemismos, que se presenta como arte cuando no es sino una triste parodia del mismo, tal como está ocurriendo en estos momentos en la muestra del Palais de Glace. Un egoísmo que encuentra en el ropaje ideológico feminista su justificación teórica.

  Contra eso, ¿qué antídoto podríamos ofrecer sino el antídoto del amor? Una madre que ama no mata a su hijo. Una madre que ama no se elige a sí misma primero. Una madre que ama no racionaliza la vida que lleva en su vientre. Ama y punto. Y ese amor la lleva, si se deja llevar por la mano del Buen Dios, a consecuencias hermosas y difíciles. ¿Y qué es lo heroico, si no es la unión de lo hermoso y lo difícil?

  Ser madre puede convertirse, hoy en día, en un acto de heroísmo.

  Para afirmar este heroísmo –tanto para ellas como para nosotros mismos– escribimos estas líneas. Queremos apoyar pública, clara y firmemente a todas las mujeres que en cualquier circunstancia llevan adelante, con valentía y audacia, su embarazo. Un apoyo que no debe agotarse en lo retórico sino traducirse en actos concretos.

  Contrario a lo que suele pensarse, los grandes amores exigen grandes repudios. Todo el que ama, repele lo que contraría su amor. Por eso, a la par de manifestar nuestra admiración, apoyo y respeto por las madres que llevan adelante su embarazo, repudiamos enérgicamente todo egoísmo que –bajo cualquier pretexto– pretenda la aniquilación del niño por nacer. Con el mismo énfasis con que afirmamos y queremos lo heroico para las mujeres, deploramos a quienes ofrecen la cobarde salida del aborto.

  La Madre Teresa ha dicho: Si el aborto no está mal, nada está mal. ¡Tenía razón esta santa mujer! ¿Qué código puede quedar en pie si levantamos nuestro puño contra el niño por nacer? ¿Qué ley merece ser respetada si violamos de manera infame ese «santuario» de la vida: el vientre materno?


El artículo de Mariana Carbajal

  Como hemos dicho, hace unas dos semanas el suelto de Mariana Carbajal difundió la noticia de esta muestra en el Palais de Glace, eufemísticamente vinculada al arte. Digamos por lo pronto que se trata de un falso arte: aquí no hay técnica, no hay belleza, no hay nada que maraville la inteligencia ni nada que deleite la sensibilidad en la belleza. Estamos, lisa y llanamente, ante la promoción de un homicidio; la puesta en escena de una impostura. Han orquestado un sistema, una maquinaria de reblandecimiento mental. Lo prueba las transcripciones de Carbajal, muestrario de conciencias anestesiadas:

“Nunca sentí que mataba a un bebé, más bien, fue un gesto de independencia”.

“Yo cuando me hacía el aborto era porque yo me quería sacar eso…”.

“Nunca me arrepentí”.


  Se está justificando un homicidio agravado por el vínculo. Ese vínculo es la maternidad y ese homicidio es el aborto. Justificación disfrazada con palabras elegantes, vistosos argumentos pero que –por la Gracia de Dios– no ha llegado a confundirnos.

  Mariana Carbajal habla de interrupción del embarazo. “El aborto interrumpe”, dice. ¡Falso! El aborto no interrumpe, el aborto destruye. Lo que se interrumpe puede volver a recomenzar. Cuando se interrumpe algo, queda suspendido pero con la posibilidad de continuar más adelante. Nada de esto pasa en el aborto: la vida que destruimos no es recuperable. No hay vuelta de hoja. Sin embargo, verán cómo se repite esta palabrita en su artículo.

  Mariana Carbajal habla de derechos: “el derecho al aborto”. ¿Cómo puede ser un derecho acabar con la vida de tu propio hijo, única e irrepetible? Por eso es que no se trata de limitarlo o extenderlo: se trata de que el aborto no es un derecho. En ningún sentido.

  Mariana Carbajal habla de libertad: “La primera foto que llama la atención es la de una espalda desnuda con la palabra ‘libertad’”, nos dice. La desdichada Camila Sánchez, coordinadora de este “taller”, cree poder engañarnos –y engañarse– diciendo: “Elegí esa palabra porque quería reafirmar que una tiene que ser libre para poder ser dueña de decidir sobre su cuerpo”.

  Enmudezcamos a esta mujer: ¿Tu cuerpo? ¿No te das cuenta que no es tuyo? ¿Y no te das cuenta, Camila, de que –aunque fuese tuyo, que no lo es– tampoco tendrías derecho a hacer lo que quieras? Si fuese así, tendrías derecho a suicidarte. Pero si no tenés derecho a eliminar tu propia vida, ¿cómo vas a tener derecho a eliminar la de tu hijo? ¿No te das cuenta, Camila, que tenés una concepción capitalista del cuerpo? ¿Cómo no advertís que tu planteo no es otra cosa que la cobertura del egoísmo? ¿Y cómo puede hacernos libres el egoísmo, que nos vuelve ciegos para con los demás? ¿Cómo seremos libres si no amamos ni siquiera a ese pequeño ser –hueso de mis huesos, carne de mi carne–, independientemente de cómo haya venido a la existencia? ¿Se puede ser libre, estando ciego por el odio?

  Mariana Carbajal habla de 12 semanas. “Hasta las doce semanas, el aborto es una alternativa”, nos quieren hacer creer. ¿Cómo una cosa puede ser una alternativa y, al minuto siguiente, un asesinato? 12 semanas son 3 meses. 3 meses son 90 días. ¿Lleva durante 90 días la mujer algo distinto, acaso, a lo que lleva 60 segundos después?

  Mariana Carbajal habla de aborto quirúrgico, de medicamentos, de médicos, de pastillas, de servicios de salud, de clínicas, de hospitales, de guardias de hospital, etc. Todas palabras vinculadas a la ciencia médica. Pero cuidado: su utilización pretende hacernos creer que cuando hablamos de aborto, hablamos de una práctica relacionada con la salud o con la enfermedad. Totalmente falso: ni el embarazo ni el niño por nacer son una enfermedad. ¿Cómo pueden correr las palabras terapia o cirugía, cuando hay una persona en juego? Estamos hablando de vida, ¡no de un virus!

  Digámoslo con todas las letras: el aborto NO ES una práctica médica. El aborto es una práctica que realizan algunos médicos. Y no todos. Lo cual es muy distinto. ¿Y qué médicos la realizan? Aquellos que violan su juramento. Como los desdichados Germán Cardoso y Gabriela Lucchetti –cirujano y médica respectivamente–, quienes se prestaron para el circo del aborto en el artículo de Página/12. El médico está para proteger la vida, no para destruirla.

  El colmo del engaño de Mariana Carbajal está hacia el final de su artículo. Es ahí donde presenta su afirmación más tramposa y, por lo mismo, más repugnante. Una de estas desdichadas mujeres presta su voz para que Babel hable en ella. Y entonces Babel vomita lo que sigue:

“Supe que nuevamente estaba embarazada, el día siguiente a que mi hija cumpliera 10 años. Yo tenía en aquel momento 33 años y dos hijos. Poder abortar en mi casa, con pastillas, me hizo sentir totalmente dueña de mí misma. Una sensación de libertad muy similar a la que viví cuando decidí ser madre”.

  Este es, exactamente, el núcleo del error. Pretenden hacernos creer que abortar es una decisión equivalente a continuar el embarazo. Pretenden hacernos creer que ser madre de un hijo vivo es lo mismo que ser madre de un hijo muerto. ¡Pretenden igualar lo desigual, el amor con el odio, el sacrificio con el egoísmo! Apenas puede concebirse semejante violencia mental sin que nuestras entrañas mismas se vean conmovidas.

  A todas estas mentiras y falsos argumentos –y a las que pudiesen venir– opongámosle la palabra. La palabra veraz, una palabra que –si la embebemos en el cántaro de la Verdad– se convertirá en luz. Tal palabra, capaz de irradiar, es vida: vida de la inteligencia y vida del espíritu. La palabra del engaño –por el contrario– sólo nos lleva a la putrefacción y a la muerte.

  Si callamos, pecaremos por cobardía: el silencio es contra el Verbo, decía el Padre Julio Meinvielle. No subestimemos el poder de la palabra ni la capacidad de afirmar: aunque sea una afirmación en soledad, un grito sin eco, cada verdad que afirmemos hace retroceder al reino de la mentira. La palabra veraz es como un hechizo. Es un conjuro. Y cuando el hombre la afirma, los demonios huyen. Es la hora de la palabra y es la hora de la Verdad.

  No es hombre quien no ama la verdad. Y amar la verdad es amarla sobre todas las cosas, porque sabemos que la verdad es Dios mismo.

  Volvamos entonces a nuestras ocupaciones con esa divisa: afirmar la Verdad. La verdad sobre la vida, el amor, el niño por nacer, el aborto. Afirmar estas verdades para que las mentiras retrocedan. Y así, respirar el aire puro y limpio que nos da esa libertad en la verdad, propia de los hijos de Dios. Que Nuestra Santa Madre, que cobijó en su seno al Niño Dios, nos acompañe en esta empresa.


Lunes 26 de agosto de 2013

Nacionalismo Católico San Juan Bautista


domingo, 25 de agosto de 2013

viernes, 23 de agosto de 2013

¿Qué es lo que falta en el Tercer Secreto de Fátima? - Por el P. Paul Kramer

 Nota de NCSJB: Estimados amigos lectores, la intención de publicar este artículo es la de poner un poco de coherencia a las situaciones que estamos viviendo en el mundo y la Iglesia. Ante quienes pretenden buscar de forma escandalosa una hermenéutica de la continuidad omitiendo maliciosamente las rupturas, nos parece preciso tomarse unos minutos y leer con atención a este lúcido sacerdote, estudioso del tema de Fátima y sacar conclusiones a la luz de la razón y de las verdades eternas e inmutables enseñadas dogmáticamente por la Iglesia.
Tengamos en cuenta que este artículo se escribió antes de la renuncia de S.S. Benedicto XVI.

 El 2 de septiembre de 1952, el Padre Joseph Schweigl fue a Coimbra para hablar con Sor Lucía. Fue enviado por el Papa Pio XII. Al regresar a Roma, como vivía en el Russicum, contó a sus colegas del Russicum que el Tercer Secreto consta de dos partes. Una de ellas dice respecto al Papa y, como sabemos, esa parte del Tercer Secreto sobre el Papa fue revelada el 26 de junio del 2000. El Padre Schweigl afirmó que hay otra parte del Tercer Secreto, pero que él no podía divulgar el contenido. Pero añadió: lógicamente, es el texto que sigue al “etc.” cuando Sor Lucía escribió en su Cuarta Memoria: “En Portugal se conservará siempre el dogma de la Fe, etc.”

  Después tenemos la declaración hecha por Cardenal Ratzinger. El Cardenal Ratzinger dio una entrevista que fue publicada en noviembre de 1984, que contenía un comentario muy revelador, hecho a Vittorio Messori, el entrevistador. Porque dijo que el Tercer Secreto se refiere a los “peligros que amenazan la fe y la vida del cristiano, y por lo tanto (la vida) del mundo”. Ahora, en la parte del Secreto que fue revelada el 26 de junio del 2000, no hay nada que se refiere a los peligros para la Fe.

  Podemos recordar que el entonces Obispo de Leiria-Fátima, Mons. José Cosme do Amaral, hizo una declaración, creo que en 1984, en la Universidad Técnica de Viena, según la cual el Tercer Secreto de Fátima se refiere al problema de la pérdida de Fe. Y se refiere a la pérdida de Fe en continentes enteros.

Fátima y las Sagradas Escrituras
  Esto es muy revelador, cuando lo ligamos a las declaraciones del Cardenal Ratzinger. …Al referirse a las Sagradas Escrituras, especificó los textos esjatológicos de las Sagradas Escrituras cuando usó aquella expresión italiana i novissimi [“los novísimos”]. Hubo quien intentase argumentar, bastante poco sinceramente, que cuando hablamos de las “últimas cosas” estamos hablando de la muerte, juicio, Cielo e infierno – los cuatro novísimos. Pero esto no puede ser aquello que el Cardenal Ratzinger se estaba a referir; no podía ser lo que Nuestra Señora dijo. Si queremos aprender sobre los cuatro novísimos, basta consultar el catecismo; está allá todo bien explicado. Ahora, Nuestra Señora no descendió del Cielo para darnos una simple lección del catecismo.

  Cuando el Cardenal habló de los novísimos, se retería a lo que el profeta Daniel dijo que sucedería en el fin. Se refería al fin de los tiempos – a las últimas cosas, o, como se diría en griego, “eschata”. Las cosas esjatológicas, los textos esjatológicos de las Sagradas Escrituras. Esto es el Tercer Secreto, y aquí volvemos una vez más a la pregunta sobre la pérdida de la Fe.

  San Pablo, en la Segunda Epístola a los Tesalonicenses, habla de la Gran Apostasía. Y la gran Apostasía debe tener lugar antes del aparecimiento del hijo de la perdición, el hombre del pecado. En una sola palabra, el Anticristo. Nos dice San Pablo en ese texto que el Misterio de la Iniquidad ya está actuando en medio de nosotros. Y si estudiamos cuidadosamente la historia mundial, y específicamente la historia de la Iglesia, podemos seguir de siglo a siglo el desarrollo continuo del Misterio de la Iniquidad.

Los acontecimientos actuales a la luz de las Sagradas Escrituras y de las profecías católicas
  Hoy voy a hablar del contenido del Tercer Secreto y voy a evaluarlo. Voy a mostrar los paralelos que vemos en las profecías católicas, en las apariciones marianas aprobadas, en los mensajes de Nuestra Señora, en las Sagradas Escrituras, en los textos escatológicos de las Sagradas Escrituras. Voy también a observar desarrollos geopolíticos contemporáneos que nos sirven de señales de los tiempos, indicados en los mensajes proféticos y en las Sagradas Escrituras. De esto sabremos cómo estamos cerca de la realización de estos acontecimientos, predichos en las Sagradas Escrituras y en las apariciones marianas.

  Hace algunos años, el Cardenal Ratzinger dijo a Howard Dee, que en ese entonces era Embajador de las Filipinas a la Santa Sede, que el Secreto de Fátima corresponde a aquello que Nuestra Señora reveló en Su Mensaje de Akita, en Japón. Allí, Nuestra Señora anunció un gran castigo que será peor que el Diluvio, la gran inundación de que se habla en el Libro de Génesis.

  He aquí una cosa que sería verdaderamente sensacional: un castigo que es peor que el Diluvio. Y si consultamos otros mensajes y textos proféticos, podemos enumerar específicamente algunas de las cosas que tendrán lugar en este gran castigo, esta gran tribulación profetizada en las Sagradas Escrituras y a través de los tiempos por los Santos y en los mensajes de las revelaciones hechas por Nuestra Señora en Sus apariciones aprobadas.

La credibilidad del Cardenal Bertone
  Es suficiente decir que, cuando el Cardenal Bertone nos dice que no hay parte ninguna del Tercer Secreto que no ha sido revelada, debemos considerar, por un momento, la credibilidad o su falta – la falta de credibilidad – del Cardenal Bertone. Él hizo una afirmación, el 26 de junio de 2000, diciendo que, con la revelación del Secreto, se cierra una página de historia, marcada por la trágica voluntad humana de poder y de iniquidad. Si una tal declaración no fuese patéticamente falsa, yo le llamaría cómica – no acusaría un Cardenal de la Iglesia Romana de ser comediante, porque tal no esperaría de su dignidad de príncipe de la Iglesia – pero diría que tales comentarios serían mucho más apropiadas para un programa televisivo de entretenimiento a una hora tardía de la noche de que para una conferencia de prensa del Vaticano, donde se espera que traten con seriedad de asuntos como el Secreto de Fátima.

  Hay aquí definitivamente, un problema de credibilidad. Porque si fuese verdad lo que el Cardenal Bertone dijo sobre el Tercer Secreto, esto significaría que el Cardenal Ratzinger no estaba diciendo la verdad cuando habló de los textos escatológicos de las Sagradas Escrituras, de los Novissimi. Los peligros para la Fe de que habla el Tercer Secreto, como dijo el Cardenal Ratzinger, y la pérdida de la Fe que se refirió el Obispo José Cosme do Amaral, no se encuentran, como podemos ver, en la parte del Secreto que fue revelada el 26 de junio de 2000. Sobre el portavoz del Cardenal Bertone, Giuseppe De Carli, creo que lo más que podemos decir caritativamente sobre sus manifestaciones es que, si no estaba mintiendo deliberadamente, estaba engañado y engañaba los otros.

  Porque si De Carli dijo la verdad, si el Cardenal Bertone dijo la verdad, entonces ¿diríamos que el hombre enviado personalmente por el Papa Pio XII para entrevistar a Sor Lucía sobre el Tercer Secreto estaba inventando cosas? ¿El Padre Joseph Schweigl, emisario personal del Pio XII, estaría mintiendo y fabricando, y habría fabricado la historia de que el Tercer Secreto está dividido en dos partes? Una parte que se refiere al Papa y la otra a las palabras que siguen la frase “en Portugal se conservará siempre el dogma de la Fe etc.” ¿Quién está mintiendo? ¿Quién está diciendo la verdad? Me parece evidente que el Cardenal Ratzinger no estaba diciendo fantasías. Que el Padre Joseph Schweigl no estaba inventando. Que el Papa Juan Pablo II no inventó cosas cuando dijo en Fulda que en el Tercer Secreto se revela que los océanos inundarán continentes enteros y millones de personas morirán de un instante al otro.

  Ahora, hay quien niegue que el Papa haya hecho tal afirmación; pero yo, que por casualidad me encontraba en Fulda, donde viví algún tiempo alrededor de los años 80, sé que, cuando el Papa dirigió la palabra a unos peregrinos alemanes en la cripta de la catedral de Fulda, respondió a una pregunta que le había hecho sobre el Tercer Secreto. Y una de las razones para él mencionar que no fuese a revelar el Tercer Secreto era porque, como dijo, porque “eso animaría los Comunistas a tomar ciertas medidas”. Entonces hay alguna cosa en el Tercer Secreto que podría, por lo menos, dar la apariencia, la impresión de que habría algo que daría a los Comunistas razones para tomar ciertas medidas.

  Un Padre alemán, el Padre Bonifacio, escribió la transcripción del comentario del Papa sobre el Tercer Secreto, y una periodista publicó su propia transcripción en una publicación alemana. Y yo leí tanto el texto publicado como el manuscrito del Padre Bonifacio, que me había sido entregado cuando estuve en Fulda. Y había una concordancia total y completa entre ambas las versiones. Con toda certeza ni el Padre Bonifacio ni la periodista alemana estaba inventando las palabras que pusieron en la boca del Papa Juan Pablo II.

  Si el Cardenal Bertone está diciendo la verdad, entonces todas estas personas mintieron: el Papa Juan Pablo II, el Cardenal Ratzinger y el Padre Schweigl. Me parece mucho más creíble que haya un solo hombre mintiendo, y más no digo.

  Definitivamente, hay una parte del Secreto que no fue revelada. Y no hay muchas personas que creen en lo que el Cardenal Bertone ha dicho, que el Secreto ya fue enteramente publicado y no resta nada más…

El Vaticano bajo ocupación masónica
  El Tercer Secreto de Fátima fue resumido muy bien por Malachi Martin. El fallecido Malachi Martin trabajó en el Vaticano. Estudió en la Biblicum. Era un hombre de gran cultura. Escribió obras de ficción, pero no sólo de ficción; algunas de sus obras no son de ficción. Los Jesuitas por ejemplo. Escribió un libro con el título sorprendente de El ocaso y la caída de la Iglesia Romana. Aquí estamos ya a entrar en algo perteneciente al Tercer Secreto – no que la Iglesia será total y completamente derrotada, pero está profetizado en las Sagradas Escrituras, en el Libro de las Lamentaciones, donde se lee que “no creían los reyes de la tierra, ni los habitantes todos del mundo que el enemigo y adversario entrase por las puertas de Jerusalén”. (Lam. 4:12) Este texto, desafortunadamente, ya está cumpliéndose en nuestros tiempos. Y en el Tercer Secreto veremos la culminación de este Misterio de la Iniquidad.

  El fallecido Monseñor Mario Marini trabajó cerca de cuarenta años en el Vaticano antes de morir, hace casi un año; fue en mayo del año pasado. Era mi amigo personal; lo conocía durante 35 años. En 1996, Monseñor Marini me dijo, cuando visité Roma, y hablamos de la Curia Romana, e hizo este gesto: Nuestras manos están atadas; no podemos hacer nada, porque los masones ocupan los lugares-clave. La última vez que lo vi, antes de morir en octubre de 2008, Monseñor Marini me dijo: “Estamos bajo una ocupación masónica”.


¡El Dogma es negado!
  Tal vez esto explique por qué el dogma es negado. Tenemos el texto del Syllabus de los Errores del Papa Pio IX, que es una condenación solemne – solemne y definitiva. Vean el párrafo número 6; está de acuerdo con los criterios indicados en el código de Derecho Canónico de 1983 para una pronuncia infalible, que no es tan solemne como una definición dogmática. Pero es suficientemente solemne y definitiva para tener la nota teológica de la infalibilidad. Y vemos allá la condenación de la doctrina de la libertad religiosa casi palabra por palabra, casi exactamente de la manera como esa doctrina es presentada como siendo verdadera en el texto del Concilio Vaticano II. Aquí tenemos una inversión doctrinal, pero oímos tantas veces, una y otra vez, que no hay nada en el Concilio Vaticano II que contradiga el dogma, que no tenemos allá nada que contradiga la doctrina de la Fe, pero que debe ser interpretado según la Tradición.

  Esto es como agarrar las 95 tesis de Martin Lutero y decir: Aquí no hay herejía, pero tenemos que interpretarlas según la Tradición. Esta afirmación es absurda. No voy a profundizar mucho este asunto, porque ya me referí a él en mi libro El Suicidio de alterar la Fe en la Liturgia, en que expliqué toda la historia de la Iglesia y que la Tradición de la Iglesia y las Sagradas Escrituras son completamente incompatibles con las doctrinas de la libertad religiosa y del ecumenismo, tal como fueron presentadas en el Concilio Vaticano II. Y así tenemos tanto la Tradición como las Sagradas Escrituras. Tenemos la condenación más firme del ecumenismo, hecha por el Papa Pio XI en su Encíclica Mortalium Animos. Dice allí que el error del ecumenismo es tan grande que destruiría la Iglesia hasta sus propios fundamentos. Pero desde el Concilio Vaticano II nos dicen que la Iglesia tiene un compromiso irrevocable con el ecumenismo, por el bien de la unidad. Esta es, en efecto, la desorientación diabólica que se refiere el Tercer Secreto de Fátima.

Desorientación diabólica a todos los niveles
  Sor Lucía se refirió a la desorientación diabólica en los niveles más altos de la jerarquía de nuestra Iglesia. Miramos a la Encíclica del Juan Pablo II Ut Unum Sint, y vemos que la desorientación estaba al más alto nivel de todos. La desorientación se había instalada en la mente del Vicario de Cristo en la tierra, el Papa Juan Pablo II. Fue él quien declaró que la Iglesia tiene un compromiso irrevocable con el ecumenismo. El problema es que el ecumenismo es la mayor amenaza para la Iglesia. El ecumenismo fue criado por los mayores y más mortales enemigos de la Iglesia con el fin de destruir la Iglesia. El ecumenismo es el mayor obstáculo a la unidad, pero a pesar de esto nos dicen que debemos promover el ecumenismo por el bien de la unidad.

Los fundamentos divinos de la unidad
  Para comprender cuan absurda es la idea de que el ecumenismo promueve la unidad, basta considerar cuales son los lazos de la comunión. ¿En qué consiste la unidad? Hay tres lazos de unidad; el lazo de la Fe, el lazo de los Sacramentos, y el lazo de la Gobernación Eclesiástica. En la formula de San Pablo, él afirma: “Un solo Señor, una sola Fe, un solo Bautismo”. (Efesios 4:5)

  Hay una sola Fe, la Fe católica, fuera de la cual no hay salvación. O, como dijo el Concilio Vaticano I, fuera de esta Fe no hay salvación. Hay una sola religión que es de institución divina – y que es la religión católica. Ninguna otra religión del mundo es de institución divina. Por eso es que no hay salvación fuera de la Fe católica; porque la Fe católica nace de la Divinidad.

La gracia es necesaria para la salvación eterna
  Las doctrinas meramente humanas no pueden darnos la salvación. No tienen el poder de conferir la gracia. Es por la Fe y por los Sacramentos, por el poder sobrenatural de Dios a través de la Fe, y por la gracia que recibimos de Dios Todo-poderoso y de los Sacramentos, que alcanzamos la salvación. Por eso no puede haber comunión entre la Iglesia y cualquier otra religión. Por lo tanto, hay el lazo de la Fe, el lazo de los Sacramentos y el lazo de la Gobernación Eclesiástica. Donde hay estos tres lazos de comunión, hay unidad.


La “unidad” masónica
  Como el Papa Juan Pablo II mismo declaró en Ut Unum Sint, el ecumenismo tuvo su origen en las Iglesias de la Reforma, los protestantes.
Podemos mirar atrás y veremos que el ecumenismo, antes de haber invadido la Iglesia y antes de haber invadido las denominaciones protestantes, empezó por ser promovido por la Masonería. Es de origen judaico: la idea de la religión natural como vehículo de salvación para los Gentíos. Esto fue la enseñanza de los rabinos judaicos. Y el filósofo judío Mendelssohn – abuelo del compositor Felix Mendelssohn – escribió esto; hice la cita precisa del texto en mi libro El suicidio de alterar la Fe en la liturgia.

  Ahora ya podemos empezar a comprender de que trata el Tercer Secreto: de la Gran Apostasía y de la pérdida de la Fe, y de los respectivos orígenes. Porque la unidad que sería criada por el ecumenismo es la unidad deseada hace siglos por la Masonería.

  Es la Masonería que quiere establecer en el mundo una religión mundial con esta idea judío-protestante de la unidad. La idea de que todas las denominaciones cristianas pueden coexistir en paz y armonía es absolutamente incompatible con la Fe católica, la doctrina de la unidad, los lazos de la comunión. Es estricta, completa y lógicamente coherente con la noción absurda del Protestantismo de que puede haber comunión en la diversidad doctrinal.


La falsa religión mundial única, construida a partir del ecumenismo, es apostasía
¿Entonces qué unidad traerá el ecumenismo? No traerá la unidad en Cristo, antes aquello de que el Papa San Pio X nos avisó en su encíclica de 1910 Notre Charge Apostolique, en que nos alertaba sobre la religión mundial que se aproximaba. Esto es el gran peligro para la Fe y para la vida del cristiano de que hablaba el Cardenal Ratzinger. Esta es la Gran Apostasía de que habló el Obispo Cosme do Amaral, refiriéndose a la pérdida de la Fe. Esto es el contenido del Tercer Secreto que no fue revelado. El Obispo José Cosme do Amaral se quedó muy impresionado con esta gran tribulación espiritual, la mayor y la peor persecución de la Iglesia que jamás hubo y nunca habrá.

La gran tribulación viene pronto, dice el Tercer Secreto
  Era de esto que habló el Papa Pio XII, poco después de la Segunda Guerra Mundial, cuando dijo en uno de sus discursos: “La Humanidad tendrá en breve que soportar un tal sufrimiento como el mundo nunca vio antes”. La persecución que viene entonces, la tribulación que viene entonces será peor que el Diluvio, peor que las persecuciones del tiempo de los antiguos Romanos. Nuestra Señora habló específicamente de Rusia, pero para la mentalidad contemporánea, que ha sido alimentada con una comprensión muy superficial de las realidades geopolíticas, esto es difícil de comprender. ¿Cómo podrá desempeñar Rusia un papel tan horrendo, tan terrible en lo que está a punto de estallar en el mundo? Y no se equivoquen: ese tiempo ya está muy, muy cerca.

Tercera Guerra Mundial
  Para comprender cuan cerca estamos de una guerra mundial, una guerra entre Rusia y el Occidente, quiero señalar una cosa que se ve en la primera edición de La última batalla del diablo, tanto como en la nueva edición: se abre el libro y vemos las torres del World Trade Center ardiendo, poco antes de su hundimiento. La idea original para incluir esa fotografía en el libro era apenas para ilustrar lo que el Cardenal Bertone estaba diciendo sobre la conclusión de un período de la voluntad de poder y de iniquidad en el mundo – que esto era ridículo, era absurdo…

  …Si comprendemos quien estaba realmente por detrás de ese ataque, del ataque en Londres el 7 de julio de 2005, seremos entonces capaces de descifrar el mensaje del Presidente Dmitry Medvedev, cuando se refirió a los ataques recientes: los atentados con bombas hechos en el metropolitano de Moscú y los ataques siguientes en Rusia. Como dijo uno de los expertos del Gobierno ruso sobre terrorismo: “Eses ataques son un acto de guerra contra toda Rusia”. El Presidente Medvedev, en un discurso reciente, dijo que eses ataques habían sido organizados por un grupo islámico del norte del Cáucaso, que estaba ligado a la organización conocida por el nombre de Al-Qaeda.

  Si comprendemos el origen de la Al-Queda, comprenderemos que no estamos hablando sobre un grupo independiente de terroristas, antes sobre operaciones clandestinas de bandera falsa de un Estado contra otro. Y ahora podemos comenzar a comprender que estamos muy cerca de la próxima guerra mundial. Habrá una guerra mundial. ¿Y qué sería lo más asustador? Diré esto: sabemos por las profecías católicas que la próxima guerra será breve. Son las buenas noticias. Las malas son lo que vendrá después.

La profecía de 1854 de la Tercera Guerra Mundial
  En la profecía de Zacarías – un judío armenio que se convirtió a la Fe católica – publicada en 1854, hay un texto editado de la profecía de las revelaciones que había recibido de Dios. Un tal Padre Fattecelli compiló las profecías y las publicó en un libro que llamó Día de Ira: La mano de Dios sobre un Imperio. Ese imperio es descrito en sus dimensiones geográficas como ocupando el espacio equivalente a lo de la Unión Soviética y de China. Es este imperio que usará gran maña y engaños, como tuvimos en el período de la Détente, y los de glasnost y perestroika de Gorbachev, antes de la demolición programada de la Unión Soviética.

  Y entonces habrá la guerra que la profecía se refiere como “el combate de los fuertes contra los fuertes”. El imperio del norte – comprendiendo Rusia y China – haría guerra contra Norteamérica. Y este texto del Siglo XIX dice que dispararán sus mísiles contra Norteamérica y Norteamérica caerá y será conquistada y reducida a la esclavitud. La próxima frase es la más espantosa de todas. Será entonces lo que dice Zacarías en este texto publicado en 1854: “Y entonces el mundo entero caerá bajo el dominio del primogénito del Infierno”.

La Tercera Guerra Mundial en el Tercer Secreto
  La edición del 16 de enero de 1962 de la revista Look publicó una entrevista – una entrevista dada por David Ben-Gurion, Primer-ministro de Israel en ese entonces.

  Menciono esto porque hace cerca de veinte años, en un programa de radio, hablé de esta entrevista y la asociación B’nai Brith, la Liga Anti-Difamación, me acusaron de haber fabricado el texto. Ben-Gurion, decían ellos, nunca habían hecho tales declaraciones. Entonces dije al dueño de la estación de radio: “Bueno, si quiere saber la verdad de este asunto, lea la revista Look del 16 de enero de 1962”. No dije nada más, no era necesario decir nada más.

  Y cuando se publica esta cita, la Liga Anti-Difamación se presenta como una organización judaica y dice: Este sacerdote es anti-judaico, anti-semita; es por odio a los judíos que está diciendo esto. Lo que resta saber es que la Liga Anti-Difamación no es judaica. Pertenece a la logia Masónica B’nai Brith; es una asociación masónica. Tiene un nombre hebraico, Hijos de la Alianza, pero son tan judíos como los sacerdotes de Baal que fueron masacrados por el profeta Elías. El profeta Elías era judío, y no los sacerdotes paganos que mató. Menciono esto porque, a pesar del nombre aparentemente hebraico, la B’nai Brith es masónica.



  Es un asunto muy simple. Se escribieron libros haciendo la pregunta e intentando contestarla: ¿qué es un judío? Para mí, lo fundamental es que un judío es una persona que adora el Dios de los judíos. Un pagano es una persona que adora los dioses de los paganos. La B’nai Brith es masónica, es pagana, presta culto a los dioses de los paganos, adora dioses paganos, adora el dios que era adorado por los sacerdotes de Baal que fueron masacrados por el profeta Elías.

  La sede de la Unión Europea en Bruselas (Aquí). La UE está, día tras día, destruyendo los Estados-naciones de Europa para incluirlos en un super-Estado masónico.

  Según el Padre Kramer, esto hace parte de los planes para un Gobierno masónico mundial y una religión mundial.

Amar la justicia, detestar la iniquidad
  Cuando apunto el dedo a la Masonería, no es por odio a los judíos, sino por odio a la iniquidad. Como las Sagradas Escrituras dicen de Cristo: “amaste lo que está cierto y detestaste la iniquidad”. (Salmo 44:8) Es por odio a la iniquidad diabólica del culto de los demonios, de los falsos dioses de los paganos.

  Esto es algo que es, verdaderamente, digno de ser detestado. La Masonería es una institución diabólica detestable, apenas merece ser detestada, enfrentada y destruida. El Papa León XIII dijo que la Masonería tenía que ser derrotada, que no es una institución con que pudiésemos procurar una amistad ecuménica. Es una organización que debe ser arrancada y barrida de la faz de la tierra. Y la mano de Dios barrerá la Masonería de la faz de la tierra en el Gran Castigo. Esto para que en el tiempo del triunfo del Inmaculado Corazón de María, ya no exista la institución diabólica de la Masonería.

La visión de David Ben-Gurion de la victoria masónica
  Y así, el texto de esa entrevista de David Ben-Gurion muestra que no estaba hablando como portavoz del pueblo judío, o de la religión judaica, o de la nación de Israel, antes como portavoz de la Masonería, al decir en 1962 cómo el mundo fuese a cambiar en cerca de veinte y cinco años. Es muy interesante notar que coloca su contexto al fin de la Guerra Fría, cuando la Guerra Fría terminase. Esto es muy interesante.

  Podemos ver que ya en aquel entonces había planes para acabar con la Guerra Fría de manera como acabó. Efectivamente, 25 años más tarde, en 1987 – exactamente 25 años más tarde – hubo aquel discurso bien conocido del Presidente Gorbachev al Partido Comunista, en que dijo: Señores camaradas, no sean alarmados con toda esta conversación de perestroika, glasnost y de democracia que vendrán en la Unión Soviética”. Cuatro años más tarde, llegó esta democracia. Gorbachev dijo al Partido Comunista: no tengan miedo de esto, no se alarmen con esto. Dijo esto en 1987.

Sólo cosmético
  Dijo esto era sólo cosmético, que estos cambios serían apenas cosméticos. Así se haría con que los americanos fuesen a dormir. En 1984, Anatoli Golitsyn publicó un libro, The Perestroika Deception, en que preveía la restructuración de la Unión Soviética que Gorbachev hizo, y que llevó la Unión Soviética a transformarse en la Federación Rusa y en la Comunidad de Estados Independientes.

Un Gobierno global
  En el Club de Roma, fundado con el dinero de David Rockefeller, los globalistas trabajaron juntos por la institución que se llamaron “gobernananza global” – aquello que David Rockefeller llama “un solo mundo”. Dice en su autobiografía que está trabajando para un gobierno mundial. Alrededor de 1973, puede leerse en sus papeles que, después del fin de la Guerra Fría, es necesario tener alguna cosa que asuste todos los pueblos del mundo. Habrá necesidad de un miedo unánime que se pueda usar para imponer un gobierno mundial a los pueblos del mundo, y que esto será lo que se ha llamado calentamiento global, cambio climático.

Leyes e impuestos aplastantes
  Así, el diciembre pasado, en la Conferencia de Copenhague, se habló de la imposición a la escala global de impuestos sobre las emisiones de carbono. Una pesadísima carga de impuestos que robarían especialmente a las clases obreros, a las clases pobres el dinero que necesitan para sobrevivir, para comprar comida y proporcionar sus necesidades básicas. Todo esto les sería tomado a través de impuestos. Y por otro lado, la política de usar cosas como créditos de carbono para desindustrializar el mundo, disminuir la producción. Lo que van a crear así son carestías artificiales, para después decirnos que el problema es que hay demasiadas personas. En realidad, no hay un exceso de población, el mundo no está sobre-poblado; ellos están creando artificialmente, por su voluntad, las crisis económicas…

Crisis financiera global
  Nos dicen que estaban planeando una crisis económica mundial,después importarían al mundo un banco central global; habría apenas un banco central para todo el mundo.

...Tal como Gorbachev previó en 1987 el fin de la Guerra Fría y la democracia inminente en la Unión Soviética, David Ben-Gurion, ya Primer Ministro de Israel en enero de 1962, habló de los cambios que sucederán después de la terminación de la Guerra Fría. Y dijo que América ya se habría transformado entonces en un Estado social con una economía planificada. Esto es una expresión eufemística para describir aquello que, en una sola palabra, se llama socialismo.

¿Los Estados Unidos Socialistas?
  ¿Estarán ahora los Estados Unidos a tornarse socialistas? Así parece, con las políticas siendo instituidas por el Presidente Obama…

  Estamos ahora en una dictadura muy poco democrática – hasta podríamos llamarle burocracia – como la dictadura del Directorio de la Revolución Francesa, impuesta, a partir de Bruselas, a todos los Estados miembros de la Unión Europea, y que realizaría las previsiones de David Ben-Gurion.

  Gorbachev llamó la Unión Europea el nuevo Soviet Europeo, y está descrita muy bien por Christopher Story en su libro The European Union Collective: Enemy of Its Member States. Entre las instituciones de la UE encontramos la institución de impuestos, del tipo de impuestos que fueron recomendados en la Conferencia de Copenhague. Serían supuestamente a causa de las alteraciones climáticas. No fue por casualidad que anunciaron esto en la misma Conferencia en que anunciaron la necesidad de una gobernananza global. Y la Conferencia se preocupó más con la creación de una estructura institucional para una gobernación global – que es decir un Gobierno mundial; y el asunto de las alteraciones climáticas era apenas una disculpa para dar la idea de que esto era necesario. Y dicen que la gran solución no es imposición de impuestos y reducción de las emisiones de carbono, sino una reducción drástica de la población.

La Basílica de San Pedro, en la Ciudad del Vaticano, en tinieblas
El Papa Benedicto XVI reveló, el 11 de mayo de 2010, que el escándalo de la pedofilia está anunciado en el Tercer Secreto. Señaló él también que, en un futuro próximo, se predice que la Iglesia católica sufrirá una especie de Pasión, aparentemente como la Pasión de Jesucristo.

  Europa se hizo exactamente lo que David Ben-Gurion predijo que sucedería siguiendo el fin de la Guerra Fría. Cuando la Guerra Fría acabase, se vería los Estados Unidos hacerse socialistas, se vería Europa hacerse un estado federal unido. Es una realidad, sucedió. Y el después dijo que la Unión Soviética entonces se habría transformado en un estado federal eurasiático. ¿Cuántas personas podrían haber soñado que un día la Unión Soviética se transformaría instantáneamente en una Comunidad, en una unión federal de estados independientes? Ben-Gurion lo previó en 1962.

  ¿Y qué sucederá cuando los Estados Unidos se hacen socialistas, cuando Europa se hace un estado federal, cuando la Unión Soviética se hace un estado federal eurasiático? Todo esto sucedió. ¿Pero qué será la próxima cosa a suceder? Ben-Gurion dijo que habrá una federación mundial de continentes. Y el Gobierno mundial. Es el Gobierno mundial que ha sido abiertamente promovido por la Masonería desde la década de 1730. Son conocidos sus planes para establecer en el mundo un “Nuevo Orden Mundial”, la republica masónica mundial. Era de esto que Ben-Gurion estaba hablando, cuando dijo que habría una federación mundial de continentes, y su sede sería el Supremo Tribunal de la Humanidad, que juzgaría todas las naciones sin apelación. Y sería ubicado en Jerusalén. Y después va aún más lejos; liga esta idea, no al secularismo – no estamos hablando de algo judaico o de Sionismo secular, no referimos aquí a una doctrina política. Él lo conecta a un sistema de creencia, y dice una blasfemia, que será el cumplimiento de lo que fue predicho por el profeta Isaías.

Blasfemia
  Es blasfemia porque el profeta Isaías era un profeta judaico, no era un masón. La religión de Ben-Gurion, como la del masón, fue descrita – si me recuerdo correctamente – en el séptimo capítulo del libro del Profeta Ezequiel. Cuando Dios mostró al profeta Ezequiel la visión de la abominación, los ancianos de Israel prestaban culto al sol naciente. Esta adoración es el culto solar pagano de la Masonería, para quien el sol es la representación de la divinidad pagana adorada por los antiguos Cananeos; el culto de Baal, que era el archienemigo de Dios Todopoderoso y de los profetas judíos.

  Es esto que San Juan dice en Apocalipsis 2:9: “…eres blasfemado de los que se llaman judíos, y no lo son, antes bien son una sinagoga de satanás”.

Un masón católico o un masón judío no existen
  Claro que ellos no son judíos. No puede haber tal cosa como un masón judío, ni un masón católico. Es una contradicción. Como cristianos, nosotros adoramos a Dios que es el Padre de Nuestro Señor Jesucristo – Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo. Los judíos adoran el Dios de los patriarcas y de los profetas; el Dios de Abrahán, Isaac y Jacob; el Dios de Moisés; el Dios de los profetas. El Dios del Antiguo y del Nuevo Testamentos es el único y mismo Dios. Por lo tanto, si una persona es cristiana o si es judía, se define como cristiana o judía consonante al modo como adora ese Dios. Pero si una persona es masón, entonces adora los dioses demoniacos de la Masonería y no se puede llamarle ni cristiana ni judía, porque no adora el Dios de los cristianos y de los judíos. Esto es el misterio de la iniquidad revelado en las Sagradas Escrituras.

El proyectado Nuevo Orden Mundial
  El Presidente George Bush el mayor dijo en 1989 que el Nuevo Orden Mundial sería una realidad dentro de once años, apuntando específicamente al año 2000. La nueva era fue inaugurada con celebraciones pomposas en este año; pero lo que realmente inició el camino al Nuevo Orden Mundial – la república masónica universal – fue el ataque del 11 de septiembre de 2001. No tengo tiempo para tratar en mayor detalle este asunto…

  Al-Qaeda, en árabe, significa “la base”. ¿Y qué es la base? El Secretario de los Negocios Extranjeros del Reino Unido – en ese entonces, de 1997 a 2001, sería Robin Cook reveló en el año de 2002 que Al-Qaeda, “la base”, era un nombre inspirado en una base de datos de computadora, una lista de miles de mujahidin, que estaban dispuestos a ser reclutados y formados.

  ¿Tuvo alguna utilidad para los Taliban del Afganistán abrigar terroristas para atacar las Torres Gemelas en Nueva York? No. Su país fue conquistado en consecuencia de este ataque; sus intereses en nada fueron servidos. ¿Pero entonces, se sirvieron los intereses de quien?

  Volvamos a la década de 1990. Zbigniew Brzezinski escribió un libro, The Grand Chessboard, que es un libro sobre geopolítica que presenta un plan para los Estados Unidos conquistar el Afganistán, toda la región de Asia central y del sur, para alcanzar el envolvimiento de Rusia y eventualmente la conquista de Rusia. En 1999, en un documento elaborado por un think-tank llamado Proyecto para el nuevo siglo americano (PNAC), fue presentado un plan para la reconstrucción de las defensas americanas, de modo a establecer los Estados Unidos como la superpotencia monolítica unipolar que dominará todo el mundo. Y para poner en andamiento el proceso que resultará en la situación en que los Estados Unidos tendrán el dominio global, sería necesario un acontecimiento catalizador, un nuevo Pearl Harbor (Aquí)…

  Francesco Cossiga, antiguo Presidente de Italia, – aún más significativo, que había estado a la frente de la seguridad del Estado antes de ser electo Presidente de Italia – dijo hace tres años que los ataques a las Torres Gemelas eran una operación de los servicios secretos.

  Por lo tanto, no fue Osama bin Laden. Osama bin Laden no era, por lo tanto, líder de todos estos ataques terroristas en los Estados Unidos, en Inglaterra, en España, en Indonesia, en Bali.

  Ahora podemos comprender que estamos muy cerca de una guerra entre Rusia y el Occidente. Lo vemos en los escritos de Brzezinski, lo vemos en los escritos de los think-tanks que fueron contratados por el Gobierno para formular su política, la política externa. Un super-Estado globalista siendo dominado por los Estados Unidos. Los Estados Unidos y la Inglaterra, trabajando juntos a través de la Masonería anglosajón para dominar el mundo, para crear una republica masónica mundial. La Rand Corporation (fíjese que Zbigniew Brzezinski es uno de sus directores), que trabaja para las fuerzas armadas de los Estados Unidos, recomendó el año pasado que los Estados Unidos se envolviesen en una guerra de grandes proporciones. El Irán es muy pequeño, tiene que ser algo mucho más grande que Irán. Fue publicado por la prensa china, pero no la prensa occidental. En el Occidente, el Gobierno de los Estados Unidos intenta difundir la imagen de que están bajo ataque, cuando, en efecto, está desempeñado el mismo papel que Alemania desempeñó en el siglo pasado. ¿Qué dio a Rusia la oportunidad de esparcir sus errores, conquistar a Europa Oriental e imponer la Cortina de Hierro? Fue la Segunda Guerra Mundial. Fue cuando la Alemania de Hitler desencadenó una guerra de agresión que se hizo la Segunda Guerra Mundial. Y ahora los Estados Unidos están haciendo una guerra de conquista en Afganistán, y anuncia planes para conquistar toda aquella región, para alcanzar el envolvimiento de Rusia y conquistar eventualmente Rusia y China.

  Claro que no leerá esto en su periódico diario. Quieren que pensemos que la gran amenaza para el mundo es el terrorismo. El terrorismo es algo que está siendo desencadenado en el mundo para servir las ambiciones geopolíticas de la Masonería anglosajón, y Rusia responderá.

El Tercer Secreto nos da un aviso
– ¡Necesitamos conocerlo ya!
  En las apariciones aprobadas por la Iglesia, Nuestra Señora habla de Rusia haciendo guerra, de Rusia invadiendo a Europa, de Rusia atacando a América con ejércitos secretos. Estos son los mensajes de Nuestra Señora a Sor Elena Aiello. Y dice San Pablo: “No despreciáis las profecías” (1 Tes. 5:20) Esto es especialmente verdadero en este tiempo, debido a la guerra y tribulación que se aproximan y a la gran persecución bajo el gobierno mundial masónico, y debemos estar prevenidos para prepararnos mejor. Esto fue profetizado varias veces; desde el Siglo IV vemos profecías de los Santos que anuncian estas cosas. Siglo tras siglo, la Bienaventurada Siempre Virgen María desciende del Cielo para avisarnos precisamente sobre la guerra que vendrá – fue lo que Ella hizo en Quito, Ecuador (hace ya 400 años); y es lo que la Señora ha hecho, una y otra vez, a avisarnos de la guerra tremenda que en breve estallará en el mundo.

  En su ignorancia de aquello que está realmente sucediendo en el mundo, algunas personas miran a Fátima y al texto integral de Tercer Secreto escrito por Sor Lucía y preguntan: ¿“Podemos creer que este texto del Tercer Secreto es realmente de Nuestra Señora”? Pero el Tercer Secreto, como una vez afirmó el Cardenal Ratzinger, ya ha sido mencionado veces sin cuenta en muchas otras apariciones marianas. Corresponde a aquello que es revelado en las Sagradas Escrituras. Por lo tanto, si nosotros no creemos en él, violamos el principio presentado por San Pablo en las Sagradas Escrituras, al decir: “No despreciáis las profecías”.

Por fin, Nuestra Señora vencerá
  Dios nos envía una profecía. Es un don para avisarnos, no para revelar algo nuevo, sino para dar aviso sobre aquello que debemos hacer para enfrentar, en el momento presente, los peligros a nuestra Fe y a nuestras vidas. Es a esto que el Cardenal Ratzinger se refiere, cuando dijo que el Tercer Secreto de Fátima tiene que ver con “los peligros que amenazan la Fe y la vida del cristiano, y consecuentemente (la vida) del mundo”. “Él corresponde a lo que se revela en las Sagradas Escrituras”, precisamente, a las últimas cosas. Es esto el contenido del Tercer Secreto de Fátima que aún no fue revelado. Yo pinté todo el cuadro en general; pero él es mucho más específico.

  La fraseología de Nuestra Señora es corta y despojada, muchísima exacta, y revela con precisión los acontecimientos horríficos* y terribles que en breve se desencadenarán en el mundo. Pero no será ese el fin. Porque… ¿qué sucederá al fin? Recordemos lo que dijo Nuestra Señora: “Por fin Mi Inmaculado Corazón triunfará. El Santo Padre me consagrará a Rusia, que se convertirá, y será dado al mundo algún tiempo de Paz”.

* Tal como el Papa Benedicto XVI sugirió el 11 de mayo de 2010.


Nacionalismo Católico San Juan Bautista