San Juan Bautista

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viernes, 14 de marzo de 2014

Humor esjatológico cuando hay poco para celebrar - Por Augusto TorchSon


  Una persona de débiles convicciones religiosas, muere de un infarto, festejando el primer aniversario de Francisco, con judíos, musulmanes, ateos y masones. 


 

 Al llegar a las puertas del Cielo se encuentra con San Pedro y este le dice que ya que su vida estuvo más bien signada por las indecisiones, se le va a dar la última oportunidad de elegir entre quedarse en el Cielo o ir al Infierno.  Con este motivo se le invita a un tour a uno y otro lugar para decidir.



  Comienza con el Cielo donde encuentra santos llenos de paz y en perpetua adoración a su Creador. Entonces pensó: “este debe ser el lugar donde van los neopelagianos restauracionistas que vivían con cara de pepinillos en vinagre”, concluyendo que sería verdaderamente aburrido una eternidad en ese lugar.


  Habiéndose dejado misericordear con inmanentes y laxas concepciones sobre la fe, su idea de Cielo era bastante diferente de lo que esperaba.


  Entonces fue cuando un demonio lo condujo a las puertas del Infierno. Si bien la entrada le produjo un poco de miedo, al abrirse las puertas, el panorama cambió completamente: todo era diversión y jolgorio sin límites en medio de hermosas y complacientes mujeres y música estruendosa. Es más, encontró a muchas personas "religiosas" en medio de tanta “algarabía”.



  Entonces reflexionó y llegó a la conclusión que como bien suponía cuando estaba vivo; la idea que le habían inculcado sobre el Infierno, no tenía otro propósito más que el limitarlo en sus posibilidades de pasarla bien y ser feliz, a fin de que lo hagan trabajar mientras otros se dediquen a gozar de la vida.

  Fue entonces a comunicarle a San Pedro que le agradecía su invitación pero que declinaba su oferta en pos de los más emocionantes dominios del “Ángel de Luz”.

  Pero al llegar al Infierno, el panorama con el que se encontró era completamente diferente al que le fuera mostrado en su visita anterior. El aire era irrespirable y agobiante, solo se escuchaban gritos de desesperación  y dolor. Entonces increpó al demonio que lo estaba conduciendo preguntando por el lugar que le mostraron anteriormente.  


  En ese momento el ángel caído le explicó: 

“Lo que pasa es que cuando viniste estábamos en campaña electoral,
pero ahora YA GANAMOS




Augusto TorchSon


Nacionalismo Católico San Juan Bautista

2 comentarios:

  1. Muy bueno....Se necesita creatividad para que, con la que está cayendo, decir las cosas de modo que se entiendan sin que por ello el mensaje pierda veracidad y fuerza. Este estilo hace sonreir y calienta el corazón. Gracias Augusto.

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    1. Gracias Carmen. Mejor tomarse algunas cosas con humor.

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