San Juan Bautista

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jueves, 8 de agosto de 2013

LA BESTIA SEMEJANTE A UNA PANTERA - Mensajes de la Virgen al Padre Gobbi

Milán, 3 de junio de 1989. Primer sábado y fiesta del Corazón Inmaculado de María.

  …Ha llegado el tiempo en el cual mi Corazón Inmaculado debe ser glorificado por la Iglesia y por toda la humanidad.

  Porque en estos tiempos de la apostasía, de la purificación y de la gran tribulación, mi Corazón Inmaculado es el único refugio y el camino que os conduce al Dios de la salvación y de la paz.

  Sobre todo, mi Corazón Inmaculado se vuelve hoy el signo de mi segura victoria en la gran lucha que se combate entre los seguidores del enorme Dragón Rojo y los seguidores de la Mujer vestida del Sol. En esta terrible lucha sube del mar, en ayuda del Dragón, “una bestia semejante a una pantera”. Si el Dragón Rojo es el ateísmo marxista, la bestia negra es la Masonería.

  El Dragón se manifiesta en el vigor de su potencia; la bestia negra, en cambio, obra en la sombra, se esconde, se oculta, para introducirse por este medio en todas partes.

  Tiene las garras de oso y la boca de un león, porque obra por doquier con la astucia y con los medios de comunicación social, es decir, con la propaganda.

  Las siete cabezas indican las varias logias masónicas que obran en todas partes de una manera solapada y peligrosa.

Esta bestia negra tiene diez cuernos y sobre los cuernos diez diademas, que son dignos de dominio y de realeza. La masonería domina y gobierna en todo el mundo por medio de los diez cuernos.

  El cuerno, en el mundo bíblico, siempre ha sido un instrumento de amplificación, un modo de hacer escuchar más fuertemente la propia voz, un importante medio de comunicación.

  …el objetivo de la masonería no es el de negar a Dios, sino el de blasfemarlo…
  La mayor de las Blasfemias es la de negar el culto debido solo a Dios para darlo a las criaturas y al mismo Satanás. He aquí porque en estos tiempos, tras la perversa acción de la masonería se difunden por doquier misas negras y el culto satánico.

  Además, la masonería obra, con todos los medios, para impedir que las almas se salven y de este modo quiere volver inútil la Obra de Redención llevada a cabo por Cristo.

  Si el Señor ha comunicado su Ley con los diez Mandamientos, la masonería difunde por todas partes, con la potencia de sus diez cuernos, una ley que es completamente opuesta a la de Dios.

  Al mandamiento del Señor: “No tendrás otro Dios más que a Mí”, aquella construye otros falsos ídolos, frente a los cuales, hoy muchos se postran en oración (sectas).

  Al mandamiento: “No tomaras el nombre de Dios en vano”, aquella se opone con las blasfemias contra Dios y su Cristo, de muchas maneras engañosas y diabólicas, hasta reducir a una marca comercial indecorosa su Nombre y hacer películas sacrílegas sobre su vida y su divina Persona.

  Al mandamiento: “Santificaras las fiestas”, aquella transforma el domingo en week end, en el día del deporte, de las competiciones, de los juegos, de las diversiones.

  Al mandamiento: “Honraras a tu padre y a tu madre”, aquella contrapone un modelo nuevo de familia fundado sobre la convivencia incluso de homosexuales.

  Al mandamiento: “No mataras”, aquella ha logrado legitimar en todas ÷partes el aborto, hacer aceptar la eutanasia, hacer casi desaparecer el respeto debido al valor de la vida humana.

  Al mandamiento: “No cometerás actos impuros”, aquella justifica, exalta y hace propaganda de toda forma de impureza, hasta llegar a la justificación de los actos contra natura.

  Al mandamiento: “No robarás”, ella obra para que se difundan más los hurtos, la violencia, los secuestros, las rapiñas.

  Al mandamiento: “No darás falso testimonio ni mentiras”, aquella obra para que se propague cada vez más la ley del engaño, de la mentira, de la doblez.

  Al mandamiento: “No desearas los bienes ajenos y a la mujer de tu prójimo”, actúa para corromper lo más profundo de la conciencia, engañando la mente y el corazón del hombre.

  De esta manera, las almas son impulsadas por el camino perverso y malo de la desobediencia a la ley del Señor y sumergidas en el pecado y así se les impide recibir el Don de la Gracia y de la Vida de Dios.

  A las Siete Virtudes teologales y cardinales, que son el fruto de vivir en Gracia de Dios, la masonería opone la difusión de los siete vicios capitales, que son el fruto de vivir habitualmente en estado de pecado.

  A la fe, aquella opone la soberbia; a la esperanza, la lujuria; a la caridad, la avaricia; a la prudencia, la ira; a la fortaleza, la pereza; a la justicia, la envidia; a la templanza, la gula.

  Aquel que llega a ser víctima de los siete vicios capitales es conducido gradualmente a abandonar el culto debido al único Dios, para darlo a falsas divinidades, que son la personificación misma de todos estos vicios. En esto consiste la blasfemia más grande y horrible…

  He aquí porque sobre cada cabeza de la bestia hay escrito un titulo blasfemo. Cada logia masónica tiene la tarea de hacer adorar una divinidad distinta.

  La primera cabeza lleva el título blasfemo de la soberbia que se opone a la virtud de la fe y conduce a dar culto al dios de la razón humana y del orgullo, de la técnica y del progreso.

  La segunda cabeza lleva el título blasfemo de la lujuria, que se opone a la virtud de la esperanza, y llevar a dar culto al dios de la sensualidad y de la impureza.

  La tercera cabeza lleva el título blasfemo de la avaricia que se opone a la virtud de la caridad, y difunde por doquier el culto al dios del dinero.

  La cuarta cabeza lleva el título blasfemo de la ira, que se opone a la virtud de la prudencia, y conduce a dar culto al dios de la discordia y de la división.

  La quinta cabeza lleva el título blasfemo de la acidia (o pereza espiritual), que se opone a la virtud de la fortaleza, y difunde el culto al ídolo del miedo de la opinión pública y de la explotación del prójimo.

  La sexta cabeza lleva el título blasfemo de la envidia, que se opone a la virtud de la justicia, y lleva a dar culto al ídolo de la violencia y de la guerra.

  La séptima cabeza lleva el título blasfemo de la gula, que se opone a la virtud de la templanza, y conduce a dar culto al ídolo tan exaltado del hedonismo, del materialismo, del placer…

  En mi Corazón Inmaculado se delinea la táctica usada por vuestra Madre Celeste para contraatacar y vencer la astuta trama usada por la bestia negra.

  Es por esto que formo a todos mis hijos en la observancia de los diez Mandamientos de Dios: a vivir al pie de la letra el Evangelio; a recibir con frecuencia los sacramentos, especialmente la Penitencia y la Comunión Eucarística, como auxilios necesarios para vivir en gracia de Dios; para ejercitar de una manera fuerte las virtudes y para andar siempre por el camino del bien, del amor, de la pureza y de la santidad.

  De ese modo, me sirvo de vosotros, pequeños hijos que os habéis consagrado a Mí, para desenmascarar todas estas insidias disimuladas que la bestia negra os tiende y, en fin, anular el gran ataque que la masonería hoy, ha desencadenado contra Cristo y su Iglesia. Y al final, sobre todo, con su mayor derrota, aparecerá en todo su esplendor el triunfo de mi Corazón Inmaculado en el mundo.

GUILLERMO P. WALLACE – La bestia semejante a una pantera. Mundo Editorial 2011. Pags. 119-125

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miércoles, 7 de agosto de 2013

EL SILENCIO - Por Mons. Fulton Sheen

  Un filósofo chino ha dicho: “Los americanos no son felices; ser ríen demasiado.” Una risa ruidosa es disipación; una sonrisa es comunión. La risa es chillona y sale de fuera del corazón; la sonrisa es tranquila y sale del interior del corazón. ¿Por qué tiene tanto atractivo el ruido en la moderna civilización? Probablemente porque las almas carentes de dicha y desilusionadas tienen necesidad de él para no fijarse en su insatisfacción. Ninguna casucha es tan pequeña ni está tan oscura, tan húmeda ni deteriorada como el interior de un modernista. El bullicio y el ruido externo apartan al alma de la contemplación de las heridas íntimas y retrasan su cicatrización.

  Cuanto más nos aproximamos al espíritu, tanto más aumenta el silencio. A cada paso que da la criatura hacia el Creador, disminuyen las palabras. En los comienzos, el amor habla; luego, al profundizar en su abundancia, desaparecen las palabras. Al principio está el Verbo hecho carne; después, el Espíritu, que es demasiado profundo para las palabras. Al principio, el Verbo se “expresa” en Galilea; luego vienen los nueve días de silencioso retiro, en espera de la Pentecostés. Cuanto más profundo es el cariño del marido con la esposa, menos habla él delante de los demás.

  Son tontos los que dicen que se quieren porque les gustan las mismas cosas: los paseos de otoño, la música de Wagner, la poesía, los valets o los objetos raros. Estas predilecciones “exteriores” no les servirán para nada si no se quieren entre sí en silencio. El amor aumenta y se despierta con el silencio. La amistad nace con las palabras; el amor proviene del silencio.

  También tiene el silencio armonías y equilibrio. Se precisan cuando menos dos personas para producir verdadero silencio. En el desacuerdo puede existir silencio, pero no comunidad de paz. El conferenciante que no se ha preparado habla más que el que se preparó. Cuanto más clara es la intuición de la verdad, menor es el número de palabras que se necesitan. En Dios sólo existe una Palabra que resume todo lo que se conoce o debe ser conocido.

  La clave del misterio de María, Madre de Jesús, la tenemos en su silencio. Los Evangelios solamente nos recuerdan hablando siete veces a lo largo de los treinta y tres años de íntima convivencia con Su Divino Hijo. Esto desmiente a los que atribuyen locuacidad a la mujer. La Virgen se calló aun en momentos en que creemos que debiera haber hablado. ¿Por qué no descubrió a José cuando pensaba repudiarla que el Niño lo había concebido en el templo de Su Cuerpo por el amor del Espíritu Santo? Tal vez le impulsara a frenar su lengua un sentido de pudor femenino, pero parece más probable que callase por saber que Dios, que había empezado el milagro en ella, aclararía también el misterio.

  Es una regla absoluta de santidad no justificarse nunca ante los hombres. El Evangelio nos dice sencillamente que, acusado falsamente ante los jueces, “Jesús callaba.” El Señor nunca contestó a una mentira.

Fulton Sheen - Nuestra Madre: “La Virgen del Silencio” 

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martes, 6 de agosto de 2013

Francisco y los Príncipes - Por Antonio Caponnetto

 Según el Papa Francisco, “los obispos deben ser hombres que no tengan psicología de príncipes”. Y ello -de acuerdo a lo que ha resaltado- para que sean “capaces de estar velando sobre el rebaño que les ha sido confiado y cuidando todo aquello que lo mantiene unido”.
 
Así lo hizo saber en el Discurso que dirigió al Comité de Coordinación del CELAM, el pasado 27 de julio, en el marco de la XXVIII Jornada Mundial de la Juventud. Antes, según noticias que tomaron estado público el 24 de junio, había dejado de asistir al Gran Concierto de Música Clásica por el Año de la Fe, aduciendo que él no es un príncipe renacentista.

  Es extraño, por decir lo menos, esta recurrente manera de expresarse en el titular de la silla petrina. La etimología de la palabra príncipe esta cargada de dignidad; otrosí su semántica, que alude a los principios inmutables y a cuanto es principal o capital en la vida, en contraposición con todo aquello que resulta subalterno, fluctuante o huidizo. El príncipe connota soberanía y herencia, sucesión, primogenitura y alteza. Nada de lo que tenga que renunciar o avergonzarse un obispo, ni mucho menos un pontífice, pues sabiamente ejercido tal principado, ni entra en colisión con la humildad ni mucho menos con el servicio al prójimo.
 
Y aquí ya no es el idioma quien contradice el yerro bergogliano, sino la vera historia preñada de Príncipes de la Iglesia y de Príncipes Católicos, que han alcanzado los altares y la santidad, precisamente por el modo de ejecutar su principalía. Suponer antagonismo entre la condición regia y el amor a los pobres, puede ser el justo y eventual diagnóstico de una monarquía ruinosa, donde señorea precisamente el príncipe de este mundo, pero no puede ser nunca el punto de partida de una convicción católica. Porque como escribía Juan de Mariana sintetizando una doctrina sempiterna:“los príncipes están puestos por Dios para que tengan sus veces en la tierra y como vicarios suyos le semejen en todo”.
 
Hasta el día de hoy, la misma sensibilidad popular –esa actitud de las ovejas que con razón tanto preocupan al Papa- suele reservar el sustantivo príncipe, y los adjetivos que de él se derivan, para designar cosas admirables o amables: la distinción, la jefatura, la enjundia, lo granado y delantero.
 
  No; las ovejas no siguen al pastor porque huelan en él su mismo olor borreguil y carnero, sino porque siendo preeminente al rebaño, conoce a cada una por su nombre y está dispuesto a donar su sangre en la custodia. No es el pastor el que deba aborregarse, sino las ovejas quienes puedan quedar suspensas de la palabra señera y de la guía sacrificial del pastor. “De pacer olvidadas, escuchando”, diría Garcilaso. Máxime cuando el Pastor aquí mentado e imitado, a la hora de hacerse Cordero, seguirá “en el medio del trono”, como anticipa el Apocalipsis (7,17), y conservará su cetro.

  Las páginas bellísimas del texto joánico, que nos la muestran a María, la hermana de Lázaro, derramando sobre Jesús un frasco completo de purísimo y costoso nardo (Jn 12,1-11), narran con arrobamiento que aquel aroma especial inundó la casa y cada uno de sus sitios. El Pastor por antonomasia traía y merecía el ungüento más noble y más costoso. Ese mismo y divino bálsamo con el que transformó un pesebre maloliente en el primer sagrario, y una cruz fétida en el madero más fragante de los siglos. Misterios y milagros que saben protagonizar los Príncipes.

  En el Segundo Libro de Samuel (7,8), quedan bien claros las conceptos: “Ahora, pues, así dirás a mi siervo David: ‘Así dice el Señor de los Ejércitos: Yo te tomé del pastizal, de seguir las ovejas, para que fueras príncipe sobre mi pueblo Israel’”. Y en el libro anterior (1 Samuel, 10, 1), el panorama es aún más transparente, si cabe:”Tomó entonces Samuel la redoma de aceite, la derramó sobre la cabeza de Saúl, lo besó y le dijo: ¿No te ha ungido el Señor por príncipe sobre su heredad? Lo mismo puede leerse en el Libro de las Crónicas o en las páginas de los profetas como Ezequiel. Es que ni la Escritura Sacra, ni los Santos Padres, ni la Tradición viva del Magisterio, rechazaron jamás la palabra príncipe para referirse a los pastores y al Pastor Universal.

  Un salmo tan célebre cuanto hermoso: el cincuenta, en su versículo catorce, parece cifrar en clave poética –que es el modo más alto de acertar con la proferición de las verdades- cuál es el significado de este principado que se le pide a los consagrados a Dios: “Redde mihi laetitiam salutaris tui: et spiritu principali confirma me”. Traduce Straubinger: “Devuélveme la alegría de tu salud; confírmame en un espíritu de príncipe”.

  El Papa Urbano VIII mandó musicalizar este salmo, para ser cantado en la Capilla Sixtina durante los maitines del miércoles y el viernes de la Semana Santa. Y fue el Papa del Breve Comisum Vobis, de 1639, por el que aplicaba la pena de excomunión automática al católico que practicase cualquier forma de esclavitud contra el prójimo desvalido; y a la vez el Papa que alentó el stile antico o prima prattica, polifonía propia del Renacimiento.

  Pedir que los obispos no se comporten como príncipes; y prohijar incluso las conductas contrarias, como las que se vieron para escarnio de la genuina feligresía católica en las playas de Copacabana, no es prueba de sencillez sino de confusión; ni de modestia sino de plebeyismo; ni de servicialidad sino de demagogia populista.

  Pedir o permitir que los obispos abandonen la virtud de la gravitas que su investidura reclama, para contonearse al compás de una coreografía tribal, no es estar más cerca de las ovejas sino del ridículo. Para combatir al jansenismo se necesitan fiestas cristianas, no carnavales cariocas. Porque sólo hay fiesta allí donde el amor se alegra, según lo dice el Crisóstomo. Su caricatura revulsiva,en cambio, tiene lugar cuando “por una noche se olvidó que cada uno es cada cual”, según rimaba Antonio Machado.

  Tanto hablar de periferia, y de la necesidad de acudir a ella para socorrerla, ha provocado hoy esta doliente paradoja: que en la periferia han quedado la Verdad, el Bien y la Belleza. En los aledaños, el esplendor de la liturgia; en los suburbios la diáfana luz de la ortodoxia; en los perímetros marginales, el sabio coraje del testimonio oportuno e inoportuno. Y desde el Papa Francisco para abajo no parece haber almas ni brazos dispuestos a socorrer a esas indigencias que, alguna vez, fueron el verdadero tesoro de la Iglesia. Las pocas almas y voces bravías que a tales alrededores se allegan,caminando contracorriente, y haciendo centinela, son castigadas de consuno por exponentes de una papolatría tan obtusa cuanto insustentable.

  Como tales obtusos nos rondan al acecho, se nos permitirá  una escueta aclaración final. No para ellos, que no la merecen, sino para los sufrientes amigos, junto a los cuales, tantas defecciones romanas nos resultan otras tantas mordeduras del espíritu.

  Téngase por tal aclaración que no cruzamos espadas en pro de los Príncipes de la Iglesia, si por tal principado se entienden oropeles, orfebrerías, enjoyamientos, o  las suntuosidades diversas del Cinquecento. Tenemos bien presente aquel relato del Maestro  Eckhart. El del Niño desnudo que llega a la puerta de un Monasterio. Interrogado por el Superior se identifica: “Soy un Rey. Mi reino está en mi corazón. Procedo de Dios, a Dios quiero llegar”. “Si es así pasa”, le dice el Superior. “Elige el vestido que quieras y entra”. “Entonces, ya no sería un Rey”, responde el Niño. Ninguna pompa innecesaria o vacua está en el blanco de nuestra defensa; aunque tampoco nos conforme la abolición o el arrasamiento de las símbólicas majestades externas.

  Pero si ya no hemos de tener Príncipes de la Iglesia, si ya el Sumo Pontífice no quiere ser tal sino apenas el Obispo de Roma, en paridad con el resto de los prelados, es la naturaleza misma del Orden Sagrado la que sufre mengua, no el volumen de la tiara o las puntillas del alba. Porque si en la naturaleza del sacerdocio está la obligación del religioso de hacerse pastor y pasto a la vez; también, o por lo mismo, está su condición de elegido y de consagrado; de llamado y segregado del mundo, de tomado por Dios, como dice la Carta a los Hebreos. De príncipe, a emulación de Aquel que anunció Isaías (9,6), como Príncipe de la Paz. A emulación y escoltamiento de los mismos coros angélicos, entre los cuales, a despecho de tanta semiótica democrática, hay tronos, potestades, dominaciones y principados.

  Por los Príncipes de la Iglesia: te pedimos Señor. Por el Papa Francisco: te pedimos Señora de los Príncipes de la Iglesia.

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lunes, 5 de agosto de 2013

La hermana y los sacerdotes amigos del Papa interpretandolo - Por Augusto TorchSon

   Habiendo recibido la visita de una persona que no veía hace muchos años, tuvo lugar una conversación que me parece interesante compartir dadas las circunstancias actuales. Esta persona primero preguntó sorprendido si no habíamos convertido en “evangélicos” (protestantes) ya que escuchó que mi señora había ido a la “adoración al Santísimo” y tras explicarle que es una devota práctica católica, esta persona comentó que estaba contento con el Papa Francisco porque representaba su sentir. Pasó luego a explicitar esa afirmación al decir que él era católico pero “de verdad”, esto es que no iba a misa sino que se portaba bien como enseña el Papa al llamar a salir de las parroquias. Acto seguido se puso a comentar jactanciosamente de sus aventuras extramatrimoniales ante nuestra cara de “pepinillos en vinagre”. Debido a tan incómoda situación procedió a hacerse y hacernos un favor retirándose.

  La pregunta que me surge es: ¿Son los medios masónicos (ya demostramos la amistad de Francisco con este sector) quienes tergiversan las declaraciones papales o realmente son ambiguas?

  Para ilustrar la situación que mejor que poner referentes religiosos y familiares extremadamente cercanos al Papa para entender cómo se interpretan sus alocuciones.

  Nuestros comentarios en ROJO.
 
  Leamos entonces a la hermana del Papa, María Elena Bergolgio, en esta entrevista hecha por el Diario El Tribuno de Salta Argentina.

E.T. - Hay mucha gente que cree que el Papa no podrá hacer un cambio de fondo por la inmensidad que tiene la Iglesia católica, ¿qué opina de eso?
M.E.B. - "Yo tengo esperanza y creo que, con la ayuda de Dios, Francisco va a poder hacer cambios de fondo".

E.T. - El papa dijo que él no era nadie para juzgar a los homosexuales, ¿le sorprendió esa afirmación?
M.E.B. – “A mí me parecen muy bien esos dichos. La Iglesia tiene que empezar a aceptar a todos”.
NCSJB: Recalcamos el termino "empezar"como si antes se los hubiera perseguido. Aceptar a todos aún a quienes no acepten a la Iglesia como los ateos que según Francisco están redimidos por la sangre de Cristo. Si aceptan o rechazan a Cristo parece ser lo mismo. Ver aquí

E.T. - ¿Por qué cree que la Iglesia aún tiene posiciones tan rígidas con algunos sectores?
M.E.B. – “Porque creo que se puede interpretar mal lo que la Iglesia enseña. Aparte, la Iglesia tiene que ir aggiornándose y modernizándose, no en los temas de dogmas que son sagrados, pero hay otros temas en los que la Iglesia bien puede aggionarse”.
NCSJB: ¿Será esto lo de las estructuras caducas a la que se refirió el Papa? Se ve que la Institución eterna no lo era tanto y se está quedando vieja según nos lo quiere hacer notar esta señora.

E.T. - Con el cambio de perfil del Papa, ¿considera que también debe haber un cambio en el perfil de todos los obispos de la Iglesia?
M.E.B. – “La Iglesia tiene que cambiar toda, desde el Papa al último miembro de la Iglesia; si no, no es cambio”.
NCSJB: Cambio total según entendió la hermana del Papa llevaría a la Iglesia a ser lo que no es, ya que la misma no es de los hombres sino de Dios y como tal es atemporal por mucho que le duela a esta señora o a Francisco mismo. Me pregunto que hubiera dicho San Pio X ante la propuesta de aggiornamiento y modernización de la Iglesia.

  Pasemos ahora al sacerdote amigo de Jorge Mario Bergolgio, el Padre Cesar Schiccitano,  que profanó la Catedral de Buenos Aires al realizar en el mismo altar un recital de rock (Ver aquí), en una entrevista concedida al diario Clarin.  Veamos las palabras del tristemente famoso CURA ROCKERO.

C.R. – “Cuando digo que Cristo tiene mucho rock, es porque tuvo esa rebeldía de dar vuelta lo que se venía haciendo. Lo que hoy está haciendo Francisco, aunque a él le gusta el tango, tiene mucho rock, porque está dando vuelta una estructura”.
NCSJB: Acordémonos como Francisco usa en sus arengas “rebélense, hagan revoluciones, hagan lios” en lenguaje censurado por San Pio X como inadecuado.

D.C. - Hablando de rock e Iglesia, ¿qué opinás del casamiento de Marilina Ross? (lesbiana amancebada en el eufemísticamente llamado matrimonio igualitario)
C.R. – “Lo respeto mucho. No soy quién para opinar: me estaría metiendo en la vida de otro. Si ella lo celebra con alegría, ¿por qué me tengo que poner en un lugar de oposición? Es libre de decidir”.
NCSJB: El Catecismo de la Iglesia Católica al referirse a las relaciones homosexuales en el nro 2357 dice:”No pueden recibir aprobación en ningún caso”. Según este pintoresco personaje entonces no importa el pecado que se cometa, sino que se lo haga con alegría. Para cerrar en su oda al liberalismo señala “Es libre de decidir”

D.C. - Pero Bergoglio se opuso al matrimonio igualitario.
C.R. – “Sería distinto si quisiera casarse en la iglesia. Es un tema civil: si lo permite la ley civil, está bien. El habla en nombre de una institución; a veces un miembro de la Iglesia debe decir cosas con las que no está de acuerdo. Les pasa a muchos políticos: a veces tienen que decir lo que manda el partido. Y una cosa es no estar de acuerdo y otra es discriminar”.
NCSJB: Entonces cualquier acto de sodomía pública está bien según este sacerdote si no se hace en la Iglesia. Dice expresamente “si lo permite la ley civil está bien”. Entonces porque oponerse a las leyes abortivas y tantas otras perversas en el mundo entero si lo legal es lo bueno según este iluminado. Después dejando muy mal parado al Papa Francisco infiere (o sabe) que este no está de acuerdo con lo que dice pero como habla por la Institución tiene que hablar de esa forma. Finalmente y como broche de oro dice: “no discriminar”. Por lo tanto de ahora en adelante los católicos no debemos separar lo bueno de lo malo porque sería un acto discriminatorio.

  Entonces lo que nos queda claro es que el Papa no habla nada claro. Y con tal oscuridad que hasta sus familiares y amigos sacerdotes entienden de la forma que tantos medios católicos oficialistas tratan de mostrar como erróneas interpretaciones.

  Lo cierto es que cada día estos medios y congregaciones religiosas, tan aferrados a su confort, hacen esfuerzos sobrehumanos para contextualizar, o justificar lo injustificable.

  Ahora repasemos un poco las palabras de Francisco para entender si pueden considerarse ambiguas: “Con respecto a monseñor Ricca, he hecho lo que el derecho canónica manda hacer, que es la investigación previa. Y de esta investigación no hay nada de lo que se le acusa. Pero yo querría añadir una cosa sobre esto: yo pienso que tantas veces en la Iglesia, más allá de este caso y también en este caso, se van a buscar los pecados de juventud, por ejemplo, y esto se publica. No los delitos, eh. Los delitos son otra cosa: el abuso de menores es un delito. No, los pecados”.
NCSJB: Según nuestra torpe interpretación, entendemos que al Papa no le importan los pecados por más públicos que sean de sus pastores mientras estos no constituyan delitos. Ahora entendemos como al cura rockero no le preocupan las conductas desordenadas sino la legalidad de las mismas.

  Cabe en este punto recordar las palabras de nuestro amado Papa Benedicto XVI: “Los seminaristas homosexuales no pueden ser sacerdotes porque su orientación sexual los distancia de la recta paternidad. Por eso la selección de los candidatos al sacerdocio debe ser muy cuidadosa”. Aquí se puede ver la inconveniencia no solo de la práctica, sino de la misma condición para ejercer el sacerdocio.

Entendemos que con el aspecto de Mons. Ricca de gladiador romano o de cruzado templario, difícilmente el Papa pueda haberse percatado de su condición.

Francisco: “Yo todavía no he encontrado quién me dé el carnet de identidad en el Vaticano con el «gay». Dicen que los hay. Creo que cuando uno se encuentra con una persona así debe distinguir el hecho de ser una persona gay, del hecho de hacer un lobby; porque los lobby, todos no son buenos. Eso es malo. Si una persona es gay y busca al Señor y tiene buena voluntad, ¿quién soy yo para juzgarla? El Catecismo de la Iglesia Católica explica de modo hermoso esto. El problema no es tener esta tendencia, no, debemos ser hermanos. El problema es hacer un lobby. De esta tendencia o lobby de los avaros, de los políticos, de los masones… Tantos lobbys. Este el problema más grande. Este es el problema más grave para mí. Y le agradezco tanto por haber hecho esta pregunta”.
NCSJB: Para Francisco entonces condición "sine qua non" para tomar cartas en el asunto es encontrar quien sea poseedor de carnet de GAY. Hacemos hincapié en el termino gay que utiliza Francisco, ya que a diferencia del correcto término que sería homosexual, esta palabra designa la cuestión ideológica de la practica homosexual, que conlleva precisamente el orgullo de ser lo que Dios condena. 

  Entonces por un lado habla en contra del lobby pero por otro lado utiliza términos que denotan precisamente eso “lobby”. Como me enseñó un psiquiatra amigo estudioso del tema homosexualidad, a estas personas hay que llamarlas homosexuales porque el termino GAY es su grito de guerra, es la forma en la que ellos se sienten orgullosos de su condición de sodomitas, y esto es demoníaco. 

  Con respecto a las palabras “quién soy yo para juzgar”, otra vez más vemos como se rebaja la condición de Papa que tiene y que según San Pio X es “la dignidad por sobre todas las dignidades del mundo”. Con esto no decimos que deba juzgar a la persona pero sin lugar a dudas que es una de las personas más autorizadas de la Tierra para enseñar sobre esa condición.

  Si de descontextualizar se trata, nos gustaría preguntarle al Papa porque nos surge la duda, ¿cual sería la hermosa forma que el Catecismo utiliza para referirse a este tema?, ya que el mismo también dice en el nro. 2357: “Apoyándose en la Sagrada Escritura que los presenta como depravaciones graves (cf Gn 19,1-29; Rm 1,24-27; 1 Co 6,10; 1 Tm 1,10), la Tradición ha declarado siempre que "los actos homosexuales son intrínsecamente desordenados" (CDF, decl. "Persona humana" 8). Son contrarios a la ley natural. Cierran el acto sexual al don de la vida. No proceden de una complementariedad afectiva y sexual verdadera. No pueden recibir aprobación en ningún caso”. 

  ¿Qué dirán los gays de la hermosura de este párrafo?

  Por último y para terminar queremos que nos expliquen como podemos interpretar que lo grave no es ser “gay o masón o avaro” sino hacer lobby al respecto.

  Una vez más los restauracionistas que no nos dejamos misericordear, ponemos la Tradición y el Magisterio de la Iglesia de ayer, hoy y siempre por sobre cualquier propuesta errónea o ambigua, no importa de quien provenga. 

  Una vez más reparamos en las circunstancias extrañas de la dimisión de Benedicto XVI, atacado desde el primer día de su pontificado por los medios que tanto parecen amar a su “sucesor”, como la supuesta errónea elección de Scola como Papa, por la que la prensa Vaticana tuvo que pedir perdón luego de que los obispos lo felicitaran como nuevo pontífice (aquí); y nos surge la duda si varias profecías marianas no se estarían cumpliendo, ya que según nuestra convicción ya estamos viviendo la Gran Apostasía que la Biblia señaló como antecesora de la aparición del único y personal anticristo.

  Sin miedo a decir la verdad y sabiendo que en nombre de la obediencia no podemos justificar ni el error ni el pecado; recordamos las palabras de Gálatas 1,8:

 "Pero, aun cuando nosotros mismos,o un ángel del cielo,
os predicare un Evangelio distinto del que os hemos anunciado,
sea anatema."

Trabajando para que Cristo Reine.

Augusto TorchSon

Nacionalismo Católico San Juan Bautista

domingo, 4 de agosto de 2013

Nuestra Señora apareció no para anunciar guerras sino para evitarlas - Padre Gabrielle Amorth


 Este artículo se basa en entrevistas dadas al Fatima TV de Roma y a The Fatima Crusader por el Padre Gabriel Amorth, famoso exorcista y uno de los sacerdotes más conocidos en Roma y en el Vaticano. Es respectado por sus colegas exorcistas que a él se unieron en una fraternidad mundial de exorcistas católicos. Con más de 85 años de edad, el Padre Amorth está ahora reformado del ministerio activo – pero, como tiene la mente todavía muy lúcida, él ve toda la panorámica de aquello que está sucediendo en la Iglesia y la importancia única y primordial del Mensaje de Fátima para resolver la crisis siempre más amplia en el mundo de hoy.


por el Padre Gabriel Amorth


Fátima es única
  Las apariciones de Nuestra Señora de Fátima son absolutamente únicas en la historia de la Iglesia. Ellas tienen, es cierto, un excepcional valor religioso, porque la salvación y conversión de las almas es la preocupación más importante de Nuestra Señora.

  Pero las Apariciones tienen también un gran impacto e influencia sobre el curso de la Historia de Humanidad.

  Es bien cierto que Dios es Quien guía la Historia; pero también Dios creó el Hombre y lo hizo libre; y, por lo tanto, el Hombre es capaz de influenciar y cambiar su propia Historia.

  Así, las Apariciones de Nuestra Señora en Fátima tienen este doble significado: un significado religioso y también histórico, especialmente en lo que se refiere a la paz para el mundo.

  Las Apariciones ocurrieron en 1917, casi al final de la Primera Guerra Mundial. Nuestra Señora comenzó por mostrar el Infierno a los pastorcitos de Fátima; el Infierno, que puede estar en el fin de nuestra vida terrena: en ese entonces será el Cielo, o Purgatorio o el Infierno, ¡nada más! Por lo tanto, debemos concentrarnos en Dios; de otro modo, no seremos ni siquiera capaces de comprender la razón de nuestra vida ni su significado.

  Y Nuestra Señora habló con nosotros – ¡NO para anunciarnos nuevas guerras, sino para impedirlas! Si escuchamos Sus palabras, rezamos el Rosario, practicamos la devoción de los Cinco Primeros Sábados a Su Inmaculado Corazón, no habrá otra guerra. Caso contrario, si Sus palabras no fuesen escuchados, en el Pontificado de Pio XI comenzaría una nueva y peor guerra.

  Nuestra Señora pidió SÓLO la Consagración de Rusia.

  Nuestra Señora pidió la Consagración de Rusia. No tenemos ahora tiempo para analizar este asunto, que me es muy querido.

  Sor Lucía dijo siempre que Nuestra Señora pidió la Consagración de Rusia, y sólo de Rusia.

  La Señora también pidió la Consagración del mundo, pero a otra joven muy santa y también portuguesa, Alexandrina Maria da Costa.

  Pero en ambos casos en forma distinta. Aquí, Nuestra Señora vino a pedir la Consagración de Rusia, en una ceremonia pública y solemne, a ser realizada por el Papa en unión con todos los Obispos católicos del mundo.

  Esto fue detallado específicamente por Jesús, Que, tal como Nuestra Señora, continuó apareciendo a Lucía, porque Ella quería que la Consagración fuese reconocida como el Triunfo del Inmaculado Corazón de María, para que Su Madre Santísima pudiese ser venerada juntamente con la adoración a Su Sagrado Corazón – tales fueron las palabras de Nuestro Señor.

  Pero el tiempo pasó y no se hizo la Consagración; y Nuestro Señor quedó, por eso, profundamente ofendido.

  Con nuestro libre arbitrio, podemos afectar los acontecimientos internacionales. Todo depende de Dios; pero Dios nos crió libres y, como tal, podemos influenciar los acontecimientos humanos.

  ¡Esto es verdad! Fíjense, por ejemplo, lo que sucedió al Rey de Francia, que no obedeció a la orden que recibió del Cielo y acabó con la cabeza cortada.

Nuestro Señor apareció a Sor Lucía y le dijo: ¡“Ellos harán la Consagración, pero será tarde”!

  Hasta me da escalofríos en la espina cuando me recuerdo de estas palabras. ¡“pero será tarde”!, porque, en primer lugar, fue por nuestra culpa que hubo la Segunda Guerra Mundial.

  Lo peor es que Nuestra Señora ordenó que el Secreto fuese abierto en 1960.

  Y en aquel año Rusia aun no había acabado de esparcir sus errores por todo el mundo. Ellos no hicieron la Consagración, desafortunadamente; y así, efectivamente, Rusia esparció sus errores por todo el mundo.

  La Consagración de Rusia cambiará el curso de la Historia.

  La conversión de Rusia será el Triunfo del Inmaculado Corazón de María, que será reconocido en todo el mundo. Fue por eso que Nuestro Señor quiso una Consagración pública y solemne, a ser hecha por el Papa unido con TODOS los Obispos del mundo. De este modo, toda su Iglesia y toda la Cristiandad, representada por los Obispos, habrá consagrado a Rusia al Inmaculado Corazón de María. ¡Tal hecho cambiará el curso de la Historia!

  Sí, en 1984, el Papa intentó, muy tímidamente, consagrar a Rusia en la Plaza de San Pedro. ¡Y yo estaba allá, a pocos metros de él, por ser el organizador del evento en la Plaza de San Pedro! Fue el día 25 de marzo de 1984, y el Papa tenía la imagen de Nuestra Señora de Fátima que vino expresamente de Fátima; era la imagen que normalmente queda en Fátima, en la Capilla del enorme recinto del Santuario; pero, para tal ocasión, el Papa quiso esa imagen cerca de sí.

  Arrodillándose ante la imagen, el Papa intentó hacer la Consagración, pero todos los que lo circundaban eran políticos que le dijeron: ¡“no puede nombrar a Rusia; no puede”! El Papa aun preguntó: ¿“Puedo nombrarla”? Y ellos respondieron: ¡“No, no, no”!

  El Mensaje de Fátima es más relevante que nunca.

  Pero Nuestra Señora no apareció para traer problemas; Ella descendió a nosotros para evitar problemas. Las profecías de Fátima… déjenme decirles lo que yo pienso de ellas, usando las misma palabras que el Papa Benedicto XVI pronunció, la última vez que estuvo en Fátima: “Quien piensa que la misión profética de Fátima está concluida se engaña a sí propio”.

  Fíjense la importancia de estas Apariciones. Fíjense en el daño y la ruina que experimentamos en la Iglesia, tanto a nivel de la Fe como de la moral.

  Y me gustaría citar el Papa Pablo VI a este propósito: “Se pensó que, después del Concilio Vaticano II, habría un renacimiento de la Iglesia; pero, en vez de esto, hubo un desastre. En el seno de la Iglesia, el humo de satanás entró en el Vaticano”.

  Ellos creyeron en un renacimiento de la Iglesia, pero fue un desastre, entre el clero, en la liturgia, y también entre los fieles. Millones perdieron la Fe y abandonaron su religión. Y esto fue seguido por un pensamiento y cultura seculares que Nuestra Señora quiso combatir, por medio de las palabras de Nuestro Señor y la Fe.

Ellos están intentando construir una sociedad sin Dios.

  El Racionalismo, la Época de las luces, el Comunismo ateo – para ellos, la ciencia y la razón justifican todo, y nosotros ya no necesitamos a Dios.

  Véanse los resultados: la familia es atacada por el divorcio, cuando Jesús dijo: “No separe el hombre lo que Dios unió” ¿Y qué decir sobre el aborto? Con millones de bebés aún por nacer asesinados cada año, cuando Nuestro Señor dijo: ¡“No matarás”! – Su 5º Mandamiento. Véase el desastre con que hoy nos enfrentamos. Así, las Apariciones de Fátima continúan, pero su fin es glorioso. Nuestra Señora dijo: “Por fin Mi Inmaculado Corazón triunfará. El Santo Padre Me consagrará Rusia que se convertirá y será concedido al mundo algún tiempo de paz”.

  Por lo tanto, he aquí el gran final de las Apariciones de Fátima.

  Antes de este final, sin embargo, es probable que la humanidad tenga que sufrir alguna especie de castigo, de parte de Dios, debido a sus pecados y corazones fríos; pero no estamos ante el fin del mundo, como algunos locos han dicho; nos dirigimos hacia el Triunfo del Inmaculado Corazón de María y a un período de paz. Sepan, entonces, que nosotros sólo tendremos paz, si tenemos Fe en Dios y obedecemos a Sus palabras. 

Visto en: Fatima.org


Nacionalismo Católico San Juan Bautista

viernes, 2 de agosto de 2013

El drama del restauracionista homosexual - ¡No harás Lobby!

Una Historia casi real

Transcurre una tarde-noche en una basílica de cierta ciudad entre las más grandes del mundo. El sacerdote no confiesa habitualmente, pero hoy está decidido a “palpitar” el éxito de las JMJ. Se acerca un penitente, que se arrodilla en la ventanilla lateral del confesionario.

-Bendígame, padre, porque he pecado.
-Bueno, si quieres te bendigo, pero tampoco exageremos la nota. ¿Qué te trae por aquí?

El penitente, algo perplejo:

-Quisiera confesar mis pecados. Hace tres años que no me confieso.
- No me vengas con eso de andar contando los días. Que más da si tres meses, tres años, tres décadas. Para Dios no existe el tiempo.
-Disculpe, padre, pero me eduqué en el catecismo clásico y allí aprendí este método para confesarme. Primero debe uno decir cuánto tiempo hace que no se confiesa.
- Eso es del pasado. Ahora no nos interesa saber esas cosas. Espero que tengas algo grave de que confesarte, porque tampoco es cuestión de perder el tiempo con pavaditas.
-Por desgracia, padre, he cometido pecados gravísimos.
- Síiii, sí, ya. Todos vienen acá diciendo que cometieron pecados gravísimos y después resultan ser unas abuelitas piadosas.
- En mi caso, padre, he ido gravemente contra la ley de Dios. Soy homosexual.

Silencio.
- Sí, ¿y?
- Disculpe, no me entendió. Dije que soy homosexual.
- Sí, te entendí. ¿Cuál es el problema?
- Ah, tal vez Ud. crea que soy una de esas personas con tendencia homosexual que vive en castidad. No, lamentablemente, yo he vivido en la impureza de este vicio.

Silencio.

-¿No me dice nada, padre?
- ¿Quién soy yo para juzgar a un gay?

Penitente, ahora perplejo.

- Bueno, Ud. es un sacerdote, me está confesando, me está juzgando en nombre de Cristo.
- Sí, técnicamente correcto, pero tampoco exageremos.
- Disculpe, yo se que esto es un pecado gravísimo. ¿O estoy equivocado? Dígame algo.
- ¿Qué quieres qué te diga?
- Padre, Ud. me debe juzgar en nombre de Cristo. Para mí Ud. es Cristo y espero su juicio, su perdón y su remedio a mis culpas.
- No te diría que estés desacertado desde el punto de vista reglamentario, pero, repito, no es necesario decir todo el tiempo las mismas cosas. Si quieres saber qué dice la Iglesia sobre el tema puedes leer el Catecismo de la Iglesia, n°s 2357 a 2359.  En la práctica yo prefiero remitirme a la misericordia. Además, me imagino que te mueve la buena voluntad y la búsqueda…
- Eso, busco, padre, la misericordia, y por eso me arrepiento de todo corazón.
- Bueno, si quieres arrepentirte, va por tu cuenta. La misericordia de Dios justifica todo.

Penitente, cada vez más perplejo, pero dispuesto a alcanzar su objetivo.

-Vea padre, yo me confieso de haber faltado a la pureza del modo más abominable a Dios, cometiendo actos nefandos. Pero por Su gracia me he arrepentido. Ahora trato de reparar. Me ha faltado valor para venir a confesarme hasta el día de hoy, pero el arrepentimiento lo tengo desde hace tiempo. Como penitencia y reparación me impuse yo mismo rezar 10 rosarios por día, y creo que esto me ha dado la gracia de acercarme al confesionario.
- ¡Ah, no, no otra vez con eso de contar los rosarios! ¿Qué sentido tiene contar los rosarios? ¿Vas a participar en un concurso? ¿Te van a dar un lugar más lindo en el cielo?
- No sé, padre, dígame Ud. Yo pienso que es un modo de realizar una ofrenda espiritual pidiendo la contrición. Aunque, tampoco se puede rezar el rosario sin contar las avemarías y los padrenuestros. Contar, lo que se dice, hay que contar.
-¡Qué manía con eso de andar contando! ¿Para Dios, acaso no es lo mismo un rosario que mil?

Penitente, esta vez muy perplejo.
- Me impresiona que no. Mil rosarios muestran más voluntad de oración, de hacer más penitencia de rodillas, más reparación, de dar más de uno mismo.
- ¡Para Dios no existe la medida!
- Entiendo, padre, pero en nuestra pobre naturaleza humana los signos exteriores…
- Sí, ya veo. Me parece que eres uno de esos restauracionistas.
- No, padre, soy un pobre pecador que fue educado en la fe de la Iglesia y en su miseria actual quiere elevarse nuevamente de la mano misericordiosa de la Iglesia. Le ruego me de la penitencia y la absolución.
- Humm, no se. ¿Qué más aprendiste en ese catecismo?
- Aprendí que el sacerdote es juez y médico de las almas. Que como juez obra en nombre de Cristo señalando la gravedad de los pecados. Y como médico da el remedio con los consejos, la penitencia y la absolución.
- Sí, en fin, técnicamente es correcto, pero algo demodé.
- Padre, le suplico que me oriente porque quiero dejar esta vida de pecado y hacer penitencia ya con la gracia santificante en el alma. Le pido su absolución.
- Tranquilo, todo es gracia. No hay que hacerse tanto problema.

Silencio frío.
- ¿Me va a dar la absolución?
- No antes de que me aclares qué cosas hiciste para “reparar” tu pecado, como tú dices.

Penitente, perplejísimo.
- Bueno, padre, en ese sentido no tengo nada que confesar. Por la gracia de Dios me vinculé a un grupo de católicos que luchan contra la legalización del “matrimonio gay”. Allí pude entender la gravedad de mis faltas, no solo para mi alma, algo que ya sabía, sino como influencia terrible para la sociedad. Es bastante malo ser, peor aún promover.
- Y ¿qué hacen?
- Adoctrinamos a la gente, mandamos cartas, hablamos con los legisladores, y nos manifestamos en las calles. Muchas veces me han apaleado en las manifestaciones, pero yo lo acepto por amor a la Cruz y como reparación de mis pecados.
-¿Y no pensabas confesar este pecado?

Penitente, harto perplejo.
- ¿Cuál pecado, padre? Es en contra de la legalización del matrimonio gay que yo milito… tal vez no me entendió. Me parece que sufrir las humillaciones es una penitencia que merezco y un bien para la soc…
- ¿O sea que te reuniste con otros para ir contra los gays?
-Sí, padre. Digamos, en contra de que sus costumbres se difundan en la sociedad.
-¿O sea que hiciste lobby contra los gays?
- Sí, contra la difusión de este vicio espantoso y corruptor.
-¿Hiciste lobby?
- No sé que significa exactamente “hacer lobby” para Ud., pero si es lo que yo entiendo, sí, hice lobby.
-¿Vienes a confesar que eres gay con pompa y circunstancia, sin atenuantes, como si no hubiera personas que nacen con esa tendencia, poniendo tu dedo acusador sobre todos los gays, que suelen ser personas de buena voluntad y llenas de amor y te callas que has hecho lobby contra los gays?
-Sí, padre, si Ud. quiere decirle así. Actué con otras personas en contra de quienes promueven el vicio y el pecado.
-¿Y no te pensabas confesar de esto?
- Ya confesé mi falta… y lo mucho que me ha costado.
- No, no no, m' hijito. Del pecado de lobby no te has confesado, más bien has alardeado.

Penitente perplejo, non plus ultra.
-Pero, padre, yo no hice nada inmoral en esta lucha contra la legalización del matrimonio gay. Solo protesté, traté de convencer y si hubo violencia, fui yo quien la sufrió.
-¿Te parece moral hacer lobby?
-Padre, no entiendo muy bien qué me quiere decir.
-Hacer lobby es una de las peores formas de corrupción. Yo puedo aceptar que seas pecador, pero no corrupto. Te niego la absolución hasta que demuestres estar arrepentido. Y una vez que estés dispuesto a dar pruebas, les va a pedir perdón a los que ofendiste y vas a dar 500 vueltas a la plaza de aquí enfrente con un cartel que diga “Me arrepiento de haber hecho lobby contra los gays”.

Penitente, más allá de toda perplejidad…
- Sí, padre, lo que Ud. diga. Una pregunta, ¿tengo que contar las vueltas o solo puedo dar una y considerarme cumplido…?

***   ***

Puede ser que este relato no sea verdadero… hoy. Pero tal vez lo sea mañana o el mes próximo. Si en lugar de proclamar la doctrina seguimos jugando a la “emoción” amoral, a la “solidaridad” sin contenido doctrinal, a la “proximidad” sin caridad y la “comunicación con las masas” en lugar de “predicar”. Aunque, ahora que lo pienso, tal vez sí haya ocurrido ya esta confesión.


PD: Si de ironías se trata y teniendo en cuenta que hoy da lo mismo ser ateos, musulmanes o masones; aquí va un videíto:

Nacionalismo Católico San Juan Bautista