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miércoles, 7 de agosto de 2024

Ernesto Tenenmbaum y su asociación ilícita - Antonio Caponnetto

 

Ernesto Tenembaum y su asociación ilícita

Por Antonio Caponnetto

 

Pensándolo bien, podrían pensar mejor.

El pasado sábado 3 de agosto, alrededor de las 13 hs, en Radio Mitre, en el programa “Pensándolo bien”, el periodista Jorge Fernández Díaz, entrevistó a su colega Ernesto Tenembaum, con ocasión de un reciente libro de este último, titulado: “Milei, una historia del presente”. Puede escuchárselo íntegro en https://www.youtube.com/watch?v=Tm80PkcUhsM

A partir del minuto 39, 40 aproximadamente, el precitado Tenembaum sostiene que “la Fundación que arma los primeros actos de Laje, Márquez y Milei [a favor de la candidatura de este último], es una Fundación que tiene entre sus profesores a Antonio Caponnetto, que era el director de la revista nazi Cabildo, que muchas veces ha dicho que el problema de este país es la judeocracia”.

Tenembaum no menciona a dicha Fundación, por lo que confieso que quedé absolutamente perplejo; pues es tanta, tan pública, categórica, machacona y reiterada mi oposición a la postura política de los tres personajes que él menciona, que tuve en principio a la noticia por una de las tantas filfas a las que nos tienen acostumbrados estos escribas de oferta. Hasta que –pensando primero bien que mal, como enseña san Ignacio- llegué a la conclusión de que, muy posiblemente, Tenembaum se estaba refiriendo a la Fundación Cruz del Sur (. https://cruzdelsurce.org/quienes-somos/).

Y en efecto; a mediados del 2019 dicha Fundación me invitó a dar dos clases de historia argentina dentro de un ciclo de duración casi anual, titulado “Qué es la Argentina”. Impartí ad honorem la primera de ambas lecciones – con el pleno convencimiento de que estaba asistiendo a una mera agrupación de jóvenes católicos- pero tuve la inesperada constatación de que las cabezas de dicha Fundación se hallaban comprometidas con el NOS y abocadas a candidatear como presidente a Gómez Centurión. Para ese entonces –mitad del 2019, reitero- Milei ni siquiera aparecía en el abanico de conjeturables a cargo alguno.

Consecuente con mis principios de toda la vida, de rechazar cualquier opción demo-partidocrática, no involucrándome en tales apuestas regiminosas de ningún modo posible, el lunes 5 de agosto de 2019, a las 07,52 am, presenté mi renuncia a dictar la segunda clase, manifestando, en síntesis, los siguientes conceptos: “Quería informarles, con total franqueza y con la mayor antelación posible (para no causarles problemas), que no voy a impartir mi segunda charlita en el curso "Qué es la Argentina", prevista para el 25 de septiembre. La razón principal es que no juzgo prudente quedar involucrado, o tener vinculaciones, o simplemente dar mi acto de presencia, en una agrupación con cuyas opciones político-concretas no estoy de acuerdo. Opciones político-concretas que, además, se acentúan en vísperas de las elecciones de este mes de agosto y de las próximas de generales del mes de octubre”. El destinatario de la misiva era el joven Segundo Carafí, quien, junto con otros, habían oficiado de benévolos anfitriones de mi llegada a Cruz del Sur.

 

Necesarias aclaraciones

En ayunas de estos datos –pero de muchos otros que son del dominio público y que el gacetillero debería conocer- como el rechazo explícito y sostenido de los que los libertarios mileístas dan en llamar despectivamente “el caponnettismo”[1]- Ernesto Tenembaum construye su asociación ilícita; por ahora sólo en el terreno conceptual. ¿Y en qué consiste la misma? En algo tan previsible cuanto por lo mismo despreciable. En el remanido sofisma ad Hitlerum. Algunos de los propiciadores iniciales de Milei habrían sido unos villanos que contaban entre sus contactos a un nazi. Cauteloso Tenembaum, se apura a decir y dice que, rápidamente, el actual presidente se sacó de encima al sector “antisemita”, volcándose como es sabido al judaísmo desembozado. Y fue la pax hebrea que hoy se enseñorea sobre todos.

Me importa mucho dejar a salvo estas precisiones: a) que nunca formé parte de una Fundación pro, para o proto mileísta; b) que antes, durante y después de su nombramiento presidencial manifesté tanto mi rechazo como mi repugnancia y mi aversión al aborrecible golem; c) que tales sentimientos y conceptualizaciones están amplísimamente documentadas[2]; d) que, para mi orgullo, también lo está la recíproca; esto es el rechazo de la banda gubernamental neoderechista a mi persona y mis ideas. Que, en dos palabras, aquí no hay nada que asociar, señor Tenembaum. El cuento del nazi malvado en los pródromos del filomileísmo es un constructo ficto e insostenible.

 

Premisas olvidadas

Puede ser que a alguien le sorprenda que tenga que salir al ruedo a aclarar que la nieve es blanca, tarea que no recomendaba Aristóteles, sino el castigo a quienes cuestionaran la evidencia. Pero como hoy, algunos de los supuestos allegados, nos aconsejan aplicar una doble moral weberiana, para conseguir algún poder político; otros, con intención que no juzgamos, se ponen en ocasión de confundir la missio ad gentes con la coincidentia oppositorum, de la que ningún fruto apetecible puede seguirse; y otros -¡ay, los más!- entregan su coherencia a los perros con tal de conseguir algún conchabo o figuración eventual; hoy, digo, es impostergable recordar algunas olvidadas premisas clásicas que solían informar la vida política de los católicos.

En la cosmovisión cristiana tradicional hubiera sido impensable que, a semejante guiñol de la Sinagoga, como el señor Milei, se le prestara apoyo directo o indirecto, formal o material, eventual o permanente. De las principales formas de cooperación al mal, sobre las cuales prevenía una segura y antigua fórmula escolástica: ordenar, aconsejar, consentir, ocultar o esconder, proporcionar medios o recursos, participar, callar, no obstaculizar, no denunciar, ninguna es, en principio, fuente y fundamento seguro para encarar virtuosamente la vida privada y la política. Y sin embargo todas estas formas y varias más practican, a diario, con absoluta liviandad, quienes se dicen católicos y sirven de pivotes al gobierno mileísta. La política, para el católico promedio, se ha vuelto la fórmula más útil de la complicidad con el poder. Oportunismo, empirismo y consecuencialismo ético, son errores que están a la orden del día. En el umbral de qué pórtico siniestro dejan su congruencia, lo ignoramos. Cómo concilian lo inconciliable, cómo hacen converger y convivir las antítesis, cómo convierten la existencia en un malabarismo, cómo le disputan la bifrontalidad a Jano, cómo están prontos al maridaje, la amalgama, el connubio y la coyunda, cómo lo prudencial se convierte en sinónimo de lo provechoso, nos es imposible de aceptar.

Pensemos en lo sucedido en las recientes olimpíadas. Milei nada dijo condenando la impiedad manifiesta. No fue sólo por cobardía y aquiescencia, sino porque aquel montaje ultrajador e infame, en su conjunto procaz, representaba como en una síntesis trágica todo su programa anarcolibertario. Fue aquella bacanal, en efecto, la prueba y la celebración de cómo la Revolución Francesa es la antesala de la Revolución Bolchevique; y de cómo, al certero decir de Lenin, en “El Estado y la Revolución”, la república liberal y democrática es la vía de acceso más directo al Comunismo. Si quiere actualizarse la terminología, escríbase Progresismo, pero a buen entendedor pocas palabras bastan. La obscenidad de Macrón no consistió únicamente en vomitar como tuso rábido sobre el Señor de la Historia, sino en alabar los frutos pútridos de una historia sin Logos, cuyos protagonistas ya no son los santos y los héroes sino los deicidas y los portaestandartes de la contranatura. Mutatis mutandis, exactamente el mismo programa de nuestro cernícalo con casquete piloso. ¿Y a este personaje hay que ofrendarle como tributo el festival de sus seguidores derechistas? ¿En apoyar a semejante guiñapo consistía, al final, el programa neoderechoide, superador de las supuestas inoperancias y fracasos de sus predecesores?

No; rotundamente no. Sencillamente porque creemos que no se puede servir a dos señores; que es preferible la Verdad en soledad al error en compañía; que en toda comparanza entre lo bueno y lo malo sufre lo bueno; que el trigo y la cizaña no deben ser mezclados, por amor al trigo; que una sola es la moral y una sola la vida, y que pedirle virtud interior a un gobernante, y aún santidad, no es un ideal periclitado sino la primera necesidad de los pueblos. Buena falta haría releer, entre otros, los textos de Rivadeneyra y de Quevedo sobre El Príncipe Cristiano. O recordar, con García Morente, que la separación de la vida pública de la vida privada, es la destrucción del ethos del caballero de Cristo.

Sigan nutriéndose nomás de la escuela austríaca y de los guateques rentados de la diestra. Nosotros preferimos recitar cada mañana el Salmo I: “Bienaventurado el varón que no anduvo en compañía de los malos, ni estuvo en el camino de los viciosos, ni en la mesa de los burladores se ha sentado”.



[1] El primero de los serviles mileístas que acuñó agresivamente la categoría “Caponnettismo” fue el perturbado Márquez, con quien ya había tenido yo mis públicas diferencias. La tal categoría fue aceptada por algunos otros miembros de su tribu y, personalmente, lo confieso, me causa una risotada gárrula y canora. Cfr. https://www.facebook.com/1114785963/videos/1089087931977193/

 El tema fue objeto de una sesuda investigación de un estudioso colombiano, que cumplo en recomendar. Cfr. Diego Fernando García “El ataque de Nicolás Márquez al Dr. Antonio Caponnetto. ¿Qué hay detrás de estos comentarios?” Pensamiento Serio, número de noviembre 2023. https://www.pensamientoserio.com/2023/11/MarquezvsCaponnetto.html

 

[2] Para no extenderme remito a mis múltiples notas aparecidas en el blog “Nacionalismo Católico San Juan Bautista” (https://www.ncsanjuanbautista.com.ar/), a mis videos a youtube, vg. https://www.youtube.com/shorts/pWzU7xmFzdw (aunque son muchos más), a mi libro “El último gobierno de Sancho”, Buenos Aires, Bella Vista, 2022, principalmente ps. 107-127, y al prólogo al libro “Los liberales” del padre Javier Olivera Ravassi, Buenos Aires, Parresía, 2024.



martes, 17 de diciembre de 2019

Decíamos ayer - Antonio Caponnetto


DECÍAMOS AYER

“La democracia es la purulenta secreción de las almas rencorosas”
José Ortega y Gasset


Por Antonio Caponnetto

En marzo de 2005, desde el nº 44 de Cabildo, dedicábamos la tapa y el Editorial a protestar contra  Ginés González García.

No hay adjetivo suficiente para insultarlo. Es un caso extraño de animal poliónimo, al que múltiples designaciones aberrantes le caben. Y es a la par un sujeto raramente inefable. Porque la inefabilidad no se debe en este caso a su excelsitud sino a su repugnancia, ante la cual se resiste la lengua a acometer su oficio. Designarlo es degradar al habla.

Lo llamábamos pues con una sigla: G.G.G. Como se pueden identificar los bacilos, las bacterias, los forúnculos o los ántrax.

Una foto que tomose orondo la espiroqueta siendo Ministro K, lo describe sin atenuantes. Rodeado de condones humanos, hecho uno más entre ellos, y cada uno de la ronda con el adminículo en la mano repartiéndolo en la vía pública. Fue una de sus medidas emblemáticas como encargado de la salud durante el gobierno del tuerto y de la jaca. 

Las antañonas figuras regias, o simplemente decentes, gustaban dejarle a la posteridad su porte señorial tras su heráldica. G.G.G nos deja un autorretrato a su medida. Destino y porte de funda, goma, vaina o cambucho. Dicho lo cual sin ofender al látex.

No sostendré que estábamos en soledad cuando acometimos contra esta purulenta secreción, hace casi quince años. Porque luchadores de causas justas tuvo siempre la patria. ¡Vaya si pioneros hubo en esta cruzada por los altares y los hogares! Pero los que después y hasta hoy hicieron carrera en el “Providismo Democrático”, entonces ni se daban por enterados de tamaña lacra, y encima nos tildaban de exagerados. Éramos los nacionalistas,eternos fiscales, dados al tremendismo y a las tesis conspirativa.

Me hace gracia ahora que se pida su renuncia. ¿A quién? ¿Al que lo nombró y tiene por eso más culpa que él? ¿Con qué motivo? ¿Acaso no está ungido por el poder del demos, al que apostó casi sin excepciones el “Celestismo” vernáculo, convalidando la perversión democrática en su conjunto? ¿Invocando alguna ley positiva todavía vigente? ¿Cuál es el problema de incumplirla o de sustituirla por otra, si la volubilidad legiferante está en la naturaleza misma del iuspositivismo? ¿Que pasó por encima de la Constitución y del Congreso? Risum Teneatis Amici, recordaría Horacio. ¿En serio creen o creyeron que la sesión senatorial del 8 de agosto de 2018 era el Undécimo Mandamiento, o como dijo un orate, la victoria final contra el Anticristo?

Pedir democracia pero sin aborto ni aborteros, es como pedir un albañal sin ratas. Ahí tienen el fruto de la democracia de la cual participaron gozosos. Pasen y vean, señores. El circo asesino hace rato que se puso en marcha. Va un estribillo de regalo para las masas destituyentes:  Mauricio/Ginés/una sola hez.

Nosotros somos más realistas. Nos importa un belín si renuncia o ejerce su mandato. Porque no es él –simple marioneta del Nuevo Orden Mundial- sino el sistema que lo prohija el que es homicida desde el principio, por su naturaleza demoníaca. Lo que hay que hacer es pasar a la resistencia de hecho. Salvar todas las vidas que se puedan, como hacían los viejos Caballeros Mercedarios Redentores de Cautivos. Caso por caso, uno a uno, con vigilancia, tenacidad y paciencia. Pidiéndole a Dios la gracia de no desfallecer en el intento. Como hacen muchos médicos, enfermeras, curas, abogados o simples laicos comprometidos con la vida creatural en tanto don del Señor. Y por amor a Jesucristo.

Es conocida la frase de San Pablo, en la Primera Carta a los Corintios, en la que extremando la humildad se tiene a sí mismo como un aborto (esa palabra usa), por haber perseguido a los cristianos. Hasta que la gracia de Dios le permitió enmendarse.

G.G.G, desgraciado persecutor de inocentes, no pasará a la Historia –porque ella recibe a las personas dignas del tiempo y del espacio humanos- pero el día que un nuevo Homero escriba la Batracomiomaquía vernácula, su sigla asesina designará indistintamente a un ratón o a una rana disputando una batalla vil.

Entonces G.G.G, te acordarás de San Pablo. Con la diferencia de que sólo podrás decir que has sido un aborto.



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miércoles, 1 de mayo de 2019

Desmitificando al Che Guevara (Video)


Importante testimonio del General retirado Gary Prado Salomón, quien capturara al sanguinario asesino, Ernesto “Che” Guevara, que deja en claro quien fue realmente el hoy ídolo de las multitudes ociosas que se autodenominan marxistas.


Hay que tener en cuenta que Prado Salomón fue acusado y enjuiciado por un supuesto caso de “terrorismo” por el presidente del actual narco-estado boliviano, Evo Morales, quien se refirió al militar como el “asesino del Che”.


No podemos dejar de notar en este caso una acción similar a la tomada por el gobierno de izquierda e integrado por ex guerrilleros del matrimonio Kirchner en Argentina, y continuado por el de “derecha” de Macri, en su política de venganza contra los militares que cumplieron su deber con Dios y la Patria al combatir en guerra justa a la acción subversiva marxista y hoy cumplen prisión de por vida.





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martes, 4 de octubre de 2016

¡Bravo Colombia! - Germán Mazuelo-Leytón




  Como resumiera Nicolás Pataquiva García: «En Colombia se viven conflictos sociales que afectan no solo este país, el narcotráfico, el terrorismo, el secuestro, la acción de grupos armados que afirman buscar objetivos políticos, crecieron de manera tal que terminaron afectando no solo la seguridad y la paz de los ciudadanos que se encontraban viviendo en apartadas regiones selváticas. El drama colombiano es ya conocido en casi todo el planeta y las FARC, una de las guerrillas más antiguas del mundo son uno de los actores principales en ese drama».

  A la par de que las noticias cada vez más frecuentes de que las FARC sufrían derrotas militares, dichos actores principales del drama colombiano -la banda narco-guerrillera Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC)- buscaron desde hace cuatro años ser amnistiados por el poder político de los asesinatos, secuestros, extorciones, etc., maquillados por los medios masivos, para llegar bajo una falsa concepción de «paz» a encaramarse en el poder, y convertir a Colombia a un estado de concepción marxista leninista bajo la tutela del castrochavismo.

  Al más puro estilo «socialista del siglo XXI», el pasado 26 de septiembre en la ciudad de Cartagena de Indias el Gobierno colombiano y las FARC firmaban un «acuerdo de paz para poner fin a más de medio siglo de conflicto», armado durante cuatro años, teniendo al tirano y absolutista gobierno comunista de Cuba como anfitrión y luego como garante.

  Un grupo de «ocho santeros»: se encontraban también en esa ciudad para la práctica de ritos en el marco de la santería, a fin de favorecer las gestiones del presidente Juan Manuel Santos en una nueva y «diabólica estrategia». En efecto Juan Manuel Santos al iniciar su primer mandato presidencial el 18 de enero de 2012, lo hizo tras el velo del chamanismo, según transmitió la televisión colombiana. De la misma forma «en junio de 2014 se conoció la celebración de varios rituales en muchos lugares de Colombia por parte de chamanes o brujos, con los que en esa oportunidad el entonces candidato Juan Manuel Santos buscaba mantenerse en el cargo y ganar la reelección, viajando permanentemente hasta sus lugares de reunión».

  Aún antes de hacerse pública la presencia de los brujos y la reacción de grupos evangélicos, organizaciones católicas colombianas como el «Centro Cultural Cruzada" habían alertado respecto de los oscuros fines que se ocultaban detrás de esas negociaciones, que se pretendían legalizar en el reciente plebiscito del 2 de octubre, bajo la nefasta acción de la brujería a fin de inducir a los votantes a optar por el sí. Una de esas iniciativas fue «el pedido de los católicos colombianos a los obispos para que rechacen los acuerdos de La Habana, al ser una estrategia para la imposición de la Ideología de Género, además de que dichos acuerdos no garantizan una verdadera paz, sino una entrega al comunismo ateo excomulgado, predicado y sostenido por los guerrilleros de las FARC».

  Así el domingo reciente los electores colombianos rechazaron por mayoría los acuerdos señalados, que pretendían con el pretexto de establecer la paz:

1.- Imponer a los niños la Ideología de Género.

2.- Premiar a los guerrilleros con millones y con una bonificación mensual durante varios años.

3.- Dar a las FARC emisoras de radio para hacer propaganda del socialismo del siglo XXI.

4.- Dejar impunes los crímenes de lesa humanidad.

5.- Entregar gratuitamente a las FARC curules en el congreso, pasando a legislar sin haber sido votados en elecciones limpias.

6.- Eximir a las FARC de devolver los multimillonarios dineros obtenidos por el narcotráfico, la extorsión y los secuestros.

7.- Otorgar a dicho «acuerdo» la cualidad de norma superior a la Constitución, e inmodificable.

8.- Las FARC han dicho que no se arrepienten y que no pedirán perdón a nadie.

9.- El gobierno capitula y se rinde ante las FARC que ya estaban casi derrotadas por el Ejército.

10.- En la práctica, Colombia venía a convertirse en una nueva Venezuela arrodillada ante Cuba (Cf: La siniestra paz bergogliana: el fin de Colombia. Denzinger-Bergoglio).

  Colombia, el país del Sagrado Corazón ha rechazado ese nefando acuerdo que, hay que repetirlo nuevamente, pretendía como ya ocurrió en otros países en los que «antiguos terroristas se transformaron -por la acción cómplice de los medios masivos- en víctimas heroicas, y quienes tuvieron que combatirlos pasaron a ser presentados como monstruos genocidas».

  Colombia ha dicho no a la pretendida tiranía de una minoría.




Visto en: La Patria



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lunes, 19 de septiembre de 2016

Marx y la esperanza en la historia – Rubén Calderón Bouchet



  Marx fue un pensador burgués. Mal economista en el sentido riguroso y hasta científico del término, no fue el mejor filósofo, pero tuvo el genio de dar al sentido exclusivamente económico de la vida un soplo de demencia religiosa que desató la esperanza de un cambio total provocado por el paso de los medios de producción de las manos del capitalista a las del pueblo organizado. Esta idea fue sembrada sobre una conciencia de la cual no había desaparecido la esperanza esjatolójica en el Reino de Dios y de una transformación del hombre provocada por el fermento de la gracia divina y la conversión religiosa de la voluntad, pero en cuyas convicciones más profundas había entrado para siempre el culto del trabajo humano y la confianza en una redención puramente antropocéntrica.

  Marx no examinó la actividad económica en su sentido lato, a la luz de la eficacia productiva. En ese orden de reflexiones el capitalismo tiene sobre sus ideas todas las ventajas de la eficiencia y a su favor el peso aplastante de las estadísticas y el mejor standard de vida. Pensó la actividad económica en términos de una fuerza transformadora de la naturaleza y la dotó de un ímpetu soteriológico capaz de provocar el advenimiento de un "hombre nuevo", el producto de un salto cualitativo en la evolución de la especie. Era una idea au jour, nacida de una hipótesis biológica y de un tremendo deseo de que fuera verdadera para terminar con el dogma de la creación de la nada. Marx nunca supo bien qué cosa sería ese hombre socialista, pero el sueño armonizaba con sus ambiciones titánicas y coronaba el esfuerzo dialéctico de Hegel con un porvenir. Por el momento y hasta tanto la realización del socialismo no provocara el paso de la pre-historia presenta a la verdadera historia, la visión de este fin último brotado del abrazo de la economía y el evolucionismo biológico incoaba la esperanza en la historia.

  Tener esperanza en la historia es fundar el sentido de la vida en la huidiza movilidad del tiempo. Personalmente esa esperanza es insostenible, porque supone pasar por encima de la inevitable muerte individual. Puedo esperar más allá de la muerte y podrá discutirse la cordura de semejante esperanza. Pero esperar con el convencimiento de que la muerte tiene la última palabra es indudablemente una esperanza desesperada, o más simplemente una forma bastante complicada de la desesperación.

  El marxismo no habla de esperanzas personales y trata de fundar una suerte de esperanza colectiva. Yo espero por otros, pero no por otros que esperan personalmente eso que yo espero por ellos, sino por otros que todavía no son y de los que a ciencia no sé lo que esperarán, en caso de que esperen algo. Mi esperanza se adhiere a un espejismo que permitirá a las generaciones sucesivas ir sacrificándose una tras otra detrás de una ilusión que la muerte de cada uno apaga de un manotazo.



Rubén Calderón Bouchet – “Esperanza, Historia y Utopía” – Ed. Dictio 1980 – Págs. 187-189.




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