San Juan Bautista

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lunes, 14 de septiembre de 2020

José Antonio: Cruzada y martirios ¡Presentes! - Luis Alfredo Andregnette Capurro

 


     El conocimiento de la Historia, nos da en cada página una lección de alta política. Con esta, que se nos concede generosamente, queremos homenajear a quienes se ofrendaron hace 84 años. Década de 1930. Un decenio heroico de mártires por Cristo y la Patria. Época en la que se extiende el Saludo Romano, impasible ademán de los Héroes que, como los de Carlyle, genial biógrafo, son historia, con alma, cuerpo y sangre caliente. En esos tiempos de esperanzas, ocupa lugar de privilegio el Hidalgo José Antonio Primo de Rivera y Saenz de Heredia, que lo dio todo en Holocausto. Renacido con Cristo, nos sigue aleccionando con su sabiduría incluso sobre la historia por acaecer.

     Ponemos manos a la obra vistiendo la Camisa Azul diseñada en 1936 por Luis Santa María, “bordada en rojo ayer” con las cinco Flechas y el Yugo. Ella luce remangada, “para curar y luchar”, sirviendo a la Verdad, tan torturada como políticamente incorrecta.

     Sobre nuestro escritorio, la obra de José Luis Jerez Riesco, maravilla titulada: “José Antonio Fascista”. Son 500 páginas de oro, editadas en Barcelona, por Ediciones Nueva República. Apartado de Correos 44. Prólogo Dr. Luis Teigell Cea. Guardia Vieja de Falange. … ¡Adelante! con  pluma y gladio,  vamos “tras  el Águila del César”.

     El año 1936 tuvo una significación notable en el continente europeo cuna de nuestra civilización. A comienzos de mayo, finalizaba la guerra etiópica, Italia había conquistado un lugar bajo el sol. El 9 de mayo de ese año, 1936, el Duce de Italia Benito Mussolini proclamaba la extensión de la civilización católico romana al territorio del tribal Imperio Etíope tiranizado por Haile Selasie. El lamentable sujeto, había sido, hasta poco antes, títere de Gran Bretaña y de la Sociedad de Naciones. Volvían las Normas del Derecho con  Roma Restaurada, y su empresa eterna: Imperio de Pax Civilizador. De la Urbe y su destino habló Mussolini en el día memorable.

     Dos meses y nueve días después, exactamente el 18 julio de 1936, el Ejército Español acaudillado por el Generalísimo Francisco Franco, con la Falange y el Carlismo en Haz, iniciaban la Cruzada contra la República masónico-marxista cuyo objetivo era imponer el comunismo en Hispania y Portugal. Un diabólico maridaje para la persecución anticatólica más feroz que habían presenciado los siglos. España quedó dividida en dos zonas: la Nacional y la Roja en cuyos frentes se combatía sin dar ni pedir cuartel. El “gobierno republicano” contaba  con el apoyo del liberalismo masónico de Roosevelt que apoyó a los soviéticos con la bien pertrechada división “Lincoln”. Con ella, se confundían decenas de miles de Brigadistas Internacionales, que Stalin movilizó agregando aviones “Rata”, amén de artillería y tanques. A todo este formidable material bélico se sumaban los aviones Potez cedidos por el gobierno marxista de Francia presidido por un falso francés apellidado Fulkenstein que se conocía como León Blum.

     La criminal conjura clavó la hoz y golpeó con el martillo en la espalda de Europa que parecía ya estar en el siniestro camino sin retorno .Ante la cínica intervención las Revoluciones Nacionales italiana y alemana se hicieron presentes.

     Los germanos de la Cruz Gamada con la Legión Cóndor, La Italia fascista hizo llegar barcos con sus legiones y voluntarios. Camisas Negras que fueron también transportados por los entonces famosos trimotores Savoia Marchetti. Había que salvar Europa del zarpazo del monstruo  ya aposentado en la otrora Santa Rusia masacrada. Detrás del frente anti Dios de la marxista España, las mazmorras se habían ido poblando, en infernal hacinamiento, con los mejores hombres y mujeres de Iberia. Éstos, marcados para determinados días, debían ser  “paseados” por las afueras de Madrid. El eufemismo significaba tortura y muerte. Un caso que enlutó a mi Patria Oriental, fue la vejación, tortura y muerte de dos uruguayas católicas y de comunión diaria consideradas “reas de muerte” por dar protección a unas Monjitas. Sus nombres  fueron y son para la eternidad las Beatas Dolores y Consuelo Díaz Mella. La fecha de su Holocausto está grabado en pórfido y platino: 19 de setiembre de 1936. Su Santidad Juan Pablo II las proclamó Mártires de la Fe y Beatas, en el año 2000. Sus restos recuperados milagrosamente por su hermano, Cónsul uruguayo, hoy aguardan la Resurrección, en nuestra Iglesia Catedral.

     En esas semanas se produciría la Matanza de Paracuellos de Jarama ordenada por el serial criminal bolchevique Carrillo, alto funcionario republicano. Mientras tanto en Toledo, El Alcázar Nacional del Coronel Moscardó alcanzaba el máximo punto de Resistencia Heroica. El laurel de la Victoria estaba seguro. Entre los  cautivos a los que nos referimos poco ha, se encontraban, desde el endemoniado triunfo democrático del Frente Popular acaecido el 16 de febrero, de 1936, Don Miguel y su hermano José Antonio Primo de Rivera. Éste, fundador de la Falange Española, fue sometido a 9 juicios inmisericordes y luego asesinado en el patio de la prisión provincial de Alicante junto a dos falangistas y dos carlistas. El pelotón sádico  disparó especialmente a las rodillas de José Antonio para que el sufrimiento fuera indecible. Poseemos el testimonio. El monstruo bolchevique que comandaba el demoníaco acto, tomó por los cabellos a José Antonio para obligarle a gritar por la “república roja”. Al no poder vencer la voluntad  férrea de Primo de Rivera quien, en su último instante dijo, en voz alta: ¡Arriba España! la bestia (luego de la Cruzada fue juzgado y ajusticiado) le  disparó, con su revólver, un tiro en la nuca. ERA EL 20 DE NOVIEMBRE 1936.

     ¿Quién fue y quién es este hombre superior que, con 5 años, de azarosa vida pública, fue vilmente asesinado? Sin dudas un espíritu elegido que ascendió a Dios, con 33 años, la edad humana de Cristo Jesús. El mismo  que hoy, es referencia de una época martirial de luceros.

     ¿Quién fue y es, este hidalgo al que, la corrupta politiquería, regresada al poder por el sistema democrático, ordena retirar sus bronces de homenaje que con justicia se levantaron en toda la España: “Una, Grande,  Libre”?

     Que lo joseantoniano tenga en estos días la compañía de la proscripción – escribió Enrique Aguinaga, Catedrático de la Complutense - no deja de ser buena señal, porque no se proscribe lo que no importa. Hoy cualquiera puede acceder a literatura pornográfica o marxi nihilista pero las Obras Completas de Primo de Rivera sólo las podrá ver en alguna mesa de deshechos, o como incunables. ¿Por qué? Porque las páginas políticas con los proyectos del Grande de España han desaparecido en actos de “fe” exquisitamente liberales. Montevideo es demostración de esto, porque continúa siendo un Estado Pontificio de la Masonería. Tal como señalara, Ernesto de la Orden Miracle, en  magnífico estudio histórico político que tituló, “Uruguay Benjamín de España” Corría entonces el año de gracia 1947. 

     José Antonio nació el 24 de abril de 1903 en Madrid. A los veinte años  se doctoraba en Derecho. En 1930 hacía sus primeras armas en política, para defender la memoria de su padre quien, ocupando el gobierno desde 1923, tuvo fe en el vil Alfonso XIII que lo llevó a ser víctima de una felonía. Alfonso soltó su mano y el General don Miguel Primo de Rivera fue “renunciado”. Era 1930. “La Monarquía que había “nacido en los campamentos militares” entre aceros y sangre de guerreros huiría como un conejillo en 1931. Habían revivido Fernando VII con su descendencia degradada en Alfonso XIII. Ello fue lo que mostró el farisaico “reyezuelo” temblando cuando se encontró ante unas elecciones municipales adversas. “La hora de los enanos” era marcada por un reloj maldito.

     El cobarde final, parió a la mendaz República. Ésta mostró, su rostro, quemando conventos semanas después de finalizado abril de 1931. Stalin, en el otro extremo de Europa revelaba su vesánica bestialidad con la muerte por hambre de 10 millones de kulaks (pequeños propietarios) los que Lenin y su discípulo consideraban enemigos de la “científica” sociedad sin Estado, paso final de la comunista obra. Esa utopía grosera tenía el terror como fuerza arrolladora. Sus golpes en Alemania y otras naciones habían fracasado porque Dios había puesto su mano. El hombre de nuestra raza se abroqueló en un viejo y sabio refrán: “A Dios rogando y con el mazo dando”. Así se frustró el intento bolchevique en  Asturias. (1934).

     Surgía entonces, desde el fondo de los siglos, lo que algunos pensadores de antropología política encuentran en el código genético humano. Ello está definido por la palabra “Fascismo” que apareció en Italia como derivado de los Fasci di Combattimento esbozados por Mussolini en 1914, y como fuerza en Haz Lictóreo en 1919. Avanzaron y conquistaron el Estado en el movimiento del 28 y 29 de Octubre de 1922, con la Marcha de los Camisas Negras, color litúrgico, gala, etiqueta y lucha, sobre Roma.

     José Antonio observaba el devenir de aquello sucesos. En uno de sus escritos nos dice: “Así resulta que cuando nosotros, los hombres de nuestra generación, abrimos los ojos al mundo, nos encontramos con un mundo en ruina moral… nos encontramos con una España en ruinas, una España dividida por todos los odios y por todas las pugnas…”

     Nuestro mentor el Dr. José Luis Jerez Riesco en el capítulo primero, hace unas disquisiciones abriendo amplias ventanas, imprescindibles para comprender el pensamiento de nuestro mártir José Antonio. Así estampa con verdad magnífica Jerez Riesco: “Si en el lenguaje de hoy Fascismo es un improperio impuesto por los defraudadores de la Verdad, (subrayados nuestros) en los años treinta significaba la nueva y revolucionaria doctrina de la esperanza para un mundo en ruinas, atenazado por la pinza del materialismo, comunista o capitalista. El fascismo levantaba adhesiones y entusiasmo, simpatía e ilusión. Era en aquel tiempo lo políticamente correcto, lo éticamente justo y lo fácticamente necesario”. Líneas después nuestro autor escribe: “El fascismo italiano  hablaba de la integración de todas las clases sociales, en un Estado fuerte y robusto en el que todo estuviese al servicio de una misión. Las notas características que innovaba la Revolución Fascista se podrían sintetizar de manera enunciativa en el siguiente abecedario (A) concepción católica con su mística ascética de la vida (B) pensamiento espiritualista idealista y/o voluntarista (C) negación del materialismo marxista (D) aversión al individualismo egoísta (E) aversión al liberalismo democrático (F) afirmación de la comunidad orgánica estructurada, jerarquizada, (G) Exaltación del héroe, del mártir, del genio, del atleta, del trabajador, del caudillo (H) valor de lo aristocrático, buscando una nueva nobleza, la del trabajo y nueva elite fundada sobre el mérito (I) gusto por lo rural, amparo y protección de la familia. Con relación a la mujer, femineidad frente a feminismo, (J) defensa de la propiedad privada sujeta al bien común, Corporativismo y Sindicalismo (K) rearme moral con valores tales como el heroísmo y el honor (M) primacía de la soberanía política sobre el economicismo financiero”.

     Citando al francés Arnaud  Imatz trascribe lo que expone el galo en su tesis doctoral (Paris 1981) “el estudio de los fenómenos políticos y sociales persuaden a José Antonio poco a poco que solo el “Fascismo” puede salvar a España… Se presenta públicamente como fascista en la vida pública al participar en la redacción de “El Fascio” semanario abortado al nacer... ¡¡por el bisturí de la democracia vigente!! (17 de marzo de 1933). Al día siguiente (18 de marzo) del secuestro y confiscación del “El Fascio”, el diario “ABC” con la pluma de su Director Ignacio Luca de Tena condena la actitud del “gobierno” socialista como un atentado a la libertad. Es el momento en que José Antonio envía una magnífica carta que publica el rotativo y que Jerez Riesco nos hace conocer en su totalidad. Veremos sólo parte del documento por razones de espacio.

     “Entre otras matizaciones sobre el fascismo de la nueva Europa dice: … “pido  asilo en las columnas de “ABC” para intentar algunas precisiones porque lo que menos interesa en el movimiento que ahora anuncia su pleamar, es la táctica de la violencia (circunstancial acaso)… Merece más penetrante estudio el profundo pensamiento que lo informa...” “porque el Fascismo no es una táctica –la violencia –es una idea, la unidad –frente al marxismo que afirma como dogma la lucha de clases y frente al liberalismo que exige la lucha de partidos, el Fascismo sostiene que hay algo sobre los partidos y sobre las clases, algo permanente, suprema, trascendente: la unidad histórica llamada Patria. En el Estado Fascista no triunfa la clase más fuerte, ni el partido más numeroso //que no por ser numeroso ha de tener siempre razón, aunque otra cosa diga el sufragismo  estúpido// que triunfa el principio ordenado común a todos, el pensamiento nacional constante del que el Estado es órgano…”

     El estudio del Dr. Jerez  enriquece con aspectos filosóficos del estoico Séneca en el fasci-falangismo. Lo que nos dice el inmortal filósofo, no  podemos dejar de hacer partícipes a los lectores. Nos referimos a las sabias páginas donde el autor incorpora en el estudio a Ernesto Gimenez Caballero, el primero de los ideólogos de la vertiente española del fascismo. Giménez es presentado, con “en el tercer capítulo de la serie “España y Roma”; allí  dedica  páginas completas a Séneca, donde señala que “el ensayo sobre Séneca intenta fundamentar la doctrina fascista desde un punto de vista filosófico y español y asimismo establecer para la hispana una tradición profundamente  original  que hoy se llama fascista pero que para nosotros es tan antigua como nuestro senequismo cristiano”  El ensayo es extenso profundo y académico. Concluye Giménez Caballero: “Una de las características esenciales del fascismo es su antidemocracia, que lo es a su vez del senequismo.“Argumentum  pessimi turba est” dijo Séneca en De vita beata II. Luego Petrarca, imbuido por Séneca, lo expresó en tal forma que llegó a nuestra Celestina en el siglo XV: “Ninguna cosa es más lejos de verdad que la vulgar opinión”. Y Erasmo redondeó esa máxima de Séneca al decir: “La verdad es que el juicio común de la gente nunca jamás fue ni regla muy cierta ni muy derecha para regirse el hombre por ella”.

     “Otra característica del Fascismo es //quizás la más pura// considerar la vida como lucha”: “Vita est militis homonis superterram”. Había dicho Séneca. Los fascistas desdeñan la vida cómoda, señaló Mussolini. “Senequismo esencial en la vida beata del Caballero Cristiano, traduciendo el concepto del Varón virtuoso, siempre en guardia contra los acontecimientos, endurecido contra toda comodidad engañosa”.   “Así decía Séneca en “De Providentia” haciendo resaltar el heroísmo de Fueton: “Porque esta cosas que me piensas espantar me avivan. Y me place estar donde el mismo sol ha miedo. Porque al hombre bajo y para poco, le pertenece buscar lo seguro. Por lo alto va la virtud”. He ahí Séneca. ¡Contra lo seguro! ¡Contra la vida cómoda! 

     En síntesis: todo el accionar  espiritual del  Héroe. Y de los que se jugaron en aquellos tiempos del Grande han escrito, como señala el Profesor Dr. Enrique Aguinaga: Pedro Laín Entralgo: “Prodigio de Armonía” // Camilo José Cela: “Señalado por Dios” // José Ma. García Escudero: “Una de las personalidades más nobles y atractivas de nuestra historia” // Luis Rosales: “La Verdad de España Duradera” //


Luis Alfredo Andregnette Capurro

Desde la muy fiel y Reconquistadora Ciudad de San Felipe de Santiago de Montevideo


Nacionalismo Católico San Juan Bautista

1 comentario:

  1. Este hombre es un MAESTRO, así como José Antonio fue un HÉROE. ¡Gracias, Don Luis Alfredo Andregnette! Belleza y erudición a la vez.

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